Europa es víctima, pero también victimaria, en una guerra sin nombre que recrudece en el Medio Oriente.
Las recientes indagaciones esclarecen que el joven que perpetró los crímenes era un joven estudiante de 18 con doble nacionalidad alemana e iraní y sin antecedentes penales. Al parecer tenía problemas psiquiátricos. Sus lecturas frecuentes eran sobre masacres, lo cual alcanza a ser un reflejo de la tensión que se vive en el Viejo Continente y Estados Unidos, en su forma violenta de relacionarse con el resto del mundo.
Por Paula Romero González
Cuando Aída Pérez hizo las maletas el pasado mes de octubre, rumbo a Alemania, no se imaginaba que iba a presenciar una escena como la que le ha tocado vivir este viernes. Trabaja en Múnich, en una tienda de ropa de la marca Hollister, cerca del centro comercial donde un tiroteo ha acabado con la vida de nueve personas y ha producido más de una veintena de heridos.
De camino al trabajo, en el metro, abrió Facebook y fue así como se enteró de lo que estaba ocurriendo. “Cuando llegué mi jefe me dijo que si me había enterado de lo que había pasado, había gente llorando en la tienda porque conocía a gente que estaba en el centro comercial”, cuenta esta joven española que hace menos de un año decidió seguir los pasos de su novio, que lleva tres años trabajando en un hotel de la ciudad alemana. Mientras mejora su alemán, trabaja en una tienda que, casualmente, está en un centro comercial cerca del Olympia, donde se ha producido el tiroteo, del que por ahora se conocen pocos datos.
Aída durmió este viernes encerrada con sus compañeros en el almacén del establecimiento, situado en la planta baja –tiene tres–. “Nos encerramos en el cuarto de baño porque creíamos que habían entrado en la tienda y estamos en el único que tiene pestillo”, explica la jerezana, que cuenta: “Nos llega información de fuera, no sé realmente qué está pasando”. La Policía, de momento, les aconseja que sigan en la tienda.
Aída relata que ha habido varias falsas alarmas. “Dijeron que había otro tiroteo en un festival de verano que hay aquí, pero llamé a una amiga que trabaja allí y me dijo que no”. “Nos han dicho que hay Policía de paisano buscando a los terroristas, aquí estamos con mi jefa y mi otro jefe está fuera; nos dijo que si venía a recogernos y le respondimos que no, mejor cuando pase todo”, señala.
Si bien la policía alemana aseguraba en un principio que en el suceso habían participado tres tiradores, finalmente se ha confirmado que solo hubo uno, un joven de 18 años alemán-iraní, que finalmente acabó suicidándose. Fuentes policiales hablaron de «alta alerta terrorista en Múnich» y el transporte público tuvo que paralizarse.
Mientras se resolvía todo, Aída y sus compañeros de trabajo esperaban a que pasara todo para volver a casa. “Las compañeras han sacado la cena y aunque afirma que no tiene hambre, sabe que la espera va para largo”, relata una amiga de Aída, que cuenta que este sábado no abrirá la tienda. Y resume así la situación: “Pánico en definitiva”.











