El artista barranquillero presenta su nueva serie de obras. Abierta al público desde el 10 de septiembre en la Galería Duque Arango, en Medellín, esta muestra de 22 obras presenta un universo posible desde los sueños, además de su primera escultura.
Barranquilla, 8 de septiembre de 2026. Haciendo uso de la imaginación como el mejor recurso para explorar el mundo, Javier Carballo presenta en la Galería Duque Arango, en Medellín, su exposición ‘Sueños Lúcidos’, una investigación que encuentra en la infancia el momento en el que la realidad y los sueños aún no se perciben como territorios separados, sino como un mismo espacio de posibilidades.
A través de un viaje que pretende involucrar todos los sentidos, el artista barranquillero presenta 22 obras de gran formato y su primera escultura de sensación inmersiva, que da apertura a las posibilidades de creación por medio del sentido de la cotidianidad y de la memoria de la niñez.
Más que regresar a los recuerdos de los primeros años de vida, Carballo propone mirar la infancia como un estado de apertura, curiosidad y asombro. Es allí donde imaginar aparece como una forma natural de habitar el mundo, antes de que la lógica y sus límites comiencen a establecer fronteras entre lo que existe y lo que apenas puede ser soñado.
Un camino construido desde la experiencia
En ese territorio, los objetos cotidianos pueden adquirir nuevas dimensiones y las ideas no necesitan responder a una explicación. Un juego, una escena familiar o una imagen aparentemente sencilla pueden convertirse en el punto de partida para construir otras realidades.
“La serie parte precisamente de esa libertad para preguntarse qué sucede cuando la imaginación deja de ser entendida como un ejercicio propio de la niñez y vuelve a asumirse como una capacidad esencial del ser humano. Es por eso que le apuesto en esta ocasión, después de haber presentado ‘Maestros de la pintura’, una serie que propone desde las experiencias, con la particularidad de lo vivido, y que llega con más carácter y robustez”, menciona Caraballo acerca de su nueva serie.
Para el artista, ‘Sueños Lúcidos’ no busca representar una infancia particular ni reconstruir un álbum de recuerdos. La propuesta se adentra en una experiencia más universal: ese momento de la vida en el que soñar, inventar y descubrir hacen parte de una misma manera de relacionarse con el entorno. En las obras, la infancia se convierte así en una metáfora de la libertad creadora y de la posibilidad permanente de reinventar el mundo.
“Para construir este universo, he trabajado con un lenguaje visual en el que el realismo técnico convive con una dimensión simbólica. La precisión con la que trabaja la luz, las atmósferas y la composición permite que cada escena conserve una apariencia reconocible, mientras otros elementos abren la puerta hacia un territorio menos concreto, cercano a la memoria y al sueño”, añade el artista.
El resultado son imágenes en las que el tiempo parece detenerse. Cada composición plantea un instante suspendido, como si el espectador pudiera ingresar a una escena que acaba de ocurrir o que todavía está por suceder. En ese juego entre lo visible y lo imaginado, la contemplación adquiere la misma importancia que la narrativa.
Su primera escultura
La primera escultura del artista amplía esa búsqueda más allá del plano pictórico y propone una experiencia de carácter inmersivo. La pieza se suma a las obras como una nueva posibilidad para aproximarse a los conceptos que atraviesan la exposición y plantea una relación diferente entre el espectador, el espacio y la obra.
La cotidianidad también ocupa un lugar fundamental en esta investigación. Carballo parte de elementos reconocibles para transformarlos mediante la imaginación y llevarlos hacia escenarios donde las reglas de la realidad parecen flexibilizarse. Así, lo cercano puede adquirir una dimensión extraordinaria y aquello que parecía imposible encuentra una forma de ser imaginado.
“En ‘Sueños Lúcidos’, el sueño no aparece entonces como una fuga de la realidad, sino como una herramienta para ampliarla. Imaginar se convierte en una manera de descubrir nuevas posibilidades, de transformar lo conocido y de preguntarse por otros mundos que pueden existir más allá de los límites de lo evidente”, menciona Javier.
Cada obra plantea, de esta manera, una invitación al espectador a reencontrarse con ese lugar interior donde todavía sobreviven la capacidad de asombro, la curiosidad y el deseo de crear. No se trata solamente de observar escenas relacionadas con la infancia, sino de reconocer en ellas una parte de la propia experiencia.
La exposición propone también una reflexión sobre el acto mismo de crear. Antes de convertirse en una obra, una idea necesita ser imaginada; antes de transformar un espacio, un objeto o una historia, existe la posibilidad de concebirlos de otra manera. Desde esa perspectiva, la imaginación aparece como el origen de todo proceso creativo.
Con esta muestra, Javier Carballo convierte la infancia en un territorio que no pertenece únicamente al pasado. La presenta como un estado al que es posible regresar cada vez que surge la necesidad de mirar de nuevo, hacerse preguntas, recuperar el asombro y permitir que una idea encuentre caminos distintos para convertirse en realidad.
La exposición estará abierta al público desde el 10 de septiembre hasta el 31 de octubre de 2026 en la Galería Duque Arango, en Medellín, donde las 22 obras y la nueva escultura conforman un recorrido por ese universo en el que los límites entre realidad y sueño todavía parecen difusos. Un espacio para recordar que, en ocasiones, volver a imaginar es también una manera de volver a empezar.



















