Una Muestra que apoya la Secretaría de Cultura.
Por Chachareros
Este sábado 24 de junio a las 10:00am en el museo del atlántico, ubicado en la calle 35 cra. 39 (esquina) no te puedes perder esta exposición cargada de mucho profesionalismo.
Una de las expositoras es Paula Figueroa. Nacida en Santafé de Bogotá, Colombia en 1973. Su vocación artística se desarrolla, en principio, a través de la cerámica. La investigación de las técnicas tradicionales de producción alfarera la llevaron a configurar un estilo que conjuga las expresiones artísticas tradicionales con la incorporación de un manejo del color arriesgado e innovador. Su formación autodidacta la llevó a involucrarse años más tarde en el campo de los tejidos y los textiles. El aprendizaje de diversas técnicas de tejer, como los telares vertical, horizontal y egipcio, así como la utilización de fibras y tintes naturales, le abrieron un panorama amplio y variado de expresión.
En Panamá decide complementar su formación empírica con la academia, iniciando sus estudios de licenciatura en Artes Visuales en la Universidad de Panamá, los cuales culminó en el año 2006. Durante estos años ha participado en varias exposiciones colectivas en diversas galerías de ese país.Actualmente su trabajo se ha enfocado en el arte en movimiento; esculturas móviles que refrescan el arte tradicional actual. A través del equilibrio, la diversidad de formas y la aplicación de diferentes materiales, explora una nueva veta de expresión, que le permite presentar la exuberancia tropical, cargada de colorido, volumen, cadencia y movimiento.
Los móviles de Paula Figueroa son también cuadros en movimiento, que dialogan sin duda en otro lenguaje con las obras que Sophia von Wrangell presenta en esta doble exposición con la que se renueva la dinámica de la galería del Museo del Atlántico. Diríamos que Paula Figueroa deconstruye, en una operación conceptual de alguna forma agresiva con la idea convencional de la creación artística, cuadros del arte moderno en los que se adivina claramente una pretensión de movimiento que dejó en la historia del arte la huella de una nueva manera de concebir la pintura. Son las obras de Kandisnky, Klee, Miró, Calder, y otros importantes artistas, que esta artista extrae y libera de su prisión bidimensional para ponerlos a volar como lo hiciera el propio Calder en su momento, animados esta vez con otros móviles.
Paula Figueroa Botero. La deliciosa ingravidez del color
A la manera del Dios del Génesis partiendo de la arcilla para formar el prodigio de la prístina figura humana, Paola Figueroa Botero ha aplicado sus felices manos de alfarera a los metales para una creación luminosa en que revive la poesía visual de algunos de los más connotados artistas abstracto-figurativos del siglo XX. De esta manera el alambre es hilo de Aracne con que trenza forma y color, anuda objetos oníricos que nos legaran Calder, Matisse o Miró reteniendo la magia del sueño surreal, alumbrando con sutil carácter personal la maravilla de sus telarañas ingrávidas en que penden del vacío, como insectos tornasolados atrapados en su telaraña espléndida, los bellos motivos de estos señalados maestros.
En primer término se trata de la belleza, del deleite de los sentidos, del vuelo de una imaginación que hereda el arte inagotable de las formas del sueño. Se trata de una artista del trapecio describiendo los trazos del metal finamente cortado y anudado en el sentido estético de cada obra. Se trata del ritmo cromático, del equilibrio funámbulo de la escultura levantada de su pedestal al empíreo de la levedad.
Por la escogencia de sus modelos, Figueroa Botero atempera la lujuria salvaje del color tropical con la mesura de un equilibrio cromático en que no se ausenta su referente terrígeno. ¡Y de qué sutil manera nos hace sentir la calidez de casa trayéndonos ante nuestros ojos asombrados el espectáculo del arte mejor del paradigma artístico de nuestro tiempo!
Nada de esto es gratuito. Nada casual sino derivado de una atenta observación propia de la experiencia, como quiera que se trata de una experimentada docente que viene de la alfarería de nuestros orígenes, que conoce los laberintos de la pasamanería encantadora de la mola precolombina, formada como es en las artes visuales.
Celebremos el misterio gozoso de esta muestra del arte que ahora tenemos flotando en las formas de la magia y del color de la mano de Paola Figueroa Botero, una artista del deleite visual.
Leo Castillo, escritor colombiano.
También estará Sophia von Wrangell
Sophia von Wrangell es artista, directora de cine, escritora, consultora, fotógrafa y profesora y es, además, una experta en comunicación y percepción. En 1977 Sophia hizo su aprendizaje en pintura clásica al óleo con Corneliu Braescu, pintor emérito de Rumania y, desde entonces, ejerce el oficio de la pintura, técnica en la cual se expresa con el óleo y sobre el medio digital, así como constantemente amplía su banco de fotografía clásica. Sus cuadros, no solamente varían en estilo, pues algunos de ellos crean un estilo completamente nuevo. Independientemente del medio que use, ella busca capturar el alma del sujeto, más que al sujeto mismo. Para ella está siempre primero el contenido que la forma.
Desde 1983 su compañía Visart, produjo comerciales (Charlie, Revlon, Quaker), escribió 21 guiones de largo metraje que fueron producidos y con los que obtuvo, entre otros, El Oso de Plata en la Berlinale ‘97, El Premio de la Crítica Alemana y un New York Time’s Critic’s Pick. Con Visart, Sophia produjo y dirigió 19 corto-metrajes, entre otros “María” y Re-encuentros”. En el 2002 fundó Sophia’s Galaxy, Arte para su Cerebro-Corazón. Los Cuadros en movimiento de Sophia von Wrangell son una asombrosa experiencia de poesía visual.













