Por: Francisco Figueroa Turcios
Cuando Jorge Oñate decidió que su proyecto de vida era ser cantante vallenato reflexionó que debía buscar un nombre artístico porque Jorge González no tenía la fuerza sonora para impactar en mundo musical y le nace la idea de tomar el apellido de su progenitora: Delfina Oñate.
Jorge Oñate nació el 31 de marzo de 1949 en La Paz, Cesar., estuviera cumpliendo 77 años de edad. Hijo de Daniel González y Delfina Oñate. Jorge entendió con intuición de artista que no todos los nombres tienen el mismo eco. Cuando la música empezó a abrirle camino, supo que su identidad también debía afinarse: “González” sonaba común, distante; “Oñate”, en cambio, llevaba una cadencia más profunda, más cercana al alma de la provincia y al latido del vallenato.
No fue un simple cambio de apellido, fue una decisión estética y simbólica. Al tomar el nombre de su madre, Jorge no solo encontró musicalidad, sino raíz. “Oñate” tenía peso, carácter, resonancia. Era un nombre que se dejaba cantar, que cabía mejor en los versos, que se acomodaba al timbre de su voz recia y sentimental.

Foto: Jorge Oñate y Delfina Oñate
Y tenía razón: Jorge Oñate no solo sonaba mejor, sonaba eterno. Porque en el vallenato, donde cada palabra importa, hasta el nombre debe tener melodía.
«Mi nombre de pila es Jorge González Oñate, pero cuando decidí incursionar en firme como cantante vallenato elegí llamarme Jorge Oñate. Cambié el González por el Oñate por dos motivos: primero para hacerle un homenaje a mi madre, Delfina, ser una mujer pujante, trabajadora y perseverante y el segundo que apellido Oñate es más sonoro y no era muy común como el González» reseñó Jorge Oñate al portal web La Cháchara sobre el cambio de su nombre de pila.

La gente acogió con agrado el nombre de Jorge Oñate, como si desde siempre hubiera estado destinado a sonar en las parrandas y en la memoria colectiva. Aquel apellido fue galopando al ritmo de sus éxitos, creciendo canción tras canción, hasta volverse inseparable del apodo que lo consagró: el Ruiseñor del Valle, ese hijo de La Paz que convirtió su voz en territorio.
Jorge Oñate nunca se arrepintió de haber tomado el apellido de su madre. Por el contrario, lo llevó con orgullo, como quien carga una herencia sagrada. En cada interpretación, en cada aplauso, había también un homenaje silencioso a Delfina Oñate, la mujer cuyo nombre terminó siendo bandera, raíz y melodía. Porque más que un cambio, fue un acto de amor: hacer de su apellido materno un canto eterno.
«Gracias a Dios la gente recibió con agrado el nombre de Jorge Oñate y es un humilde homenaje que le hice a mi madre en vida para que ella se viera compensada de los esfuerzos que hizo por mi para que fuera un hombre de bien», anota Jorge Oñate sobre la acogida de su nombre.

Jorge Oñate comenzó su carrera musical con Emilio Oviedo, Miguel López y Los Hermanos López, Emilianito Zuleta, Nicolás Elías ´Colacho´ Mendoza, Raúl Chiche´´ Martínez, Juancho Rois, Alvarito López , Gonzalo ´Cocha´ Molina, Franco Arguelles, Julián Rojas, Óscar Bonilla, Cristian Camilo, Fernando Rangel y Javier Mata Jr.
Y así, entre acordes de acordeón y versos que se quedaron suspendidos en el aire caliente de la provincia, el nombre de Jorge Oñate terminó siendo más que un sonido: fue destino
Jorge Oñate no solo cantó canciones, se cantó a sí mismo en cada tarima, llevando en su voz el eco de su madre y el orgullo de su tierra. Y mientras haya un vallenato sonando en cualquier rincón del Caribe, su nombre seguirá vibrando como un verso eterno, de esos que no se apagan… sino que aprenden a volar. Feliz cumpleaños celestial!!!











