Álvaro Uribe no sacó las garras de tigre en estos últimos meses sino cuando le tocaron a su hermanito Santiago. Los Moreno Rojas prefirieron ir ambos a la guandoca, pero nadie delató nada.
Por El Búho/apoyo de Todo Mail
Llegó un momento en que en todas las corporaciones de elección popular había un Vargas Lleras. Hoy en la política barranquillera se impone el predominio de las familias. Los Char marcan la pauta. Lo dominan todo. En forma directa o a través de empleados de mucha confianza.
El gran jefe del Partido Cambio Radical en la Costa es el exsenador Fuad Char Abdala. El mejor Alcalde del país es su hijo Alex Char, quien cumple su segundo período al frente de la administración barranquillera. Y el senador discreto y sonriente Arturo Char, hermano de Alex, disfruta de los placeres de los votos cautivos de la familia.
Es una familia recursiva e ingeniosa. Ya no se confían tanto en la publicidad en los medios tradicionales. Ahora en ciertos vehículos los conductores hacen las veces de perifoneador hablándole al pasajero bondades del gobernante. Ellos dicen que esa publicidad es más efectiva que las redes sociales, las págimas web y las emisoras vocingleras de ellos mismos.
El senador Roberto Gerlein, el ya casi centenario jefe del conservatismo atlanticense, ha tratado de meter a su yerno Alberto Borelly en cualquier corporación de elección popular. No ha podido. Lo ha tenido que colocar en ciertos puestos de alguna importancia. En cambio, su hermano menor, Jorge, fue uno de los más aguerridos representantes a la Cámara, hasta cuando lo derrotó el exceso de consumo de bebidas espirituosas.
Su otro hermano, el ingeniero constructor Julio Gerlein Echeverría, goza no solo de buena salud, sino de buenos contratos, aunque por estos días sufre por un socio brasilero, Marcelo Odebrechdt, que está hasta el cuello de problemas judiciales.
Además, el grupo Gerlein cuenta con una fiel representante a la Cámara, Aida Merlano, exesposa del concejal Carlos Rojano Llinás, quien acaba de contraer nupcias por tercera vez. ¿Y por qué se casará con tanta frecuencia?
La falla de Aida es que no habla, no ejecuta, no cacarea sus proyectos (si es que los tiene). Sus amigos aseguran que es una consagrada congresista. La pregunta es ¿y cuál es el resultado de esa consagración? No se sabe por qué circunstancia nunca pasa al teléfono a ningún periodista. Alguien debió advertirle que «esos periodistas son muy peligroso, todo lo tergiversan». Y no es así. Puede tener la seguridad, doña Aida Merlano.
El senador Eduardo Pulgar Daza es caso aparte e insólito. Tiene a toda la parentela en el Concejo, en la Asamblea y él en el Congreso, a pesar de haber estado inmerso en aquellos líos por las malas cuentas cuando fue directivo de la mesa del Concejo, siendo el presidente de esa corporación, y también por la pérdida de unos computadores y el extraño montaje y muerte de una empresa fantasma llamada ‘Barranquilla Sana’ que le costó al Distrito millones de millones y no le recetó un frasco de ‘Pipelón’ a ninguno de los entonces niños podridos por la parasitosis.
Varios de sus compañeros de aventura perdieron sus credencias, fueron enjuiciados y sancionados con breve muerte política, pero Eduardito, el hijo mayor del eminente abogado Eduardo Pulgar Daza (a quien Dios tenga en su santa gloria, porque fue un entrañable profesor nuestro), al poco tiempo se separó de su esposa la bella Karime Mota, la entonces senadora, para emprender él mismo su campaña para ocupar la curul de su excompañera.
Su hermano Yesid Pulgar es Diputado desde hace dos períodos, tiene un pariente en el Concejo de Barranquilla y otro en el Concejo de Soledad.
Las familias se protegen
Es el elemental llamado de la sangre. El sentido de pertenencia. El siempre presente elemento atávico de la tribu. Por eso a Álvaro Uribe Vélez no se le vieron las garras de tigre sino cuando se metieron de lleno con su hermanito menor, Santiago. Es comprensible, aunque no compartible.
Los hermanos Samuel e Iván Moreno Rojas prefirieron irse junticos a la guandoca, pero nadie delató a nadie. Como tampoco los Nule. Son clanes cerrados. Unidos por el pegamento sólido de la sangre. No olvidemos que las murallas de Cartagena están pegadas con sangre de miles de bueyes, caballos, burros y hasta humanos, porque en esa época, como en esta que tenemos a un Procurador que es más un Santo Inquisidor y a un Contralor que mete las narices en todo menos en donde las debe de meter, cuando sospechoso de ser hereje o brujo, iba derechito para la hoguera, no sin antes extraerles la sangre para el pegamento de las piedras de las murallas. ¿Qué hubiera sido de los Contralores y contraloras, presidentes y ministros y ministras que no hacen nada si no consultan a su bruja de cabecera? Hasta ellos hubieran ido a parar con sus huesos a la hoguera.
El senador Álvaro Ashton protege a su sobrino David, dos veces con la credencial de diputado de la Asamblea del Atlántico.
Otro que también vela por su familia es el Senador Laureano Acuña. Tiene a su esposa Merly Miranda en la Asamblea del Atlántico, y a su hermano Máximo Acuña en el Concejo de Barranquilla (aunque dicen que no se hablan, pero hay quienes los ven juntos los fines de semana reunidos con toda la parentela.
Laureano Acuña asegura que él no se opone a que algunos de sus familiares, como su esposa la diputada Merly Miranda, hagan política y ganen curules. En lo que se muestra inconforme es en las actividades que desarrolla el Gobernador del Atlántico “más en defensa del voto Caribe, y nada concreto por mejorar el Departamento”. Algo positivo en Laureano. Como salió de la Barranquilla undergroud, quiere superarse en todo sentido. Para eso ha reanudado clses en la Universidad Autónoma del Caribe en la especialización de politología y sociología.
Frases inolvidables y el ejemplo animal
En medio de tanto afecto, integración y autoprotección de las familias de la sociedad, no solo las familias políticas, sino también las otras, no hay paisaje más bello que un núcleo familiar de animales en su hábitat. Como tampoco hay notas tan magníficas como las que los más excelsos pensadores le han dedicado a la familia. Porque como dice Emilianito Zuleta, “yo me puedo pelear con mi hermanito Poncho, pero volvemos a jutarnos, porque es que la sangre llama”.



























