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Macayepo reconcilió con Chengue. Ahora esperan inversión social

Jamás pasó por la mente de María Pelufo que su hijo, Rodrigo, se convirtiera en el hombre más sanguinario de Macayepo y, lo peor, que fuera el verdugo de su propio pueblo. (Serie en el corazón de los Montes de María).

Por Francisco Figueroa Turcios
El 20 de febrero de 2000, cuando comenzó a circular la noticia en Macayepo de que el que había liderado la masacre en el Corregimiento de  El Salado, donde asesinaron a más de cien campesinos, fue Rodrigo Mercado Peluffo, alias ‘Cadena’, su madre no daba créditos a esas versiones. Así lo recuerda Maritza Tapia, amiga de María Pelufo, progenitora de Rodrigo Mercado ‘Cadena’. La madre no alcanzaba a dimensionar el alto nivel que había alcanzado su hijo en el grupo  paramilitar.
La iglesia de Macayepo sigue abandonada.

La iglesia de Macayepo sigue abandonada.

Ocho meses después de la masacre de El Salado, llegó la hora en que María Pelufo viviría en carne propia la barbarie de la que era capaz su hijo. Fue en su pueblo natal, en Macayepo. ‘Cadena’ en persona estuvo al frente de la masacre  de  más de 20 campesinos y la destrucción de la iglesia y las viviendas. Utilizó la misma estrategia de ir de casa en casa lista en mano y sacar a las personas que ellos creían que eran aliadas de la guerrilla; las reunieron en la plaza y las asesinaron a sangre fría. Cerca de 250 familias más fueron desplazadas de Macayepo.
Pero el tormento para María Pelufo no quedó  allí. El 17 de enero de 2001, Rodrigo y sus hombres arremetieron contra los habitantes de Chengue, donde asesinaron a 30 campesinos. Esta masacre trajo como consecuencia la enemistad entre los habitantes de los corregimientos que eran como  siameses: Macayepo y Chengue.
Macayepo aún permanece solitario.

Macayepo aún permanece solitario.

Hasta hace más de 20 años, cuando el conflicto aún no había dejado sus huellas, el camino de 10 kilómetros que comunicaba a Macayepo y Chengue era una vía comercial por donde los campesinos sacaban sus productos para comercializarlos, lo cual había forjado una relación social y económica, de convivencia armoniosa para las dos comunidades.

Cicatrizando  heridas

En octubre de 2004,  cincuenta habitantes de Macayepo liderados por Ciro y Aroldo Canoles, sobrino y tío, llegaron a las ruinas de lo que antes había sido su pueblo y desde ese momento comenzaron a reconstruirlo con la ayuda de la Infantería de Marina. Las personas de Chengue  con el  liderato de Jairo  Barreto López, hicieron lo propio y, poco a poco, el número de familias retornadas aumentó.
Sin embargo, las heridas del conflicto –que aún acechaba la zona– habían dejado una distancia enorme entre ambas poblaciones, que ya no tenían ningún tipo de relación. Además, eran frecuentes los señalamientos entre una y otra comunidad.
Los 10 kilómetros de camino que unen a Macayepo con Chengue le pasaron a llamar el sendero  de la muerte porque muchos de los que se atrevieron a andar por ahí fueron asesinados o desaparecieron sin dejar rastro. Esa connotación la tomó después de la masacre perpetrada por Rodrigo Mercado.
Haroldo Canoles de Macayepo y Marco Romero de Chengue.

Haroldo Canoles de Macayepo y Marco Romero de Chengue.

Ciro Canoles recuerda que «en esa época a los habitantes de Macayepo nos consideraban ‘paracos’, porque en todos los Montes de María creían como si personificáramos a Rodrigo Mercado Pelufo. Y a la gente de Chengue las creíamos guerrilleras. Era una guerra a muerte. Mi tío y yo decidimos tomar cartas en el asunto porque necesitábamos recuperar la relación con nuestros vecinos.

Así que el 27 de diciembre del año 2006 nos fuimos, sin ser invitados, a una reunión  en Chengue, para invitarlos a nuestro corregimiento a compartir, pero allá no nos determinaron. No nos dimos por vencidos, por buscar la reconciliación. Por fin, el 27 de enero de 2007, hubo humo blanco  y escogimos una comisión de cada comunidad, que iría limpiando su parte del camino, que estaba  lleno de maleza, hasta encontrarse en la mitad para realizar una integración».

El arroyo Palanquillo fue testigo mudo del encuentro de las dos comunidades. “Ese día hubo llanto. Hicimos una actividad en la que nos dijimos todas las  verdades, nos abrazamos y al final nos comimos un sancocho de gallina criolla, cocinada a cuatro manos. A partir de ese día las cosas comenzaron a cambiar para bien de las dos comunidades».
Los seis años que duró la «guerra» entre Macayepo y Chengue, producto de  la violencia generada por Rodrigo Mercado, hoy Aroldo Canoles (oriundo de Macayepo), y Marcos Romero (líder de Chengue), coinciden en que estaban como en la época de la patria boba, porque al final se mataban entre amigos y esa enemistad lo que los llevaba era a la pobreza, por  eso hoy están unidos para exigir al Estado inversión social, no solamente a estas dos comunidades sino a todos los pueblos de los Montes de María que fueron victima de la violencia.

Inversión social

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La iglesia  de Macayepo es  un monumento a la violencia. Está destruida, como quedó hace más de catorce años por la incursión de aquel comando de la muerte bajo las órdenes de un hijo del pueblo.
La mano del Estado ha sido poca. «Falta inversión social…en vías, viviendas, educación, salud (hay un puesto de salud, pero no tenemos médico), y el fluido eléctrico es precario, la luz se va permanentemente. Necesitamos que se pase de la retórica a los hechos. Nos duele la indiferencia  y el silencio de las autoridades», señala Ciro Canoles.
La fuente de economía de Macayepo y Chengue es la siembra del aguacate, pero los grupos ilegales se quedaban con las cosechas. Luego que terminó el conflicto en la zona, como una maldición, apareció una plaga que exterminó este fruto. El aguacate es historia en estos dos pueblos; deben llevarlo del Carmen de Bolívar para consumirlo, por lo que le han planteado los lideres de estas dos comunidades al Gobierno sacar adelante  el proyecto de tecnificados de  la siembra del aguacate (injertados, resistentes a la plaga, con apoyo de un agrónomo), y un subsidio mientras este produce, pues ese árbol tarda 5 años en dar fruto, sino esto no ocurre se verán avocados a salir desplazados por el hambre.
Macayepo y Chengue fue un eslabón de una cadena de masacres realizadas en los Montes de María, liderada por Rodrigo Mercado, alias «Cadena», el hijo de una madre que se negaba a creer que un propio fruto de la tierra podría dañar toda la raíz de donde venía su gente.
Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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