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Mural «La niña Tulia», nuevo atractivo de la ruta del color en San Juan de Betulia

Por: Francisco Figueroa Turcios

En San Juan de Betulia, se suma un nuevo tesoro al proyecto la Ruta del Color: el mural de La Niña Tulia..

Una ventana real, el chisme eterno del pueblo, un perro callejero y la trinitaria trepada a la pared hacen de este excelente mural, mas que arte: es identidad viva, literatura popular y conversación colectiva.

Hoy » La niña Tulia, en San Juan de Betulia, no se asoma desde una casa de bahareque ni se abanica en una mecedora. Ahora mira desde un mural. Andrés Múnera, compañero de estudios de publicidad en Medellín de Òscar Ortega, líder del proyecto la ruta del Color, fue el autor de este excelente mural.

La Niña Tulia, es un personaje que encarna rasgos típicos de la cultura popular costeña colombiana: habladora, conflictiva y dispuesta a intervenir constantemente en la vida y peleas de los demás.

Foto: Angela Marín, Andrés Múnera y Òscar Ortega

No es un mural común y corriente. El propio Òscar Ortega , hace una descripción perfecta de esta gran obra del maestro Andrés Munera con el apoyo de Angela Marín, quien vino también de Medellín y compartieron aulas en la carrera de publicidad.

El mural de La Niña Tulia, es una obra en tres dimensiones, interactiva, llena de memoria costeña con una ventana real. La gente pude posar para simular si estuviera escuchando los chismes actualizados de este gran personaje mítico de David Sànchez » revela Òscar Ortega ,líder del proyecto la Ruta del Color.

Mural con sabor pueblo

Foto: Andrés Múnera, escuchando un chisme de » la Niña Tulia `

Andrés Múnera, conoce la idiosincrasia de la cultura costeña, porque desde el año 1990 con mucha frecuencia visita a San Juan de Betulia por su amistad con Òscar Ortega. Cuando Òscar le propuso la idea del proyecto no dudó un segundo que su aporte al proyecto Ruta del Color sería un homenaje a la tradición oral de la región Caribe y el personaje de La Niña Tulia sería el ideal..

Andrés tenía claro que David Sánchez a través del personaje de La Niña Tulia, nos recuerda que, en las comunidades pequeñas, la palabra puede ser más cruel que cualquier acto, porque no deja cicatrices visibles, pero sí marcas imborrables.

Y otro factor importante al momento de concebir la idea del mural es que la oralidad simboliza la memoria colectiva del Caribe: una cultura que se transmite de boca en boca, donde la verdad se mezcla con la invención y la exageración es parte del relato.

«Desde el inicio quise hacer un mural sencillo, pero diferente. Algo más que una pintura plana. Una obra impactante, que preservara la cultura costeña y que además fuera interactiva con la gente y los visitantes… o sea, un mural con sabor a pueblo y La Niña Tulia era el personaje perfecto.

Así nació la idea de crear un mural en tres dimensiones, que cobra vida gracias a una ventana real instalada en el muro, y detrás de ella, pintado, uno de los personajes más famosos de nuestros pueblos: sí señores… “la chismosa”. De ahí surge el nombre de “La niña Tulia”, personaje presente en muchos escritos del gran David Sánchez Juliao, quien supo retratar como nadie las tradiciones y los personajes de la cultura costeña.

Acompañando a la niña Tulia aparece un perro callejero, de esos que son dueños de todo el pueblo, orinando tranquilamente la pared (porque el arte también puede ser honesto.) y arriba una trinitaria, que con sus flores y enredos embellece las fachadas de las casas» relata Andrés Múnera sobre el origen del mural de » La Niña Tulia «.

La ventana » La niña Tulia«

Foto: Francisco Figueroa Turcios atento al chisme de `La Niña Tulia`

David Sánchez Juliao utiliza la oralidad y el lenguaje popular como herramienta literaria y como medio de construcción de identidad social. Sus personajes, incluida Niña Tulia, hablan con un estilo que no solo define personalidad, sino que representa una cultura compartida y un patrón colectivo de comportamiento

` La Niña Tulia» no cuenta solo la historia de una señora; retrata una comunidad que Juzga, repite versiones, y construye mitos. Se alimenta del chisme como forma de cohesión social…

El chisme como mecanismo psicológico en la obra, no es un detalle: es el motor narrativo. Desde la psicología colectiva: el chisme refuerza pertenencia, deforma la realidad y el pueblo no necesita pruebas, solo versiones.

En las ventanas abiertas se asoman las historias. En esa frontera invisible entre la casa y la calle nació uno de los personajes más memorables de David Sánchez Juliao: la niña Tulia, cronista oral, juez sin toga, archivo viviente del barrio.

David Sànchez, de oído fino y lengua filosa, sabía que en cada pueblo existe alguien que lo ve todo sin moverse, que pregunta sin parecer curiosa y que aconseja sin que nadie se lo pida. » La niña Tulia» no era una mujer en particular: era todas. Era la que sabía quién debía plata, quién se fugó por amor, quién fingía virtud y quién llegaba tarde porque venía de pecar. Nada estaba confirmado, pero todo estaba dicho.

La obra a cuatro manos….

Foto: Carmen Estela Ortega, no se escapa a los chismes de `La Niña Tulia`

Hoy » La niña Tulia en San Juan de Betulia, no se asoma desde una casa de bahareque ni se abanica en una mecedora. Ahora mira desde un mural. Andrés Múnera, llegado desde Medellín con la intención de escuchar antes de pintar, decidió traerla de nuevo al vecindario, esta vez hecha color, pared y memoria. La Ruta del Color le abrió espacio y el barrio le abrió el chisme.

» El mural no nació solo. Fue conversación, risa compartida, pincel mojado en anécdotas. Andrés Múnera además Angela Marín estuvieron los pintores locales Anselmo Gil Gil, Juan Sebastián `El Cheva^ Hernández, Benjamín ` Mincho^ Barreto y , Stalin Severiche Gil, quienes fueron cómplices del arte se sumaron al ritual colectivo de devolverle rostro a un personaje que siempre había vivido de oídas.

Entre brochazos y silencios, la niña Tulia volvió a pararse frente a la ventana, con la oreja lista y la lengua afilada» resalta Òscar Ortega sobre los protagonistas de la elaboración del mural de La Niña Tulia.

Foto: Cecilia Gil Barvo atenta al nuevo chisme de `La Niña Tulia`

Según la psicología colectiva, La Niña Tulia, encarna en el mural no solo homenajea a un personaje literario. Rinde tributo a una manera de ser Caribe, a ese oficio antiguo de la lengua que convierte la cotidianidad en relato y el rumor en historia. La niña Tulia es literatura viva porque el chisme, bien contado, también narra la condición humana.

Frente a la pared pintada, el barrio se reconoce. Algunos se ríen, otros se incomodan. Más de uno acelera el paso, no vaya a ser que la pintura lo esté mirando demasiado. Hasta el perro parece entenderlo y orina tranquilo, porque el chisme no deja tiempo ni para espantarlo.

La Ruta del Color suma así una nueva habitante, pero el pueblo recupera algo más valioso: la certeza de que sus historias siguen importando. Mientras haya una ventana abierta, alguien mirando y una lengua dispuesta, la niña Tulia seguirá viva. Ahora, además, se quedó para siempre en la pared.¿ Ya fuiste a escuchar cual el último chisme de la Niña Tulia..?

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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