Presuntos miembros de las ‘Autodefensas Gaitanistas’ llegaron hasta el sitio donde se construye la institución educativa Germán Goméz Peláez e intimidaron a los trabajadores.
Por Jorge Sarmiento Figueroa – Editor general
Puerto Libertador está sitiada por la violencia. Este municipio ubicado a 170 kilómetros de Montería (capital del departamento Córdoba) ha sido el epicentro de dos noticias de la guerra en solo una semana. La más notoria fue una emboscada sucedida el 16 de septiembre en la que resultaron 7 policías muertos y 7 más heridos, y que según el General Rodolfo Palomino habría sido un «acuerdo delincuencial entre las Farc y reductos paramilitares, ahora convertidos en bandas criminales y que pretenden despejar rutas para el narcotráfico».
Las autoridades de Puerto Libertador están atemorizadas porque no solo la guerrilla y las bandas criminales estarían haciendo presencia en su zona, sino también el resurgimiento del fenómeno paramilitar. El pasado 12 de septiembre varios encapuchados se acercaron a las obras en construcción de la institución educativa Germán Gómez Peláez y les informaron a los trabajadores que si no suspendían sus labores matarían a todos los presentes. Antes de marcharse se identificaron como «Autodefensas Gaitanistas».
Es la segunda vez que se presentan amenazas en esta construcción de 1,400 metros cuadrados que proyecta brindar educación preescolar y primaria a 840 niños anualmente. La escuela tiene proyectado abrir sus puertas en noviembre de este año. Contará con dos pisos, nueve aulas, espacio de enfermería, sala de docentes, dos áreas recreativas, comedor y tienda escolar, baños, rampas de acceso para la inclusión de los estudiantes con capacidades especiales, además de un espacio para depósito de residuos sólidos. La inversión, que asciende a más de 2,000 millones de pesos, ha sido asumida por fundaciones con respaldo de empresas nacionales e internacionales.
«Si los violentos impiden que se hagan este tipo de obras, lo que sucederá es que nuestro municipio y sus alrededores volverán a ser caminos del hampa y de la droga, y nuestros hijos no recibirán la educación que necesitan y merecen. ¿Cómo terminarán entonces los niños? como víctimas de la guerra y del vicio», se pregunta y responde a sí mismo uno de los padres de familia de Puerto Libertador que por temor prefiere no dar a conocer su nombre, pero que quiere que las autoridades y gobernantes pongan atención al regreso de los violentos al pueblo. El mismo padre de familia denunció que están reclutando gente que quiera vender bazuco en casas o en cercanías de sitios escolares. Como se sabe, el bazuco es el estiércol, la basura, después de procesar la cocaína. Es una basura con un poder de adicción inmenso.
En honor a un periodista asesinado por la guerrilla

Quien continúa el legado es Rafael Gómez. Hijo del inmolado Germán Gómez Peláez, pionero de la radio y fundador de La Voz de Montería.
Germán Gómez Peláez, el nombre de la institución educativa que se construye en Puerto Libertador, obedece a un homenaje póstumo al reconocido periodista antioqueño que desde muy joven se radicó en Córdoba y que fundó la emisora La Voz de Montería, hace más de 50 años. Gómez Peláez fue secuestrado y asesinado por el grupo subversivo EPL en 1973. «Querían acallar su voz contestaría, fue un suceso criminal que conmocionó a los colombianos en aquella época», expresó en el año 2012 en una columna de opinión Edmundo López Gómez, quien ha sido congresista, ministro y embajador de Colombia. Añade López Gómez que el colega periodista fue «pionero del periodismo crítico en nuestra Región Caribe. Y fungió como su vocero para defender los derechos de sus pobladores en la lucha por obtener un mejor trato por los gobiernos que poco hacían por la región, pues la inequidad, derivada del desequilibrio regional, era una de las causas -y lo sigue siendo- del descontento creciente del pueblo costeño».
La Voz de Montería se caracterizó desde su fundación como un medio donde tienen acceso todos los partidos políticos y las distintas expresiones. Era una de esas pocas emisoras donde se podían escuchar los domingos una misa católica y los lunes un sermón evangélico. Los herederos de Gómez Pélaez, su viuda Magola de Gómez y su hijo Rafael, han mantenido ese talante.
En honor a Germán Gómez Peláez, a su ejemplo de paz, inteligencia y pujanza se bautizó la sede de la institución educativa que se construye en Puerto Libertador para formar colombianos de bien, que luchan sin armas por el bien del país. Lo paradójico del secuestro y homicidio es que los principales dirigentes del Ejercito Popular de Liberación (EPL) eran de esa zona y tenían su reducto en la serranía de Abibe. Antes de meterse al monte posaban de universitarios de avanzada y Gómez Peláez les abrió con frecuencia los micrófonos a quienes más tarde serían sus verdugos y homicidas.













