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Política y fútbol: o el arte de mentir con el balón

Al finalizar el partido entre Brasil y Colombia, el dolor y orgullo de patria no nos dejaba entender el verdadero poder detrás del fútbol. Basta con revisar la historia para entenderlo.

Por César Andrés Giraldo* 

Jules Rimet entrega la copa que lleva su nombre a Raúl Jude, Presidente de la Federación Uruguaya de fútbol.

Jules Rimet entrega la copa que lleva su nombre a Raúl Jude, Presidente de la Federación Uruguaya de fútbol.

El fútbol y la política siempre han coexistido. Desde los orígenes de los campeonatos mundiales los mandatarios han usado el balón como arma de distracción y de cohesión para sociedades divididas por las ideas.

En 1930 debido a que la Fifa le otorgó la sede a Uruguay, campeón de los dos Juegos Olímpicos anteriores, los europeos se negaron a participar. Salvo Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania, que accedieron a viajar a Montevideo.

Los franceses y los belgas prácticamente fueron obligados por Jules Rimet, quien era en ese momento el presidente del máximo organismo del fútbol, de nacionalidad francesa, y el vicepresidente del organismo rector del fútbol mundial, el belga Rudolf Seedrayers. Los rumanos vinieron convencidos por el nacionalismo del rey Carlos II de Rumania, quien debido a la negativa de los profesionales buscó en una petrolera rumana a los jugadores. Rumania no podía faltar pues era la credibilidad del Rey en persona la que estaba en juego.

En la final la policía apretó a los jugadores argentinos, quienes muchos años después se quejaron por el maltrato del gobierno local y la presión que tuvieron en el campo en donde recibieron hasta amenazas de muerte de los uniformados.

Italia 1934 y la Victoria del Ducce

El fútbol fascista de Mussolini.

El fútbol fascista de Mussolini.

En 1934, Jules Rimet le dio el premio de consolación a los italianos. Les otorgó la sede del mundial. Italia estaba dominada por la bota del fascismo y Mussolini quería organizar el mundial y ganarlo a toda costa. El presidente de la Federación Italiana el general Giorgio Vaccaro escuchó con terror la orden de Benito.

-«General, Italia debe ganar el Campeonato Mundial». -«Haremos todo lo posible, Duce». -«Creo que no me ha entendido bien, General. He dicho que Italia debe ganar este Campeonato Mundial. Tómelo como una orden». Vaccaro entendió a la perfección. Primero trajo a los argentinos Schiavio, Orsi, Demaría y al capitán de la selección subcampeona del mundial del 30 Luis Monti, también reclutó al brasileño Anfhiloquio Marques Filo, italianizado como Anfilogino Guarisi.

La copa del Duce.

La copa del Duce.

En el partido que enfrentó a los italianos con España empezó el escándalo. España presentó un combinado muy aguerrido. En el partido que les enfrentó en cuartos de final Regueiro adelantó a España y Ferrari empató para Italia al aprovechar una falta de Schavio al portero Zamora que no quiso ver el belga Baert. La Fifa dispuso que se jugara un encuentro de desempate al día siguiente, al que España se presentó sin siete titulares e Italia sin cuatro por el cansancio del primer partido. Giuseppe Meazza marcó el único tanto del choque. El árbitro suizo Mercet dio validez al gol pese a una falta que sufrió el guardameta español Nogués. Mercet completó sus ayudas a Italia al anular dos goles válidos a Regueiro y Quincoces. Su actuación fue tan escandalosa que la propia Federación Suiza descalificó a perpetuidad a Mercet, expulsado después, junto a Baert, por la Fifa.

Antes de la final el árbitro Ivan Eklind fue invitado a la tribuna de Mussolini, nadie sabe de que habló. Aunque todos entendieron mientras el partido se jugaba. Planika, el celebre jugador checo, recordaba cómo estaban de nerviosos los jugadores y el técnico italiano. Pozzo paseaba de lado a lado al costado de la cancha. Sin quererlo, al perder los checos le salvaron la vida a los italianos. A los cinco minutos de empezar la prórroga, Schiavio puso arriba a la azzurri, lo que los convirtió en el segundo equipo campeón del Mundial ¡Los italianos respiraron! Se había cumplido la orden del Duce. Más adelante el referí sueco se volvió famoso por ser el primero en usar cortos para pitar los partidos.

Los nazis y el fútbol

Hitler y el fútbol.

Hitler y el fútbol.

Para el mundial de 1938 en París, la selección alemana era reprobada y chiflada en las canchas. Los rumores de acabar con la selección austriaca que era la mejor del mundo, en donde Sindelar demostraba su clase, corrió por Europa y opacó el mundial. Sin embargo aquel mundial fue ganado por Italia. La sombra negra de la guerra se cernía sobre Europa.

Hitler deseaba a cualquier precio demostrar que las teorías impulsadas por las sociedades ocultistas alemanas en donde promovían la superioridad del hombre ario eran una realidad. Por eso intentaba dominar en cualquier deporte. Para ello aprovechó que en 1933 invadió Austria para desmembrar el Wunderteam como se conocía a aquel maravilloso equipo austriaco comandado por Matias Sindelar. Sindelar se negó a jugar con los alemanes, solo algunos jugadores aceptaron la orden alemana. Sin embargo Alemania no logró ganar el mundial. Pero el poder del fascismo triunfó nuevamente con Mussolini y su Squadra.

1966 El mundial ingles: Dios salve a la Reina

Stanley Rous y el jugador inglés, Billy Bremner.

Stanley Rous y el jugador inglés, Billy Bremner.

En 1966 en plena posguerra y revolución cultural en el mundo, en la época de la Paz y el Amor y el sexo libre. Los ingleses vivían en una sociedad que permitía llevar una vida tranquila. La tolerancia y el respeto por las pluralidades y los movimientos juveniles, el rock and roll de los Beatles y los Rolling Stones y la música go-go le daban a Inglaterra la ventaja sobre los demás países que deseaban albergar la copa.

Eso y la premura del presidente reinante de la Fifa Sir Stanley Rous. Movió cielo y tierra para lograr la copa mundo para su nación y entre todas las maniobras se habla de manipulaciones políticas y sobornos.

Pelé fue literalmente sacado a patadas del Mundial en 1966.

Pelé fue literalmente sacado a patadas del Mundial en 1966.

El mundial empezó su extraño andar con el robo de la Copa Jules Rimet que fue encontrada días después por Pickless un terrier de la policía de Londres. Poco después entre húngaros y portugueses molieron a “O rei” a golpes, con lo que frenaron a los brasileños, que seguramente sin esa marca absurda y la complacencia de la Fifa, tendrían el tricampeonato y el tetra en méxico, algo que solo Pelé, Garrincha y sus secuaces podrían lograr.

Pero lo más extraño de este mundial fue la actuación de los árbitros en los encuentros de Inglaterra, primero contra Argentina en donde el juez expulsó a Rattin capitán albiceleste. Este a su vez y sin querer inició la mayor rivalidad de todas en los mundiales, el argentino estrujó la bandera inglesa y se burló de la Reina sentándose en la alfombra roja y manchando el protocolo inglés. Desde este momento y para siempre, los argentinos son “animals” para los ingleses.

A los reyes y gobernantes les sirve mucho entregar la Copa del Mundo.

A los reyes y gobernantes les sirve mucho entregar la Copa del Mundo.

En la final el turno fue para Alemania, el juez le dio validez a un gol que hasta el día de hoy retumba en los oídos y que en gran parte es responsable del uso actual de la tecnología del chip en el balón de fútbol. Geoffry Hurst en el minuto 100 de partido, el asistente de aquel partido, el soviético Bakhramov, situado en el lateral derecho del ataque inglés, quien levantó su banderín señalando el gol para que el árbitro de la final, el suizo Dienst, convalidara el tercer tanto inglés. -“No vi entrar la pelota, pero Dienst descargó sobre mi espalda toda la responsabilidad. ¿Qué podía hacer yo?”.

Así sir Stanley Rous pasó a ser caballero e Isabel II contó con la popularidad necesaria que había perdido entre los jóvenes de la castigada sociedad inglesa a los que nunca había llegado el gobierno y de los miles de inmigrantes que llegaban a Londres y Liverpool, el mundial les hizo olvidar los problemas. Mientras tanto Dilma Rousseauf una jovencita de clase media luchaba contra la dictadura militar en el Brasil.

Videla y el mundial para callar los gritos de los desaparecidos

Videla entrega orgulloso la Copa del Mundo a su selección.

Videla entrega orgulloso la Copa del Mundo a su selección.

Cuando se anunció que la Argentina sería la sede del mundial, Johan Cruyff declinó su participación. En 1976 los militares dieron el golpe de Estado y desde ese momento se inicia un Terrorismo de Estado sistemático contra los adversarios y los comunistas. Perón antes de salir de gobierno había determinado que el esotérico José Lopez Rega, quien comandaba el comando paramilitar “Triple A”, fuera el encargado a través del Ministerio de Bienestar Social de la organización de la Copa Mundo.

Muchos años después moría en prisión preventiva esperando su condena por desaparición, asesinato y represión. Mientras el mundo protestaba, la dictadura creaba en los cuarteles de la Esma, una oficina que controlaba todos los medios de la nación y que permitía solo filtrar las noticias que hablaban en favor del régimen. Así los argentinos del común creían que el mundial era bien visto por todo el orbe, mientras tanto el represor Aztis ejecutaba en los sótanos del Esma a todo aquel que se opusiera al régimen, incluso a tres monjas francesas.

El mundial fue ganado por Argentina, como era de esperarse. Pero no sin su mancha. En el cuadrangular semifinal Brasil era el clasificado virtual a la final. Argentina y Perú jugaban a segunda hora ya conociendo el resultado de Brasil. El equipo anfitrión debía ganar por mas de 4 goles. Los historiadores Marco Impiglia y el israelí Raanan Rein afirman que el gobierno peruano y la junta militar argentina, en el marco de la fatídica operación Cóndor, realizaron un acuerdo para que el partido quedará a favor de Argentina.

El caso es que, acuerdo o no, Argentina ganó 6 a 0 a un conjunto peruano que hasta ese partido había dado muestras de un fútbol exquisito y ni por la mente del más optimista pasaba que el equipo gaucho pudiera marcar tantos goles. Se habló después de un soborno, pero como siempre en la Fifa nunca nada puede probarse, pues no existe un organismo que la vigile.

Tiempos Modernos

Arbitro español y Juan G CuadradoPor estas situaciones es que no nos es de extrañar el episodio del juez Carvallo en contra de Colombia. Los colombianos muy optimistas creían que solo el fútbol era suficiente para que la selección Colombia apabullara a los cariocas.

Los más objetivos sabíamos que la Fifa no permitiría una hazaña memorable. Por eso designó a un árbitro polémico. Por eso tantas faltas a James sin pitar, le sucedió lo mismo a Pelé en el 66, a Maradona en Italia 90 frente a Camerún, y a Alemania le sucedió a Rattin frente a Argentina, al mismo Beckembauer le sucedió también, a Italia frente a Korea y al mismo España contra los asiáticos en el mundial de 2002. Por eso la protesta de Maradona y de Pelé frente al arbitraje del español.

El fútbol es un deporte de pasiones. Pero la realidad del mundial es otra. La Fifa agrupa más naciones que la ONU misma, y su poder es inmenso, quizá el mismo poder que ostentaba el Vaticano en la edad media.

Por eso Colombia debe escribir su historia y esperar su turno, como le sucedió a los españoles, o a los franceses quienes lograron su primer título después de colarse en la élite mundial. Mientras tanto debemos romper los esquemas tradicionales, con buen fútbol, con una planificacíón excelente y sobretodo produciendo jugadores que alimenten los mercados y que nos den renombre.

*Periodista deportivo

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