El mandatario criticó con dureza el manejo del brote de la pandemia por parte de Beijing en un video, en el que también anticipó que buscará garantizar una autorización de emergencia para el tratamiento con anticuerpos que recibió luego de contraer la enfermedad.
Por Chachareros/EFE/Reuters/AFP

El presidente de los Estados Unidos Donald Trump posa sin mascarilla en el Balcón Truman de la Casa Blanca después de regresar del Centro Médico Walter Reed, en Washington, EU, el 5 de octubre de 2020. Reuters/Erin Scott
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a criticar a China por su falta de transparencia a la hora de manejar en el país el brote inicial de Covid-19, asegurando que las autoridades de Beijing “van a pagar un alto precio por lo que le hicieron a los Estados Unidos y al mundo”.
El mandatario realizó la declaración en el marco de un video publicado en su cuenta de Twitter, en el que también anticipó su voluntad de lograr la autorización de emergencia del tratamiento con anticuerpos que él recibió en el hospital militar Walter Reed luego de contraer el nuevo coronavirus.
En concreto, se refería al cóctel experimental de anticuerpos policlonales de la compañía farmacéutica Regeneron. El tratamiento aún se encuentra en ensayos clínicos. Pero el mandatario indicó que, luego de oír de su existencia, él mismo sugirió recibirlo.
“Me dieron otras cosas también (Remdesivir y dexametasona) pero creo que esta fue la clave. Fue increíble. Me sentí bein de inmediato. Hace tres días ya me sentía igual de bien que hoy”, expresó Trump durante un pasaje del video.

Trump dice que ya no le cabe ninguna duda de la responsabilidad de China en la ‘fabricación’ del diabólico monstruo que ha puesto en peligro a la humanidad entera.
Al anunciar resultados preliminares positivos a finales de septiembre, representantes de Regeneron se mostraron esperanzados acerca de la posibilidad de que los datos contribuyeran a una autorización de esa naturaleza por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).
En la misma dirección se movió Eli Lilly, que de hecho este miércoles aplico para obtener la autorización de emergencia para su tratamiento. “Nuestro equipo ha trabajado incansablemente en los últimos siete meses para descubrir y desarrollar esos potenciales tratamientos de anticuerpos”, dijo al respecto Daniel Skovronsky, director científico de la farmacéutica.
Al igual que en el caso de Regeneron, Eli Lilly determinó en un estudio que su terapia, que “combina dos anticuerpos que funcionan juntos” estaban mostrando ser eficientes en un estudio en 268 pacientes. Sus análisis mostraron que la proporción de pacientes con alta carga viral en el día siete de su enfermedad fue 3,0 por ciento cuando fueron tratados con la terapia, comparada con 20,8 por ciento de los que recibieron placebo.
Además, la tasa de hospitalización y visitas de emergencia relacionadas con covid fue del 0,9% para los pacientes tratados con terapia combinada frente al 5,8 por ciento con placebo, una reducción del riesgo relativo del 84,5 por ciento.

La certeza con que el mandatario estadounidense dirige el dedo acusador contra Beijing, capital de China (antigua Pekín), reafirma las sospechas que los científicos, filósofos y librepensadores de Occidente tenían de la maligna actitud de los chinos, sin conocerse a ciencia cierta la intencionalidad o si hubo complicidad externa de alguna de esas sectas conformadas por cerebros envejecidos que se creen ‘iluminados’.
El entusiasmo del mandatario por el tratamiento es palpable, al punto que lo calificó como “mucho más importante para mí que la vacuna”. “Yo entré al hospital sin sentirme muy bien y a las 24 horas estaba genial, ya quería irme. Eso es lo que quiero para todos, que reciban el mismo tratamiento que el presidente. Porque yo me siento perfecto”, expresó.
Y, en consecuencia, aseguró que haber contraído la enfermedad fue “una bendición disfrazada”. “Lo contraje, escuché sobre la droga y pedí que me la dieran. Fue sugerencia mía. Pedí que me la dieran y fue increíble como funcionó. Si no hubiera contraído la enfermedad, la estaríamos evaluando junto a otras”, dijo.
En otro pasaje de su mensaje, Trump aseguró que buscará que el Estado se haga cargo del tratamiento. “Vamos a trabajar para que lo obtengan gratis, especialmente los adultos mayores. Vamos a hacer que lleguen rápido, Hay cientos de miles de dosis que están listas”, expresó.
Fue entonces cuando realizó la crítica a Beijing. “No van a pagar por el tratamiento. No fue su culpa que esto pasara, fue la culpa de China, que va a pagar un alto precio por lo que le hizo a Estados Unidos y al mundo”, fustigó.
Las críticas a la opacidad con que el Partido Comunista manejó el brote durante finales de 2019 y principios de 2020 -negando su existencia y suprimiendo voces que la denunciaban mientras el virus se propagaba- se vio reflejada en una encuesta reciente del Pew Research Center, uno de los think tanks de opinión pública más prestigiosos del mundo.
En Estados Unidos, por ejemplo, se duplicó entre 2005 y 2020 la proporción de personas que tienen una opinión algo o muy desfavorable sobre China: pasó de 35 a 73 por ciento. Apenas inferior fue el alza del rechazo en Alemania, por ejemplo, donde pasó de 37 a 71 por ciento. O en Francia, donde trepó de 42 a 70 por ciento. En otros lugares, como España, directamente se triplicó la desaprobación, que fue de 21% a 63% en el período. Y en el Reino Unido se cuadruplicó: de 16% a 74 por ciento.
Similar fue la situación en Asia, donde la cifra en Corea del Sur trepó de 31 a 76 por ciento entre 2005 y 2020; y en Japón, de 42 a 86 por ciento, mientras que en Oceanía pasó de 32 en 2017 a 81 por ciento en 2020.
¡Piden cambios en lucha contra la pandemia!

Martin Kulldorff, Sunetra Gupta y Jay Bhattacharya. Declaración De Great Barrington (@aleslogo).
Más de dos mil médicos y epidemiólogos del mundo pidieron cambiar las políticas de lucha contra la Covid-19.
Encabezada por los científicos Sunetra Gupta, Martin Kulldorff y Jay Bhattacharya, la Declaración de Great Barrington propone reemplazar los confinamientos generalizados por una estrategia de “protección focalizada” que evite los daños físicos y mentales de la cuarentena
Un grupo de científicos de todo el mundo, especializados en enfermedades infecciosas y en salud pública, publicaron este martes una declaración en la que piden a las autoridades políticas evitar los confinamientos como respuesta ante la Covid-19.
En la Declaración de Great Barrington -en alusión a la ciudad de Massachusetts en la que se celebró la ceremonia- que ya fue firmada por más de dos mil científicos y otros tantos médicos en actividad, los especialistas proponen permitir a los jóvenes y a la gente sana regresar a su vida normal y, en cambio, aplicar una política de “protección focalizada” sobre la población vulnerable.
“Estamos muy preocupados por las consecuencias del impacto en la salud física y mental de las políticas aplicadas ante la Covid-19”, comienza la carta, cuyos tres firmantes principales son la epidemióloga de Oxford Sunetra Gupta, el profesor de Harvard Martin Kulldorff, y el médico de Standford Jay Bhattacharya.
Allí los expertos proponen una política que implique la propagación del Sars-Cov-2 en grupos de bajo riesgo con el objetivo de acelerar el fenómeno infeccioso conocido como “inmunidad de rebaño”: que una porción de la población desarrolle anticuerpos para evitar la propagación del virus.
“Las actuales políticas de confinamiento están produciendo efectos devastadores en el corto y largo plazo para la salud pública. Estos (solo para nombrar algunos) incluyen índices más bajos de vacunación infantil, peores resultados cardiovasculares, menos estudios de detección de cáncer y el deterioro de la salud mental”, argumentan en la declaración que puede encontrarse en la web en inglés, alemán, portugués, español y sueco.

Gente paseando durante el brote de coronavirus en Estocolmo, Suecia , como si vivieran en otro planeta en donde jamás llegaría una pandemia. (Foto: Jonathan Nackstrand/ AFP)
Según los científicos especialistas, esos daños tendrán sus consecuencias en un aumento de la mortalidad en los años venideros, “con la clase obrera y la juventud debiendo soportar las peores cargas. Mantener a los niños lejos de las escuelas es una grave injusticia”.
Además, discuten la estrategia sostenida por varios de sus colegas sobre la necesidad de mantener los confinamientos hasta la llegada de una vacuna contra el nuevo coronavirus. “Causará un daño irreparable, con efectos desproporcionados sobre los menos privilegiados”.
“Afortunadamente, nuestros conocimientos sobre el virus están creciendo. Sabemos que la vulnerabilidad a la muerte por Covid-19 es más de mil veces mayor en los ancianos y débiles que en los jóvenes”, continúan antes de explicar el funcionamiento de la “protección enfocada”: “La manera más humana de abordarlo, midiendo los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad de rebaño, es la de permitirle a aquellos que están bajo un mínimo riesgo de morir, vivir sus vidas con normalidad para alcanzar la inmunidad al virus a través de la infección natural, mientras se protege mejor a aquellos que se encuentran en mayor riesgo”.
Con ese objetivo, explican, el objetivo central de los Gobiernos debería ser adaptar las medidas para proteger a los vulnerables, mientras que aquellos que no lo son deben inmediatamente reanudar la vida con normalidad.
“Medidas sencillas de higiene, como lavarse las manos y quedarse en casa cuando estén enfermos, deben llevarse a cabo por todos y cada uno para reducir el umbral de inmunidad de rebaño”, añaden.

Turistas en el Aeropuerto Internacional de Cancún con máscaras faciales contra la Covid-19. Llegan dispuestos a disfrutar de las maravillosas playas y el radiante sol. (Reuters/ Henry Romero)
En efecto, la pandemia del coronavirus que ya cumplió su noveno mes y que pareciera estar entrando en una segunda ola en Europa ha dividido profundamente las opiniones de científicos y expertos en todo el mundo. Por eso, casi de inmediato después de publicada la declaración, varios especialistas hicieron oír sus críticas.
William Hanage, profesor de epidemiología en Harvard y citado por el diario británico The Guardian, cuestionó el enfoque argumentando que no se puede mantener a salvo del virus a grandes porciones de la población. Su trabajo sugiere que la COVID-19 es más letal que la gripe para las personas de alrededor de 30 años y aumenta exponencialmente a partir de ahí, lo que significa que franjas de la población necesitarían protección.
Además, según él, un brote descontrolado entre personas jóvenes y sanas podría dejar a muchos con problemas médicos a largo plazo, aunque aún no hay suficiente evidencia científica que avale esa presunción.
Opiniones
Sunetra Gupta, epidemióloga de Oxford: “La cuarentena no es una respuesta solidaria porque hay muchísima gente que no puede sostener esa estrategia”
Martin Kulldorff, epidemiólogo de Harvard: “No hay razones científicas ni de salud pública para mantener las escuelas cerradas”
Jayanta Bhattacharya, profesor de salud pública de Stanford: “No nos tienen que preocupar 50.000 casos de coronavirus si no causan muertes”.











