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Las sorpresas de la Copa América

Por César Giraldo [caption id="attachment_32362" align="alignright" width="370"]Bolivia desnudó a Ecuador. Bolivia desnudó a Ecuador.[/caption]

Para aquellos que analizan el fútbol desde diversas ópticas entienden que esta Copa América ha tenido un inicio dentro de los parámetros esperados. Es claro que Argentina y Brasil son los favoritos; Chile y Uruguay, en el segundo escalón; y en el tercero, el resto.

Lloverán críticos como verdugos a decir que Colombia está dentro de los favoritos, pero ayer Rondón devolvió a la tricolor a la tierra y le enseñó al mundo que la clasificación de la Fifa es solo una referencia que no indica el nivel verdadero de un seleccionado. Si es así, Colombia debería estar en el 3er lugar y no en el cuarto, perdió este puesto a pesar de ganar sus amistosos.

[caption id="attachment_32293" align="alignleft" width="416"]Rondón pasó por encima de la defensa colombiana. Rondón pasó por encima de la defensa colombiana.[/caption]

Un equipo con una defensa que no es capaz de controlar a un águila solitaria como Rondón, que – disculparán los venezolanos- no es Higuain o Cavani o Suarez y que además no generó más oportunidades de gol que su rival, no merece la victoria. No se puede esgrimir el argumento de que Venezuela jugó mal, que dio patadas, que quemó tiempo. Esa es Venezuela, ese es su estilo. ¡Qué pronto nos olvidamos que en la eliminatoria nos ganaron igual! El problema es que la Selección no tomó nota.

Murillo no ganó un solo duelo aéreo y Rondón con poco fútbol y mucha fuerza lo anuló, lo hizo ver mal. Murillo no es lento, es fuerte y tiene un juego aéreo interesante, además de contar con un estilo tiempista como el de Yepes. Pero el sábado fue superado varias veces.

La Vino Tinto no generó sino tres oportunidades de gol claras, una la contuvo Ospina, la otra se fue cerca y la tercera fue gol.

En síntesis,  estoy de acuerdo con Hugo Gallego cuando dice que la Selección perdió el estilo y que este no puede depender de uno o dos jugadores, si hay que hacer cambios se hacen y si no resulta se aprende de los errores. Los grandes y su aprendizaje, Argentina y Brasil, ya entendieron que ganar de camiseta, color o himno ya no existe en el fútbol mundial, ambos equipos inician los partidos como deben empezar los equipos de élite. Toques precisos, aplicación técnica y táctica, lecturas de juego y ataque sistemático. Para los australes y los cariocas, el fútbol dejó hace rato de ser solo toques, gambetas, firuletes y goles mágicos. Por esto ganan los partidos, ganan las eliminatorias y pasan las rondas de los mundiales hasta llegar a semifinales.

[caption id="attachment_32363" align="alignright" width="458"]Brasil trabajó hasta el último minuto para vencer a Perú. Brasil trabajó hasta el último minuto para vencer a Perú.[/caption]

Que Alemania le hubiera ganado a Brasil no significa que no tenga mérito el hecho de llegar a la semifinal de un mundial, así nos de rabia acordarnos de ese partido en cuartos. Sin embargo el respeto que ganaron en la cancha les hace responsables de una gran presión: ganar. Empatar o perder no es una opción, si esto ocurre se prenden alarmas tanto en la calle de la Boca o Palermo como en Copacabana o Sao Paulo. Las dos potencias deben ganar, el futbolista lo entiende, porque es el actor principal, pero el hincha no. Los jugadores argentinos y brasileros son de teflón, hace menos de un año David Luiz lloraba amargamente después de la debacle frente a Alemania, Mascherano lloraba la derrota en la final. Un año después están acá como si nada, son campeones en sus ligas, son figuras, son jugadores modernos, borrón y cuenta nueva, aprendemos de los errores y seguimos.

Así debe asumir Colombia esta derrota, borrón y cuenta nueva y si se pierde contra Brasil, no crear la tragedia griega que en nuestro país suele armarse con titulares en la prensa de “Fracaso Total” o tonterías de nuestra mediocre prensa deportiva que sufre de una memoria selectiva y conveniente. Hasta ayer James era el niño de Oro, hoy amaneció como un jugador más y las redes sociales inundadas de pesimismo porque se viene Brasil. Y cuál es el problema, Brasil es favorito pero también son seres humanos que pueden tener una tarde equivocada y perder un partido. Por lo demás no hay mucho que analizar en la primera fecha de grupos, Chile ganó porque Ecuador cometió dos errores infantiles, Uruguay ganó a lo charrúa, Bolivia y México empataron en un partido para el olvido, Paraguay aprovechó el lío que tiene Argentina en su defensa que no tiene un mariscal en el área como Perfumo, Ayala, Ruggeri o Brown; a Garay no le alcanza el carácter. Perú lo intentó y por momentos la mano de Gareca se vio en la actitud, pero Brasil que es quizá el equipo más paciente del mundo lo ganó en la última jugada.

La Copa sigue, la vida sigue y el fútbol gracias al creador nos seguirá deleitando. Recuerdo una frase que le escuché a un gran mentor en la academia de periodismo: “Los jugadores nacen, triunfan, fracasan, son inmortales o entran en el parnaso, pero el fútbol seguirá siendo un juego divertido y eterno así los dirigentes lo contaminen con dinero”.

NOTA ESPECIAL: No sé cómo llegan a los medios colegas con conocimientos mediocres sobre deportes, miles de periodistas deportivos que tienen los conocimientos y son verdaderos estudiosos de la materia se queman entre blogs y medios alternativos, y nuestros canales de televisión y periódicos, plagados de dinosaurios y periodistas que no conocen ni el reglamento. No sé si los canales grandes y privados no entienden que si seguimos sintonizando sus trasmisiones es porque el monopolio impuesto por la Fifa sobre los derechos de trasmisión no permite que nadie más los emita, no porque sus periodistas y comentaristas y sus locutores sobre actuados generen sintonía.

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