Lucha contra el cáncer de mama y sobrevivió de un atentado en el 1995.
Por: Francisco Figueroa Turcios
José Ignacio ‘Nacho’ Saavedra Cueto es un verdadero guerrero de la vida: ni el atentado del que fue víctima, ni mucho menos el cáncer le han hecho mella para mantener la alegría que siempre irradia.
Nació el 21 de octubre de 1949 en Barranquilla. Quedó huérfano de madre a los ocho años de edad, por lo que su padre José Saavedra ante la ausencia de Ana Hortencia Cueto no tuvo otra alternativa que llevarlo donde sus abuelos maternos Joaquín Cueto y Juana Barganegras, quienes vivían en el municipio de Repelón (Atlántico).
«Mi abuelo Joaquín era un hombre humanista, alegre, servicial y de una inteligencia innata. Todos los días a mis primos y a mí nos leía la prensa o nos relataba historias. La lectura sin duda que fue una herramienta importante que heredé para acostumbrarme a ser un lector empedernido y además allí nació mi pasión por la composición de poemas», recuerda ‘Nacho’ Saavedra sobre su infancia.
Comenzó a estudiar el bachillerato en el Colegio Carlos Meisel y lo culminó en la Escuela Normal de Varones de Barranquilla, donde salió con el título de pedagogo. Estudió Derecho en la Universidad del Atlántico y es magister en Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad del Zulia, Venezuela. La docencia la ejerció durante siete años: en el Colegio Diocesano de Magangué (Bolívar) y en la Institución Manuel Edmundo Mendoza en el Carmen de Bolívar. Lleva 14 años laborando en la Contraloría Distrital de Barranquilla.
Alfonso Jacquín, su ídolo
José Ignació ‘Nacho’ Saavedra desde muy joven comenzó a mostrar interés por temas como la revolución cubana, por lo que escuchaba en onda corta Radio Progreso de Cuba. Recibía e investigaba mucha información sobre Karl Marx y Friedrich Engels, padre del socialismo científico, del marxismo y el materialismo histórico.
Pero, quien lo marcó en su pensamiento filosófico fue Alfonso Jacquin, abogado constitucionalista de la Universidad del Atlántico, con quien tuvo la oportunidad de compartir durante muchas jornadas de socialización de la filosofía del M-19: la lucha por la construcción de un poder de obreros, campesinos y trabajadores en general, destruyendo el actual estado oligárquico mediante una guerra en donde participen todos los explotados, logre la liberación de nuestra patria y la instauración del socialismo.
Alfonso Jacquin fue el segundo al mando en el operativo del M-19 de la toma al Palacio de Justicia, el 6 y 7 de noviembre de 1985. La toma fracasa por la retoma por parte del Ejercito y Policía, que tuvo como consecuencia la muerte de varios guerilleros, entre ellos Alfonso Jacquin.
«En ideales políticos y sociales me marcó la Revolución cubana y más tarde Alfonso Jacquin, con quien tuve la oportunidad de tomar de sus postulados para enriquecerme filosóficamente», sostiene José Ignacio Saavedra.

Poema a Alfonso Jacquin
El atentado
Lucha contra el Cáncer…
José Ignacio ‘Nacho’ Saavedra lucha por vencer desde hace cuatro años el cáncer de mama. El cáncer de mama, de acuerdo a las estadísticas, afecta en un 99% a las mujeres.
Dios, la música y la lectura son los tres ingredientes que utiliza ‘Nacho’ Saavedra para afrontar el cáncer.
«Francisco, lo que pasa es que uno por estar pensando en la muerte, se nos pasa la vida, les comento que nada esta garantizado, tenemos que vivir el aquí y el ahora. Debemos vivir con alegría, con optimismo, siendo espontáneos, creativos, recursivos, tenemos que ser osados, hay que dejar de lamentarse por las cosas que le suceden a uno, tener fe. Acoger los cambios que la vida nos ofrece, hay que vivir intensamente y aprender de las experiencias que en realidad es lo único que cuenta», reconoce José Ignacio Saavedra sobre su experiencia de padecer cáncer.
‘Nacho’ Saavedra es un coleccionista de música. Tiene 5.500 discos y 2 mil CDs. La música cubana es su plato fuerte. «La música libera el alma y te sientes como si caminaras a pies descalzos por las nubes», reflexiona José Ignacio, mientras escucha el tema ‘La vida es un carnaval’ interpretado por Celia Cruz.
es mas bello vivir cantando.
Oh, oh, oh, Ay, no hay que llorar,
que la vida es un carnaval
y las penas se van cantando.















