Oscar Tobón, periodista de Barranquilla, recuerda cuando Jorge Luis Pinto renunció a la dirección técnica del Junior para encarar el reto de llevar a Costa Rica a su cuarto mundial de fútbol.
Por Oscar José Tobón P.
Todavía recuerdo aquel junio de 2011, cuando escuchando un programa de la radio me enteré que Jorge Luis Pinto abandonaba la dirección técnica del Junior para encarar el reto de llevar a Costa Rica a su cuarto mundial de fútbol.
Al ser interrogado al respecto Pinto respondió “Me voy tras un sueño”.
El tiempo ha pasado y no ha hecho más que corroborar que este santandereano de pura cepa, de carácter fuerte y férrea disciplina, como son las personas oriundas de esa región, lo está logrando al poner el fútbol de esta pequeña nación centroamericana en lo más alto del concierto del fútbol mundial.
A pesar de todas las criticas que este recibió y que incluso en una primera etapa como entrenador nacional costarricense fue despedido por malos resultados, aún así él volvió para demostrarle al pueblo «tico» de lo que él era capaz, y a fe que lo está logrando, pues solo basta con ver los resultados obtenidos por su equipo, en el llamado “grupo de la muerte”, de la copa mundial Brasil 2014, y ahora en octavos de final al vencer a Grecia en una contienda de tintes épicos.
Por eso desde esta pequeña tribuna, como colombiano que soy, pero también como «tico» de corazón, le quiero dar las gracias con el corazón henchido de orgullo por su labor y decirle que siga adelante, para que pueda realizar su sueño y le permita al pueblo de Costa Rica seguir gozando con lo que hacen esos once guerreros, que usted sabiamente dirige y así el sueño que usted idealizó desde aquel junio se pueda convertir en el sueño de toda una nación, pequeña en territorio pero grande en corazón y espíritu.












