Las Farc dicen que esperan que el Premio le dé vida al Acuerdo Final.’Timochenko’, jefe de las Farc, también se pronunció en las redes sociales.
Por Rafael Sarmiento Coley
En 1981, cuando trabajábamos en la redacción de El Tiempo, aterrizó Juan Manuel Santos en el enorme espacio lleno de periodistas, fotógrafos y colaboradores y, por supuesto, sus padres don Enrique Santos Castillo y doña Clemencia Calderón de Santos y sus tres hermanos, Enrique (nacido en 1945), Luis Fernando (1946) y Felipe (1956. ¿Para qué todo aquel periplo? Para darle la bienvenida a un nuevo miembro de la familia periodística del diario.

Recibo el Premio Nobel de Paz “a nombre de las millones de víctimas que ha dejado el conflicto” y de todos los colombianos, afirmó el Presidente Juan Manuel Santos. A su lado, su esposa Mar+ia Clemencia Rodriguez de Santos.
Ingresó como subdirector de El Tiempo (en ese momento el Director era su tío, Hernando Santos Castillo, y su padre Enrique Santos Castillo, era el jefe de redacción y editor general. Lo fue durante 59 años).
Y desde las primeras de cambio se hizo amigo de todos los miembros de la redacción. Hacíamos tertulias mañaneras alrededor de la greca cafetera, que nunca estaba apagada y siempre hervía exhalando ese agradable aroma de café colombiano.
“Este es el mejor café del mundo”. Desde entonces, como ahora, siempre ha si dado a esas frases rotundas. Como dijo el 7 de agosto de 20210 cuando asumió la Presidencia para su primer periodo: “La llave de la paz no está en el fondo del mar”.
Miembro de la Marina
A pesar de haber nacido en las alturas de la altiplanicie cundiboyacense, a Juan Manuel siempre lo atrajo el mar. Y su terquedad, aunque su familia no estaba muy de acuerdo, se impuso cuando ingresó como cadete a la Escuela Naval en Cartagena.

Juan Manuel, con su vestido de cadete, al lado de sus padres Enrique Santos Castillo y Clemencia Calderón de Santos.
A su padre Enrique eso no era muy de su agrado. Quería que ingresara de lleno a sus estudios universitarios. Pero, al fin y al cabo el viejo Enrique era un promilitarista apasionado. Era amigo de todos los generales y coroneles.
Su amor por la milicia no lo recogía del suelo. Su tatarabuela, por línea paterna, fue la heroína de la independencia de Colombia, María Antonia Santos Plata, hermana del también libertario José María Eduardo Santos Plata. Por eso Juan Manuel Santos Calderón bautizó a su hija única como María Antonia Santos Rodríguez. Los otros dos hermanos de María Antonio son: Martín y Esteban Santos Rodríguez. Su madre es la mujer sencilla y cariñosa María Clemencia Rodríguez Múnera. (Juan Manuel tuvo un primer matrimonio con Silvia Amaya Londoño, con quien no llegó a tener descendencia. Se divorció y se casó en segundas nupcias con María Clemencia, la muy querida ‘Tutina’, que fue siempre amigable con todos los periodistas que conformábamos la redacción de El Tiempo).
Se fue Juan Manuel muy lejos
Cuando se pensaba que Juan Manuel regresaría de la Marina a la redacción de El Tiempo, desvió el camino hacia una admirable formación universitaria en varias ciudades de Estados Unidos y el Reino Unido de Gran Bretaña. Se graduó en la facultad de economía y administración de empresas en la Universidad de Kansas, Estados Unidos. Hizo una maestría en economía y desarrollo en la London School of Economics. Otra maestría en administración de empresas en Harvard. Fue becado por la fundación Fulbright en el The Fletcher School of Law and Diplomacy de la Universidad de Tufts y de la Fundación Nieman para el Periodismo en la Universidad de Harvard. Por toda esa trayectoria académica, recibió el Honoris Causa en Leyes.
La vida de Juan Manuel ha sido intensa. En 1972, y durante 9 años, fue representante de la Federación Nacional Cafetera de Colombia y prácticamente vivió en Londres durante esa década como vocero de los cafeteros colombianos ante la Organización Internacional del Café.
Hasta 1981 cuando retornó a la redacción a retomar el legado de su abuelo paterno Enrique Santos Montejo, quien durante décadas fue el columnista más leído de Colombia, con sus notas tituladas ‘La Danza de las horas’ y con su seudónimo de ‘Calibán’.
Santos Montejo era un erudito. Nacido en Tunja, tuvo su propio periódico, ‘La Linterna’. Luego, cuando su hermano y futuro Presidente de Colombia, Eduardo Santos Montejo le compró a Alfonso Villegas Restrepo el diario El Tiempo (fundado en 1911), hermano de su esposa Lorenza Villegas Restrepo. Don Eduardo y Lorenza tuvieron una sola hija, Clara, quien en un episodio doloroso murió al caerse de las escaleras de la casa de sus padres, que tenía un segundo piso donde estaban las habitaciones privadas.
Desde entonces la vida de Eduardo Santos Montejo (Presidente de Colombia en 1938-1942), no fue la misma. Se volvió taciturno, silencioso y mustio. Por esos años de profunda tristeza del director y dueño del periódico,l el diario fue dirigido por varios amigos suyos, como los entonces futuros presidentes de Colombia, Alberto Lleras Camargo y Carlos Lleras Restrepo, y Roberto García-Peña, uno de los que más duró en dicho cargo.
Un Premio Nobel luchador
No es de ahora que Juan Manuel Santos lucha por la paz. En 1993, cuando fue delegado presidencial del entonces Presidente de Colombia César Gaviria Trujillo, en varias de sus intervenciones se refirió a la necesidad de “conseguir, algún día, por fin, la anhelada paz en este país). Un año después ocupó el recién creado cargo de Delegado Presidencial (lo que hoy es la Vicepresidencia, en manos ahora de Germán Vargas Lleras).
Esa lucha intensa le pasó factura de cobro en 2012. El primero de octubre de ese año, el Presidente Santos anunció al país que le fue detectado cáncer de próstata. Sometido a una exitosa intervención quirúrgica en la Fundación Santa Fe de Bogotá, a las pocas semanas estaba duro y resistente recorriendo el país, como lo hacía cuando fue Ministro de Comercio Exterior (Gobierno de de Gaviria), Ministro de Hacienda (de Andrés Pastrana) y Ministro de Defensa (Álvaro Uribe)
Ese es el periplo vital del Premio Nobel de la Paz. Es el segundo Nobel de Colombia. El primero fue el escritor Gabriel García Márquez, en Literatura.
Las reacciones
Una vez el Comité de Noruega le concedió el premio Nobel de Paz al presidente Juan Manuel Santos, las redes sociales se llenaron de comentarios a favor y en contra de esta decisión.
Las reacciones por parte de integrantes de guerrilleros de las Farc tampoco se hicieron esperar.
‘Iván Márquez’, jefe negociador de las Farc, dijo que esperaba que el Nobel de Paz, al Presidente Juan Manuel Santos, le diera vida al acuerdo final y dignidad a los colombianos.
Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, manifestó que el premio al que siguen aspirando es al de “la paz sin paramilitarismo, sin retaliaciones, ni mentiras”.
Por su parte Enrique Santiago, asesor jurídico de las Farc, felicitó al presidente Santos y aseguró que es un reconocimiento de la comunidad internacional al acuerdo de paz y a las víctimas.











