En el marco del Festival Internacional de las Artes Vivas 2026, la Red Nacional de Teatro Calle Profesional y el Ministerio de Cultura de Colombia, a través de su Dirección de Artes, extendieron una invitación especial al colectivo barranquillero La Tropa de Melquiades para rendir un emotivo homenaje a la memoria del actor, titiritero, narrador oral y director escénico Manuel Sánchez García (1960–2026).
Este reconocimiento destacó su incansable labor artística y, en particular, su trabajo como líder de este colectivo nacional de artistas, cuya trayectoria dejó una huella profunda en el desarrollo del teatro de calle en Colombia.
La presentación se llevó a cabo el jueves 2 de abril a las 3:00 p.m. en el Parque de Los Hippies, donde 50 artistas en escena —entre músicos, actores, actrices y bailarines provenientes de Barranquilla, Cali, Medellín y Bogotá— dieron vida a la puesta en escena Parábasis de un sueño, en un acto cargado de emoción, belleza y memoria.
La Tropa de Melquiades, iniciativa liderada durante dos décadas por Manuel Sánchez, consolidó un trabajo interdisciplinar que ha explorado el quehacer escénico en espacios abiertos y festivos, especialmente en el contexto del Carnaval de Barranquilla y los carnavales del Atlántico. Desde sus inicios en 2006 como Taller Nacional de Comparsa Teatral —con el respaldo de la Fundación Luneta 50— y su evolución en 2015 hacia el Taller Internacional de Comparsa Interdisciplinar, el grupo desarrolló una propuesta que conjuga teatro, música, danza y narración oral.
Inspirada en el universo de Gabriel García Márquez y en la tradición de los personajes que habitan Cien años de soledad, La Tropa de Melquiades construyó un lenguaje escénico propio que resignificó el espacio público como escenario y propuso una experiencia ritual, poética y profundamente colectiva.
En palabras de Zoila Sotomayor, directora ejecutiva de Luneta 50 y compañera de vida de Sánchez: “La obra Parábasis de un sueño toma su nombre de un recurso de la comedia griega antigua, en el que el coro se dirige directamente al público. En esta puesta en escena, mujeres y hombres-pájaros conformaron ese coro que, a través de una secuencia de imágenes, evocó el anhelo de volver a la raíz, la alegría del retorno y la fuerza colectiva que impulsa a renacer y seguir soñando”.
Con una marcada impronta Caribe, la obra dialogó con imaginarios macondianos y resaltó la potencia del espíritu femenino como motor de transformación. La puesta incorporó fragmentos del poeta guajiro Vito Apushana (Miguel Ángel López), y se apoyó en una propuesta sonora que integró flautas, gaitas, trompetas y tambores, creando una experiencia estética envolvente que invitó al público a participar y celebrar la vida.
La dirección general de la obra que viajó a Bogotá estuvo a cargo de Manuel Sánchez (q.e.p.d.), con la participación de Juan Carlos Agudelo como director invitado, Mingo Sánchez en la dirección musical y Oniris Bonilla como codirectora invitada.
Este homenaje no solo celebró la vida y obra del gran representante de las artes vivas que fue —y sigue siendo— Manuel Sánchez, sino que también reafirmó el valor del teatro de calle como espacio de encuentro, memoria y creación colectiva.















