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Anselmo Gil Gil, el maestro que forjó el realismo mágico en la Ruta del Color

Por: Francisco Figueroa Turcios

Anselmo Gil Gil se involucró en el proyecto social La Ruta del Color pintando primero las mariposas amarillas y después forjó el realismo mágico para rendirle homenaje a la riqueza literaria de Gabriel Garcìa Márquez (Serie: Los rostros ocultos del éxito de la Ruta del Color (2))

En San Juan de Betulia la tarde del sábado 8 de abril de 2023 las mariposas amarillas dejaron de ser literatura para posarse en una casa de techo de palma amarga y de paredes de caña con revestimiento de boñiga de vaca. No llegaron por el viento ni por la estación de las lluvias: las trajo el pulso firme de Anselmo Gil Gil.

El vínculo de Anselmo, con el proyecto social La Ruta del Color nació casi por casualidad, como nacen las historias que están destinadas a quedarse. Pasaba frente a la tercera casas intervenidas cuando lo llamaron para dibujar las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia. No imaginó entonces que ese gesto sencillo lo introduciría en el territorio del realismo mágico.

Mariposas amarillas…

Las mariposas amarillas, símbolo eterno de Cien años de soledad, revoloteaban en la novela alrededor de Mauricio Babilonia como un presagio de amor. Durante décadas las mariposas amarillas han sido uno de los símbolos más representativos de la obra de Gabo.

Las mariposas amarillas aparecieron por primera vez en la novela “Cien años de soledad”, en la historia de amor entre Renata Remedios Buendía y Mauricio Babilonia, un joven aprendiz de mecánico en los talleres de la compañía bananera. En este noviazgo las mariposas amarillas juegan un papel fundamental porque son los insectos que revolotean constantemente, como por arte de magia, alrededor de Mauricio Babilonia. 

En San Juan de Betulia, volvieron a aparecer, pero ya no en las páginas de un libro sino sobre la fachada de una casa humilde, convirtiendo la arquitectura cotidiana en un fragmento vivo del universo macondiano.

» Pintar las mariposas amarilla en la casa de los Rodrìguez Gil, significó el inicio del proyecto más grande realizado en San Juan de Betulia. La Ruta del Color sacó del anonimato a la visibilidad a San Juan de Betulia, hermoso pueblo lleno de paz y amabilidad.

La Ruta del Color ha servido para mostrar la belleza de la gente de mi pueblo natal, por medio del color, color que engalana las casas de Palma y bahareque llena de alegría y de regocijo abriéndole los brazos a la gente que llega a visitarla, mostrando una galería de arte y belleza al aire libre» puntualiza Anselmo Gil sobre su primer aporte al proyecto la Ruta del Color.

Para Anselmo, la mariposa amarilla representa la fragilidad, lo fugaz de la belleza y la inevitabilidad del cambio. Es metáfora del paso del tiempo, de la vida que se transforma y de los afectos que, aun siendo efímeros, dejan huella. Quizá por eso, cada trazo suyo parecía más una evocación que una pintura.

El aporte de Anselmo Gil no está solo en el trazo de sus pinceles. Está en haber entendido que una mariposa puede transformar una comunidad. Que el arte, cuando se vuelve colectivo, deja de ser adorno y se convierte en identidad.

Y así, mientras el viento levanta polvo en las calles betulianas, las mariposas amarillas siguen volando —no sobre Macondo— sino sobre un pueblo que decidió pintarse de sueños y creer que la belleza también puede cambiar la historia. En cada ala amarilla que pintó Anselmo, palpita la certeza de que un pueblo puede reinventarse sin olvidar sus raíces. Que la cultura no es un lujo, sino un derecho que también se construye con brochas, andamios y manos solidarias.

Realismo mágico..

Anselmo Gil Gil no llegó al proyecto social La Ruta del Color buscando el realismo mágico. Fue el realismo mágico el que lo encontró a él, la tarde del 8 de abril de 2023,, frente a la casa de la familia Rodrìguez Gil, que se intervenía en el proyecto social La Ruta del Color.

“Sin proponérmelo ingresé al realismo mágico cuando comencé a pintar las mariposas amarillas en la casa de la familia Rodrìguez Gil”, señala Anselmo Gil, sobre su presencia en el proyecto la Ruta del Color..

Tres casas de palma, ubicadas en el barrio Central del casco urbano betuliano, marcaron el inicio de un proyecto que hoy supera las cincuenta fachadas convertidas en verdaderas obras de arte y varios murales que se han vuelto referente para cientos de visitantes que llegan cada año a San Juan de Betulia. Y es que, desde entonces, su obra dejó de ser solo pintura para convertirse en símbolo.

En el proyecto La Ruta del Color, Anselmo entendió que el arte podía cumplir una doble función: embellecer y dignificar. Las fachadas dejaron de ser paredes silenciosas y comenzaron a contar historias.

Pero su aporte no se detuvo en aquellas primeras mariposas. El homenaje creció hasta convertirse en una ruta del realismo mágico, donde las casas evocan begonias eternas, pececitos dorados, inventos imposibles y dulces animalitos de caramelo. Cada mural dialoga con la obra de García Márquez y, al mismo tiempo, con la memoria colectiva del pueblo.

En el proyecto La Ruta del Color, Anselmo entendió que el arte podía cumplir una doble función: embellecer y dignificar. Las fachadas dejaron de ser paredes silenciosas y comenzaron a contar historias.

Pero su aporte no se detuvo en aquellas primeras mariposas. El homenaje creció hasta convertirse en una ruta del realismo mágico, donde las casas evocan begonias eternas, pececitos dorados, inventos imposibles y dulces animalitos de caramelo. Cada mural dialoga con la obra de García Márquez y, al mismo tiempo, con la memoria colectiva del pueblo.

Anselmo se formó en Artes Plásticas en la Escuela de Bellas Artes de Sincelejo y luego se licenció en Educación con énfasis en Artística, una combinación que hoy se refleja en su forma de entender el arte como herramienta pedagógica y social. ES docente en la Institución Educativa San Mateo, en El Roble, Sucre, donde saca el espacio para aportar su talento artístico en la Ruta del Color.

En Betulia el realismo mágico no se estudia: se camina. Se siente en los colores que resisten el sol, en las miradas de los vecinos que ahora hablan de literatura con naturalidad, en los niños que crecen rodeados de imágenes que les enseñan que la imaginación también es patrimonio.

El aporte de Anselmo Gil Gil no está solo en el trazo de sus pinceles. Está en haber entendido que una mariposa puede transformar una comunidad. Que el arte, cuando se vuelve colectivo, deja de ser adorno y se convierte en identidad.

Hoy, cada vez que el viento sopla en las calles de San Juan de Betulia, pareciera que aquellas mariposas amarillas vuelven a levantar vuelo. Y en su aleteo silencioso recuerdan que el realismo mágico no murió con su autor: encontró nuevas paredes donde seguir viviendo.

En el proyecto social La Ruta del Color, Anselmo no solo ha pintado murales; ha convertido las casas en capítulos abiertos de la obra de Gabriel García Márquez. Allí donde antes había paredes silenciosas, hoy habitan begonias eternas, pececitos dorados que parecen moverse bajo el sol, inventos imposibles que recuerdan la sabiduría de Melquíades y dulces animales de caramelo como los que Úrsula amasaba con paciencia infinita.

Después de aquellas primeras mariposas, Anselmo fue más allá. El homenaje se convirtió en proyecto formal cuando, junto al equipo de la Ruta del Color, participaron en un concurso de la empresa Pintuco y resultaron ganadores. El reto era claro: pintar cinco casas inspiradas en el universo de García Márquez.

«El homenaje nació de un sueño colectivo que se volvió proyecto. Las casas en homenaje nacen de un concurso que participamos con la empresa Pintuco; fuimos merecedores del premio. El reto era claro: pintar cinco casas alusivas a García Márquez. Hasta hoy, cuatro ya están terminadas» reseña Anselmo Gil sobre el proyecto del realismo mágico

La primera vivienda que hace parte de la ruta del realismo mágico es la Casa de las Begonias, donde las flores no se marchitan porque pertenecen al territorio de la imaginación. La segunda es la Casa de los Pececitos Dorados, delicadamente inspirada en aquellas piezas infinitas que el coronel fabricaba en su soledad.

La tercera, la Casa de los Inventos de Melquíades, parece guardar secretos que sólo se revelan a quien observa con paciencia. Y la cuarta, la Casa de los Animalitos de Caramelo, rescata la dulzura y la resistencia femenina de Úrsula. Falta una quinta vivienda que ya late en proyecto, como si esperara su turno para entrar al libro.

Anselmo entiende ahora que no solo pintó mariposas: abrió una puerta. Desde entonces, cada pared intervenida es una página más de esa novela que el pueblo escribe con colores propios. Porque cuando el arte se vuelve colectivo, el realismo mágico deja de ser literatura y se convierte en territorio.

Escultura a Gabo


Pero Anselmo Gil, fue más allá de pintar murales en las casas de techo de palma amarga y de paredes de caña con revestimiento de boñiga de vaca. Con manos de escultor levantó también la figura de Gabriel García Márquez, premio Nobel de literatura, como un guardián de bronce y memoria que ahora acompaña la Ruta del Color . La escultura no es solo homenaje: es puente entre la literatura y el pueblo, entre la palabra escrita y el color caribe.

`Yo siempre para navidad hago muñecos y esta vez el reto fue grande, hacer a gabo, pero el reto fue alcanzado, me lleno de satisfacción al ver que a la público le gustó, obvio que lo de Gabo, fue una escultura» puntualiza Anselmo sobre la escultura de Gabo.

En cada trazo suyo hay una convicción profunda: el talento no es casualidad, es herencia viva. Viene del polvo ardiente de Sucre, de las historias contadas al caer la tarde, del orgullo silencioso de quienes saben que el arte también dignifica. Hoy, en San Juan de Betulia, el realismo mágico dejó de ser únicamente un género literario para convertirse en paisaje. Las casas hablan, los colores narran y la memoria se quedó a vivir en las paredes.

Y mientras haya una brocha dispuesta y una historia por contar, el nombre de Anselmo Gil Gil seguirá siendo motivo de orgullo para Sucre: porque hay artistas que pintan paredes, y otros que pintan destino.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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