La más reciente víctima de la ofensiva incontinencia verbal de Diego Maradona fue Edgardo Bauza, actual técnico de la Selección Argentina. Declaró a algunos medios que el exdefensa central del Junior era un traidor.
Por: Javier Castell
El extraordinario futbolista, el ídolo de millones de hinchas del fútbol, se ha creído siempre autorizado a insultar, a zaherir, a todo aquel que no actúe según sus códigos porque tuvo el maravilloso don de maravillarnos hipnotizando el balón y a sus rivales. Porque, según muchos de sus millones de fanáticos, era dios.
Su larga lista de afrentados va desde el Papa hasta los Estados Unidos, pasando por árbitros, técnicos, jugadores, excompañeros, dirigentes, políticos, en fin, son pocos los que no han sido censurados por la injuriosa lengua del diez de Villa Fiorito.
Así como imponía su indomable talento en el campo de juego, así también ha ejercido con desmesura su papel de censor fuera de las canchas. Todo un catón, que haría remover de su tumba al mismísimo Marco Catón, el estadista romano.
El gran pecado de Bauza para hacerse merecedor del agraviante adjetivo fue el de reunirse con Icardi, el goleador argentino del Inter de Milán. Un encuentro que, en palabras del adiestrador, hace parte del plan preeliminatorias y en el que se incluye la visita a otros tantos que juegan en Europa.
“Quiero estar cerca de los jugadores, ver cómo están, hablar con ellos, hacerles saber que los estoy siguiendo. Hablar con sus técnicos, enterarme cómo entrenan”, fueron los argumentos de Bauza para explicar el por qué dialogó con el joven delantero que desarrolla una excelente temporada, como las últimas en realidad, pero que por un asunto personal que involucró a su actual pareja, parece existir un velado veto sobre él, una discriminación no oficializada.
En Argentina se conoció al ‘sídieguismo’ como un temeroso, conveniente y alcahuete movimiento al que pertenecían todos los que adoraban y se beneficiaban de la fama del crack. Ninguno osaba contradecir, aun en los desmanes, al jefe.
Hoy, después de retirado de las canchas, sigue teniendo la pleitesía de la mayoría de los medios de comunicación que le hacen eco a sus desbordadas e injuriosas expresiones sobre otros seres humanos.
No tengo dudas de que Diego Maradona es uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, que podría pasar todo un día viendo los videos de sus jugadas y sus bellísimos goles. Estoy convencido de que uno se enamora más del juego del fútbol por Maradona. Pero también estoy convencido de que por haber sido el mejor, haber alcanzado cotas inimaginables de fama e idolatría, haber sido el dueño de la magia del juego, no puede pensar que es dueño de la vida. El catón de la humanidad.














Maradona es polemico e irreverente pero no deja de tener razon. en este caso a juicio la tiene . la convocatoria de Icardy le hace daño a la seleccion por los hechos que se conocen