Por Samuel Solórzano Cisery
Rubén Darío Silva ha publicado su primera novela La Cárcel del Basilisco en el 2021, una obra que abarca la tradición oral que empapa al norte de Colombia, específicamente a Mompox y a San Basilio de Palenque. Se trata de un libro de 140 páginas en el que, a través de una historia de amor, el autor despliega una cartografía intima de la población negra, sus sufrimientos e injusticias a lo largo del tiempo.
Bajo esta primicia, La Cárcel del Basilisco entrelaza tanto el aspecto histórico-geográfico de Mompox, en el curso parcial de los siglos XVIII y XIX —épocas de sublevación, pero también de violencia y humillaciones—, como los relatos místicos de los pueblos africanos, que se resisten a quedar difuminados, y más bien introducen a la realidad los símbolos proféticos de una libertad anhelada, los cuales se vuelven parte de la tradición y cosmovisión local.
Resistir es recordar. Y en el ejercicio del recuerdo se recupera todo lo que los grupos dominantes pretenden erradicar para plantar su orden y forma de constituir el mundo. En La Cárcel del Basilisco asistimos a una reconstrucción de la memoria de los negros de distintas condiciones sociales: libertos, esclavos, zambos, comerciantes mulatos, bogas del río Magdalena.
Negros traídos bajo cadenas desaforadas, perdiendo para siempre las tierras de Benín o del África Occidental, lo que no cambia es su memoria que hace guerra contra los elementos que pretenden secarla. En ese escenario, la oralidad toma un lugar importante, porque atraviesa a cada personaje de esta novela. Todos se convierten en un “griot” de su propia vida y, también, en la revelación de la fragilidad humana, la cual no es ilustración de lo débil, sino los vasos comunicantes hacia la identidad verdadera y sin máscaras.
Uno de las virtudes del libro es el complejo entramado de estos narradores. Rubén Darío Silva pone a disposición de la novela distintas voces, cual enjambre de abejas, que se reparten los dilemas y los conflictos internos. Un narrador omnisciente vertebra los sucesos de la novela, pero también cede el espacio para que personajes como Loreto Amatista nos hable de su confusión identitaria que, a pesar de su albinismo, se siente “tan negra como las negras”; y, al mismo tiempo, expresa su cautividad al ser llevada a un matrimonio forzado. Por otro lado, también tenemos la oportunidad de asistir a los lamentos de Epifanio, un negro esclavizado que se escapa de sus dueños, luego es asesinado en manos de los españoles y, de inmediato, es cubierto por un baño de rumores de lenguas africanas que emanan del río, de la selva, de un tiempo sin origen, y lo transforman en un ente que navega el río Magdalena como custodio de una esperanza.
Se diría que teniendo lo demás como telón de fondo, la historia de amor se consolida dentro de un único lienzo, pero, más bien, es un mosaico que se reparte en dos líneas de tiempo, durante el año de 1710 y 1861. Dos momentos donde cambia el panorama político del país, cambia de manos el poder, pero las coacciones continúan con igual o mayor intensidad.
El amor y la libertad es lo que florece en medio de aquellas batallas, el primero moviliza el segundo. Por lo tanto, el lector entrará en esas fibras intimas que se gestan en medio de la masacre a través de la narración de un amor inmolado y luego recuperado, porque, desde luego, el amor es sustancialmente una masacre a la inversa.
En el año de 1710 conoceremos a Angola y Nyeusi, ambos descendientes de esclavos negros, que quieren huir del fango marginal donde nacieron mientras intentan no separarse, pero la tragedia se asoma sobre ellos. Y en 1861, con un país recién independizado de los españoles, pero que matiza todavía todas las represiones a lo largo de tantos siglos de conquista, asistiremos a la vida de Loreto, una albina, hija de negros, adoptada por una familia criolla de alcurnia y obligada a casarse en un matrimonio infeliz, cuando en Mompox es sorprendida por Calixto, un zambo remero poseído por un demonio-serpiente, que se ha materializado en un cuerpo para culminar un amor inconcluso. Lo que comunica a una pareja con la otra, a pesar de separarlos más de cien años, será otro ente soberano, Nassoumi, mujer capaz de abrir las puertas de la vida y la muerte. Ella moverá los hilos para indicar los atropellos, las violaciones y todos los procesos de aculturación y olvido a lo que son sometidos su pueblo; mientras toma el amor de estas dos parejas como un reflejo de los maltratos y atropellos que padecen los negros en Mompox.
“Vivo con muchos otros dentro de mí, sus visiones libertarias son nutrientes de mi historia, sus pasos y sus luchas comprometen mi pensar” p.67
Mompox se convierte en esta novela como una metáfora de la luz reflejada sobre el río, un espejo que busca una verdad en medio de la distorsión. Rubén Darío Silva ha escrito una novela bastante dramática, un libro interesante que hace visible los momentos deleznables, pero que también recoge algo de valor histórico importante como es la oralidad, un patrimonio beneficioso para los lectores.
La Cárcel del Basilisco se puede adquirir desde la página de Gold Editorial: https://goldeditorial.co/producto/la-carcel-del-basilisco/
***
Sobre Rubén Darío Silva

Rubén Darío Silva Paz nació en Marialabaja (Bolívar), un territorio macondiano del caribe colombiano en 1984. Su infancia estuvo marcada por los libros, el dibujo y la creación de historias. El Teatro, otra de sus grandes pasiones, llegó a su vida para ayudarle a vencer la timidez y para abrirle el camino de la Dramaturgia. » Como árboles de la historia» «Espíritus de Amalgama» » Onírica : el otro nombre de la vida» y «Nyekundu: la memoria de los nuestros» son algunas de las producciones teatrales que ha escrito y ha llevado a escena de la mano del equipo de gestión Cultural de la Fundación CCJJ en Arjona (Bolívar). Rubén acompaña procesos de formación humana dirigidos a jóvenes, mujeres, líderes y agentes de cambio. Ha nutrido su vida académica con estudios de Teología, hermenéutica, filosofía, coaching y escritura creativa. Es especialista en Gerencia y Gestión Cultural. Actualmente estudia Literatura en la UNAB. «La Cárcel del Basilisco» es su novela más reciente.











