CrónicasEntretenimientoEspecialesEstilo de VidaLocalesNacionales

Más barranquillero ¡Quien lo vive y vende, gana plata y lo goza!

La mente de un barranquillero de pura cepa, piensa en carnavales los 365 días del año, porque desde el miércoles de Ceniza va pensando cómo vacilarla los próximos carnavales. 

Por Mauricio Escalante Rodelo*

https://youtu.be/w6lH5Kowv1E?t=4

Tema grabado por el dominicano Cuco Valoy y su orquesta. La letra y melodía es del difunto empresario carnestoléndico Rafael Visbal Rosales, el inolvidable ‘Capi Visbal’.

Esperar con pasión desenfrenada la época más alegre del año, es sin duda un estilo de vida de los barranquilleros, quienes anhelan que aquel bailador, bebedor, empedernido y alegre Joselito reviva en sus corazones para gozar un nuevo Carnaval. Es una ley que después de la canción de año nuevo, suenen temas como: Te olvidé, Los frutos del Carnaval y La Guacherna, por tal motivo los disfraces de monocuco y marimonda comienzan a ser desempolvados.

La mente de un barranquillero de pura cepa, piensa en carnavales los 365 días del año, porque desde el miércoles de Ceniza va pensando cómo vacilarla los próximos carnavales. Y no es para menos, pues en la Fiesta más grande de Colombia se le da rienda suelta a un goce lleno de euforia, baile y tradición.

En este 2018 no hubo excepciones a las reglas, y el 1 de enero, las notas de la flauta de millo y los fuertes sonidos de la percusión invitaban al baile en el popular Barrio Abajo. Y mientras los hombres ondeaban sus sombreros y las mujeres giraban con su contoneo de caderas, a pocos metros de la Rueda de Cumbia estaban ellos, sí, aquellos que anhelan estas festividades para gozarlas mientras la trabajan.

¡Quien lo vive es quien lo goza! Pero es posible ¿vivirlo para gozarlo mientras se “camella” para llevar la plata a la casa? Pues al mirar con detalle en otros eventos como izadas de banderas, pareciera que sí, porque de mi mente jamás se borrará la imagen de aquella mujer en Siete Bocas, durante la izada de una tradicional cumbiamba. La vendedora de los populares chuzos, quien en su puesto de venta bailaba al son del millo, mientras atendía a los hambrientos espectadores que se acercaban atraídos por el fascinante olor de lo que se estaba asando.

Al son de las ventas también me lo gozo

2 chuzo_mazorcaEsther, una mujer de 47 años de edad, describe con alegría y sobre todo orgullo, esos carnavales en los cuales sus ingresos aumentaban considerablemente, por muchos años se dedicó al negocio de las comidas y junto a su carnavalero esposo, esperaban las carnestolendas. Ella con su sazón preparaba sopas, arroces y asados, él conseguía las cervezas, el agua y el hielo. Los preparativos comenzaban desde diciembre y el plan era trazado minuciosamente -que comidas se harían, cotizar los precios de los ingredientes, el valor en que se venderían- El sábado de carnaval, la jornada iniciaba a las 3:00 a.m. y más tardar a la 5:30am se emprendía la travesía hacia la Vía 40, calle que se convierte en el emblemático Cumbiódromo.

Al encontrar la ubicación perfecta, se acomodaban en su trinchera, así que a las 9:00 am ya era hora de llamar a sus “retoños” para que llegasen al sitio indicado y pudiesen ver el desfile. Mientras los niños veían un río de personas disfrazadas y danzantes, las ventas comenzaban a ser cada vez mayores:

-¿A cómo las cervezas?

– A 1700. ¿Cuántas quieres?

-Dame 3…

-Mi llave, también tenemos sopas de mondongo a $2000 el vaso.

-Compi gracias, más tarde…

Esther, quien es oriunda de las sabanas del Caribe, con su cara blanca, pero no de maicena sino de bloqueador solar, como ella misma afirma, se alegraba al ver cómo su amado desde el punto de venta bailaba arrebatado al son de la música de las carrozas y comparsas.

“Se bailaba solito y su sonrisa cálida y grandota era como esa energía pa’ esa jornada. Todos los años, gracias a Dios, nos iba bien en carnavales. Entonces cuando terminábamos de vender en la Batalla de Flores, la fiesta nos esperaba en la noche, eso sí, la plata quedaba bien guardada en la casa. El domingo ya no hacíamos comida para vender, solamente agua y cervezas, pero en La Gran Parada de la 44, que baja por la veintiuna (21), ese día era menos agotador por lo que a las 5 de la tarde más o menos nos íbamos a descansar un rato pa’ después seguir con el goce.

El martes, Esther junto a su esposo vestido de viuda, despedían a Joselito carnaval, aquel borrachón y mujeriego que incita al desorden y el festín, pero que a su vez les daba la oportunidad de ganar dinero. Todos los carnavales desde el 2004, esta pareja usaba la misma fórmula, menos en el 2010 cuando Esther trabajaba en un restaurante, por lo que su marido, esa vez vendió con la ayuda de sus hijos.

El último carnaval que trabajaron fue en el 2013, 500 hayacas de pollo hicieron en aquel entonces para vender durante los 4 días de fiesta. “Como siempre gracias a Dios nos fue bien”. Desafortunadamente un año más tarde, el socio, esposo, entusiasta y fiel compañero de carnavales de Esther, partió del mundo terrenal, y con él, el goce económico al que estaban acostumbrados en las fiestas del dios Momo.

Esta mujer, de tesón y empuje, afirma que el placer no sólo se acompaña con gastos sino con ganancias, por lo tanto en este 2018, Carnaval de la sabrosura, está lista para volver al ruedo de los negocios carnavaleros. Así que junto a su hermana, con quien se asociará, podrán decir #100teteMásVendedor porque ellas así como muchos otros, también hacen parte de la fiesta que tanto nos enorgullece, vendiendo la energía y felicidad que nos permite disfrutar y disfrutar.

Para los vendedores de agua, cervezas, comida, dulces, maicena etc… Que salen a rebuscar para la “Comelona” mis aplausos de pie, porque ustedes viven, se sacrifican, disfrutan y ganan del Carnaval, aportando a la alegría de los demás, y eso precisamente es ser ¡Más barranquillero!

*Colaboración especial para lachachara.co

Noticias relacionadas
CrónicasEstilo de VidaReflexión

Prioridad en la ciudad de las murallas 

ActualidadCrónicasDeportes

Daniel Muñoz, el defensor de los goles benditos de Colombia en el Mundial 2026

Entretenimiento

La editorial la iguana ciega lanzará su más reciente libro llamado "Ecotonos y memorias culinarias"

Entretenimiento

¡“El Caribe cuenta” 2026 inicia agenda de preámbulo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *