El suceso ocurrió el 9 de marzo de 1977 en Río de Janeiro.
Por: Francisco Figueroa Turcios

Eduardo Vilarete (sentado en el balón) Diego Umaña (10) y Óscar Bolaño
La sentada de Eduardo Emilio Vilarete en el balón en el estadio Maracaná, hace parte de la leyenda del planeta fútbol. Esa escena fue protagonizada la noche del 9 marzo de 1977 cuando la selección Brasil goleó a Colombia 6 – 0, en partido correspondiente a las Eliminatorias al Mundial de Fútbol Argentina 1978.
Roberto Dinamita ( 16 y 33 minutos) y Zico (26 minutos), cuando el reloj del árbitro argentino, Ángel Coerezza, había marcado los 34 minutos tenían en ventaja a la selección Brasil 3-0 sobre Colombia.
Cuando Francisco das Chagas Marinho, más conocido como Marinho Chagas, un extraordinario zaguero dotado de una fuerte patada y gran precisión, a los 40 minutos disparó un misil casi de la mitad de la cancha, que se metió en el ángulo superior izquierdo del arco defendido por Luis Jerónimo López, decretó el cuatro a cero a favor del combinado brasilero.
Marinho Chagas, salió a celebrar el gol a todo pulmón, y mientras que los 132 mil espectadores en el estadio Maracaná gritaban de alegría por el soberbio golazo, llegó la jugada inesperada: Eduardo Emilio Vilarete, tomó el balón y se sentó en él ante la mirada de millones de televidentes del planeta fútbol.

Eduardo Vilarete increpa a Diego Umaña y a Óscar Bolaño
La imagen le dio la vuelta al mundo: Eduardo Emilio Vilarete, con su uniforme color zapote, sentado sobre la pelota, en medio del Maracaná.
El delantero samario con un gran desparpajo da su versión de la histórica sentada, en el estadio Maracaná: «Hombe, jugábamos nada menos que contra Leao, Zico, Rivelino, Sócrates, toda la bandola. Cuando el mono Marinho le hace el cuarto gol a Luis Jerónimo López , el tipo salió a cantarlo como loco y se estuvo celebrándolo como tres minutos. Yo, no sé, por reflejo, quizá, por bronca, yo qué sé, la vaina fue inconsciente. Llegué y tin, me senté sobre el balón. Ñerda, cuando regresamos a Colombia me chiflaban en todos los estadios porque la vaina no les gustó ni a los brasileños ni a los colombianos» reveló Vilarete al periodista Andrés Salcedo, para la revista SoHo.
Diego Umaña y Óscar Bolaño, al percatarse que Eduardo Emilio Vilarete estaba sentado en el balón se le acercaron para charlar con el delantero samario. «Ya levántate, dale, dale que nos van a tomar una foto. Y él me respondió: eche, nojoda, qué…» recuerda Umaña.

Eduardo Vilarete y Diego Umaña, continúan la discusión por la acción del delantero samario
Eduardo Emilio Vilarete, Eduardo Retat, Óscar Bolaño y Oswaldo ´Pescaito´ Calero, fue el aporte del fútbol samario esa noche a la selección Colombia.
Eduardo Retat, reconoce que Eduardo Emilio Vilarete, no solo se sentó en el balón, sino que se orinó en la grama del estadio Maracaná . «Yo le grité a Vilarete.» Ey, nojoda, tú que haces sentado en el balón» recuerda Retat.
Sin embargo, Vilarete ha negado su histórica sentada varias veces con gran vehemencia. «Cuando Vilarete, niega el hecho me da mucha rabia, porque el dice que soy un gran mentiroso. Las veces que me encuentro con él le vuelvo a decir… entonces no te acuerdas cuando te sentaste en el balón.. y él , me argumenta..» por lo menos que digan que un colombiano se orinó en el Maracaná» , enfatiza Eduardo Retat.
Síntesis del partido:
Brasil 6 Colombia 0
Brasil: leao; Zé María, Carlos Alberto, Luis Pereira y Marinho (Edinho), Cerezzo, Rivelino, Zico y Gil ( Joazinho), Roberto ´Dinamita´ y Paulo César, DT: Coutinho.
Goles: Roberto (16 y 33), Zico (26), Marinho ( 40 y 55) y Rivelino (89)
Colombia: Luis Gerónimo López; Arturo Segovia, José ´Boricua´Zarate, Luis Eduardo ´Camello´Soto y Óscar Bolaño; Eduardo Julian Retat, Oswaldo Calero y Diego Umaña, Willington Ortíz, Eduardo Emilio Vilarete y Jorge Ramón Cáceres. DT. Blagoje Vidinic.
Después que Brasil goleó a Colombia 6-0 y eliminó al seleccionado patrio de toda opción de avanzar para aspirar a un cupo al Mundial Argentina 1978, el país se enfocó en la acción de Eduardo Emilio Vilarete. Los aficionados y medios de comunicación tomaron el gesto de Vilarete, cómo una humillación, una rendición, una resignación ante el sometimiento de Brasil sobre Colombia.











