A pesar de que su nombre se lo debe a su condición ribereña del Magdalena, porque en sus playas tortugas y galápagos salían a desovar en su arena blanca y caliente. Por fin tiene vía al puerto. CRA premiada.
Por Rafael Sarmiento Coley
Circunstancias impredecibles, o veleidades y caprichos de los ríos portentosos como el Magdalena, alejaron el casco urbano del municipio de Ponedera (banda oriental del Atlántico), de sus riberas.
Eso ocurrió en el último medio siglo, a pesar de que el pueblo debe su nombre a su cercanía con el Río. Era el poblado más cercano a su ribera. Y en la época de invierno los pobladores levantaban tablones o tambos para vivir en casas lacustres.
Luego las aguas se alejaban como las aves que se pierden en la montaña misteriosa, y poco a poco aparecía la arena limpia, blanca y caliente por los rayos del sol veranero. Era el momento preciso en que cantidades enormes de tortugas y galápagos salían a desovar y enterrar sus huevos en la arena caliente para que recibieran el calor necesario y suficiente para empollar. Cuando los huevos reventaban y salían del cascarón los diminutos reptiles de cuatro paticas abrían sus ojos, se encontraban solitarios en ese pequeño desierto, pues la madre ya se había marchado en busca de mejores plantas para alimentarse.
Afrodisíacos
Ponedera se volvió un destino turístico pasajero porque se consideraba que los huevos de la hicotea y los galápagos eran afrodisíacos. Y hombres y mujeres deseosos de mejorar los afanes del sexo y la procreación, iban a comprar canastos de estos apetitosos manjares.
Se aseguraba que, debido a ese privilegio, en Ponedera había hogares en donde una sola mujer y un solo hombre llegaron a tener 25 hijos, gracias a las propiedades de los huevos de aquellas benditas especies.
Pero, como todo en la vida, esa euforia fue muriendo lentamente. Tortugas, hicoteas, galápagos y demás miembros de esa fauna poco a poco se convirtieron en especies en vía de extinción.
Para colmo de males, las aguas del Río, tal vez de tristeza porque ya no servía de hábitat para esas especies, también se alejaron y Ponedera quedó a una enorme distancia de su puerto natural.
Ese alejamiento melancólico de las aguas del Río Magdalena del puerto de Ponedera empezó de manera paulatina desde mediados del siglo anterior. Por esos tiempos, cuando el invierno era muy fuerte, el Río tiraba hacia el departamento magdalenense, por lo cual todas las poblaciones ribereñas se inundaban. Sus habitantes lo perdían todo. Y como tabla de salvación, corrían hacia los potreros cercanos a Barranquilla, en donde de inmediato levantaban sus casitas de tabla y cartón. Así nacieron cerca de medio centenar de barrios subnormales en el suroccidente de la capital atlanticense.
¿Volverán las hicoteas?
Ahora, por iniciativa del gobernador Eduardo Verano De la Rosa, quien desde cuándo fue el primer Ministro de Medio Ambiente del país se empeñó en recuperar la población de esta fauna anfibia y afrodisíaca, se diseñó una nueva obra de interconexión vial.
Se realizará en el departamento del Atlántico. Se trata de la vía que comunica a la carretera Oriental con el Puerto de Ponedera, obra que se ejecutará con recursos provenientes del Sistema General de Regalías (SGR).
En el más reciente Órgano Colegiado de Administración y Decisión (Ocad) Caribe se dio a conocer la aprobación de este macroproyecto que tuvo el acompañamiento de la Mesa Técnica del Ocad, que está en cabeza de la Secretaría de Planeación del Atlántico.
La secretaria de Planeación del Atlántico, Cecilia Arango Rojas, informó que esta obra será realizada por el municipio y se invertirán $7.753 millones en 1.300 metros lineales que serán vitales para la comunicación con el departamento de Magdalena.
Una obra que pedían a gritos
“La aprobación de este proyecto es de suma importancia para los habitantes del municipio de Pondera y municipios hermanos del departamento del Magdalena como Pivijay, Salamina, Fundación, Guáimaro, entre otros. La ejecución de esta vía les permitirá tener un mejor tráfico interdepartamental. El gobernador Eduardo Verano del Rosa le puso todo el empeño a esta iniciativa que se suma al desarrollo turístico y de infraestructura vial que vive todo el Atlántico”, comentó Arango Rojas.
La alcaldesa de Ponedera, Vanesa Bolívar, detalló las características de la obra y resaltó los beneficios que tendrá para las comunidades, en especial para los productores agrícolas. Recordó que esta era una obra que la población, y en general las poblaciones cercanas de la banda oriental del Atlántico y las situadas en la ribera de enfrente (departamento del Magdalena), pedían a gritos. Era urgente y necesaria.
“La vía de la carretera Oriental que comunica con el Puerto de Ponedera contará con dos tramos, el primer tramo será de doble calzada, con 15 metros de ancho y bulevar con andenes; y el segundo, tendrá 6 metros de ancho. Esta obra le permitirá a los ponederenses realizar, de forma más rápida, el transporte de sus productos agrícolas como yuca, maíz, guayaba, papaya, plátano, y demás”, anotó la alcaldesa.
La comunidad está a la expectativa por esta que, a su juicio, hará abrir las proyecciones comerciales con algunas poblaciones de Magdalena y otros mercados que no han explorado.
“Actualmente nos demoramos más de 2 horas para sacar nuestros productos si los queremos llevar a Barranquilla. Con esta vía sería más factible, más beneficioso para nosotros los agricultores porque hoy tenemos que pagar un transporte adicional para sacar las cosas de la Isla del Socorro y después nos toca pagarle a el ‘Papi Ariza’ y para él también sería bueno porque la carretera estaría en mejores condiciones. Esto nos da ganas para comprar un carrito y así generamos más empleo”, dijo líder comunitaria, Yulaima del Socorro Barraza.
Así, la Administración Departamental cumple con el compromiso de impulsar a los municipios a que desarrollen proyectos de infraestructura que tengan un alto componente social.
Reconocimiento a director de CRA
El Consejo Directivo del Sistema Regional de Áreas Protegidas (Sipar Caribe), otorgó reconocimiento al director de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), Alberto Escolar Vega, por su gestión en los procesos de conservación del departamento del Atlántico.
Escolar Vega se ha destacado como el primer director de esta Corporación en incorporar, dentro del Plan de Acción de la entidad, las metas de conservación que hoy se traducen en el establecimiento de áreas protegidas, con lo cual se ha logrado cinco ya declaradas que suman más de 7 mil hectáreas de bosque seco tropical.
El funcionario recibió la distinción en el marco de la reunión en la que se presentó el informe de gestión del Siparp Caribe y en el mismo acto se reconoció la labor de otros directores de corporaciones como Corpoguajira, la CVS y Coralina, así como también se entregó mención de honor a funcionarios del nivel técnico por su aporte en la labor de conservación de los ecosistemas. En el caso de la CRA fue destacada la labor del Biólogo Joe García, asesor en temas de Biodiversidad.
En el Atlántico se ha logrado declarar cinco áreas protegidas: La primera corresponde al Distrito de Manejo Integrado Luriza en Usiacurí, con 837 hectáreas. Esta zona permite proteger, conservar y recuperar una de las áreas más representativas de los bosques secos del Caribe colombiano, refugio de las especies de animales y plantas más características de la región, protección de la biodiversidad biológica y genética. La segunda es el Parque Natural Regional Rosales en Luruaco, son 1.304 hectáreas, que funcionan como hábitat del Tití Cabeciblanco, especie que se encuentra en peligro crítico de extinción.
Como tercer área fue declarado El Palomar, en Piojó, siendo esta la primera Reserva Forestal Protectora, con 772 hectáreas alberga especies de fauna y flora consideradas dentro de las categorías de amenaza de Colombia, la cuarta es el Distrito Regional de Manejo Integrado Palmar del Tití, que cuenta con 2.622 Hectáreas, asegurando la conectividad con las áreas protegidas regionales de Atlántico y Norte de Bolívar.
Una quinta área es declarada formalmente este viernes durante un Consejo Directivo de la CRA, como Distrito Regional de Manejo Integrado Banco Totumo Bijibana, ubicada entre los cascos urbanos de Villa Rosa y Repelón, cuya extensión a la fecha es de 1.528 hectáreas, en la subzona hidrográfica del canal del Dique. Se encuentra a dos horas de Barranquilla y está ubicada entre los cascos urbanos de Villa Rosa y Repelón.















