El libro es una compilación de crónicas de Juan Gossaín, publicadas en el periódico El Tiempo y la revista Caras.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Juan Gossaín se ha caracterizado por sus escritos magistrales. Sin sesgos retrata la realidad de nuestro país y podemos volver a recrearnos con sus crónicas y pintorescos personajes que fueron publicadas en el periódico El Tiempo y la revista Caras.
La memoria del Alcatraz reúne 50 crónicas de Juan Gossaín, sin duda un referente del periodismo colombiano.
El primer capítulo del libro está dedicado a Gente e historias de la Colombia pintoresca, aparecen las crónicas Del burro de acero al pan de Pedrito, Ni mejores ni peores, Martín el pescador de lectores y la carreta que no es carreta y Poetas de pie descalzo.
En el segundo capítulo titulado Denuncias: corrupción, injusticia y daño ambiental, aparecen Secuestro, testigos falsos, Parece Colombia, pero es la biblia, Sancocho de ácido, Carbón y mercurio, Minería del níquel en Córdoba: entre el oro y la miseria, Las regalias, un ‘tumbe’ de fabula, La verdadera tragedia que arrasó con Gramalote y El cáncer de la rama judicial, entre otros temas.
El tercer capítulo, incluye los temas: !Quién quita que me vaya ganado la lotería británica!, Diciembre, mi padre y la nostalgia, La bitácora del marinero más chambón del Caribe y Quiero ser vagabundo.
En el cuarto capítulo, Lengua y lenguaje, aparecen crónicas como Hombre y ‘hombras’, Del tubérculo tropical a la consorte del gallo, Declaración de amor a un diccionario, Con un guayabo llegué a la elle, Palenquero, el idioma que crearon los negros en Cartagena y Los milagros del ‘Papa’ Guerrero.
Finalmente, en el quinto capítulo, publica Historias y personajes, donde se destaca Barack Obama, sus trajes brindados y otros secretos, los periodistas genuinos no mueren nunca, Benedicto XVI y Juan Pablo II, cara y sello de una misma moneda, Dios y los sabios.
Este libro es para leerlo, una y mil veces, y cada vez que uno lo hace admira más la pluma de Juan Gossaín. Es que Gossaín nos hace convertir en un alcatraz para devorar sus excelentes crónicas.











