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La triste y efectiva magia de un cordón de seguridad

“¡Gracias Barranquilla por volar conmigo en este Carnaval!”: Marcela García Caballero. Lástima que su anillo de seguridad no nos dejó a todos volar con ella.

a volar en el cumbiodromo

En esa foto se ve solita, libre como un pájaro. Pero la imagen no muestra los cancamanes que la rodeaban.

Por Estela Monterrosa

El domingo en la Gran parada de tradición y el lunes en la Gran parada de fantasía, la reina lucía preciosa y el público la esperaba para ovacionarla, pero no esperaban nunca que por arte de magia ella apareciera custodiada por un cordón de seguridad, y aquella hermosa flor de coral que paseaba por el cumbiodromo el domingo no lucía en todo su esplendor en medio de un cordón humano formado por el cuerpo logístico contratado por Carnaval SA.

La reina bailó, se rió y gozo, pero en el corazón del público que la quería allí cerquita, para la respectiva selfie, quedó un dejo de decepción. La reina que iba representando una hermosa flor, iba presa en medio de  sus guardianes, logrando que la alegría del público quedara reprimida, aunque a su paso corearan su nombre.

Llego el domingo y el cumbiodromo engalanado con flores, plumas y lentejuelas, estaba radiante, bajo el sol canicular, a la espera de toda la fantasía de las danzas y de ese  “pavo real” con el que esperaban, hoy sí, tener cerquita a la reina y tal vez tomarse la tan anhelada foto.

Se inició el glamuroso desfile y el público encantado por la  fantasía y elegancia de los disfraces, de los vestidos de cada grupo de danzantes y por el hermoso baile y coreografía que presentaban, esperaban poder volar por un momento con su reina en este Carnaval de ensueño. Los grupos avanzaban y ya habían pasado alrededor de la mitad cuando de pronto a lo lejos se divisaba la figura imponente de aquel pavo real que batiendo sus plumas  quería alzar el vuelo, pero ¡oh que sorpresa! cuando toda la fantasía de aquella hermosa ave y su vuelo se veía truncado por sus cuidadores.

Este día el cordón de seguridad no era ya de la agencia especialmente contratada para el objetivo; ahora era un anillo formado por grumetes de la base naval ARC Barranquilla, que más fuertes que el día anterior custodiaban a la hermosa ave que con el batir de sus alas no pudo llegar de lleno al corazón de su público que esperaba ansioso verla alzar el vuelo para haberse eternizado en el corazón de todos.

Y entonces en el realismo mágico y macondiano, por primera vez se daba aquello que un anillo de seguridad en medio del desfile custodiara a la reina del carnaval de Barranquilla, y la apartara de sus súbditos, que solo querían transmitirle que esto era una sola gozadera, y no existía la necesidad de ejercer dominio sobre la flor y el ave, que son representación y esencia viva de lo que es libertad y alegría.

Sí, sucedió lo inesperado, y el público solo espera que en los próximos carnavales pueda volar con su soberana en este carnaval de ensueño que es del barranquillero.

Sobre el autor

Educadora de pre-escolar, con vocación de periodista. Barranquillera y Chacharera, con grandes metas, educando una nueva generación. Móvil 3024019715
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