«Yo le conocí la cara a la violencia de la cual fuimos víctimas los pueblos de los Montes de María», dice el líder campesino. El más sádico fue Rodrigo Mercado Peluffo alias ‘Cadena’.
Por Francisco Figueroa Turcios
Jairo Barreto López comenzó a estudiar para no ser un simple bachiller, capacitándose en los seminarios sobre los Derechos Humanos, y hoy es un referente en conocimiento de este tema no solo en Chengue, su pueblo natal, sino en todos los pueblos que han sido víctimas de masacres en los Montes de María.
Con él comenzaron a capacitarse treinta en Derechos Humanos, pero ante el miedo a las amenazas de muerte paulatinamente se fueron retirando y tres años después Jairo es el único que se ha mantenido firme en esta lucha, arriesgando su vida.
Guarda la esperanza de estudiar Derecho para tener las herramientas jurídicas para ser la voz de los que no tiene el conocimiento para hacer valer derechos y exigirle al Estado resarcir las condiciones mínimas para vivir dignamente, pero los frutos de su perseverancia se comienzan a palpar, cuando fue seleccionado para hacer parte de el quinto y último grupo de víctimas que se reunirá con las comisiones del Gobierno y las Farc en la mesa de concertación en los Diálogos de paz en La Habana,Cuba.
Víctima de la violencia
Jairo Barreto vivió en carne propia la barbarie de la cual fueron víctimas los pueblos de los Montes de María y se salvó de puro milagro el 17 de enero de 2001, unos ochenta paramilitares al mando de Rodrigo Mercado Pelufo, alias “Cadena”, jefe del Bloque Héroes de los Montes de María de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), incursionaron en Chengue en la madrugada para hacer justicia por su propia mano (una justicia inventada a su acomodo). En este Corregimiento se saciaron como hienas hambrientas, dejando un saldo de 28 campesinos asesinados, por ser supuestos auxiliadores de las Farc.
«A las 2 de la madrugada, mi mamá Marlene López escuchó cuando llamaban a mi tío, Cesar, que tenía una pequeña tienda, y vivía al lado de nosotros. Le tocaban la puerta y le gritaban ”Somos de la Infantería de Marina”. Ella despertó y me llamó a mí y a mis dos primos (Cristóbal y Albeiro Quintana, a ellos les mataron el papá y dos tíos). Luego de un breve silencio escuchamos como a los 10 minutos un ruido, comenzaron a romper la puerta de la casa de mi tío. Mi primo Cristobal se me acercó y me dijo: ‘La vaina se puso fea. Son los paracos’. Mi tío logró volarse la pared y refugiarse en la casa de mi mamá. Mi tío Cesar, entró en pánico y decidió fugarse por la parte de atrás de la casa, pero con la mala suerte que en ese momento pasaba un paramilitar que lo divisó y alertó al resto de compañeros para que lo persiguieran, por lo que yo y mis primos aprovechamos para escaparnos. Mi tío se salvó de puro milagro”, recuerda Jairo Barreto López, sobreviviente de la masacre de Chengue.
“A mí me tocó regresar al día siguiente a rescatar a mi abuela (María Petrona Chamorro). La subí en un burro y a mi mamá (Marlene López), que solo alcanzó a sacar la ropa en un talego de tela que llevaba en la cabeza. Antes de partir llegué a la plaza, vi un espectáculo dantesco: cadáveres despedazados y otros mutilados. Ese día ante todos esos muertos prometí, a mis 17 años de edad, convertirme en un líder para defender sus derechos y que esta masacre no quedara impune”, confiesa Jairo Barreto.
De Chengue a La Habana
Jairo Barreto López, es líder campesino que comenzó a brillar con luz propia cuando de la mano de Ciro y Aroldo Canoles, sobrino y tío, lograron la reconciliación de Chengue y Macayepo, estos dos pueblos que libraron una dura «guerra fría», por culpa de Rodrigo Mercado Pelufo, un ser humano nacido en Macayepo, uno de los tantos corregimientos de los Montes de María. Un hombre que no sabía leer ni escribir. Su oficio era comprar carne de ganado robado por cuatreros de la región, y venderla en Macayepo. Muchas de sus víctimas sobrevivientes dicen que «yo lo vi cara a cara todos los días que iba a comprarle carne. ¡Cuándo iba yo a sospechar que estaba ante un monstruo sanguinario e insaciable».
«En esa época a los habitantes de Macayepo los consideraban ‘paracos’, porque en todos los Montes de María creían que personificábamos a Rodrigo Mercado Pelufo. Y a nosotros la gente de Chengue las creían guerrilleros», recuerda Jairo Barreto ese amargo pasaje de la vida de estas dos poblaciones victima de la violencia.
Jairo comenzó a recorrer todos los pueblos de los Montes de María que fueron víctima de la violencia de las masacres de los paramilitares, para capacitar a los líderes y campesinos de la región y hoy es un referente, de allí que hizo méritos para integrar la comisión de las victimas en los Diálogos de Paz.
«La única condición que puse para hacer parte de la comisión, fue que yo no sólo representaba a mi comunidad de Chengue, sino de todos los Montes de María, por mi visión de esta región, la conozco como las palmas de mis manos. Me reuní con los representante de las comunidades para concertar las propuestas que presentaré en La Habana. Entre las propuestas está la defensa de los territorios. Creo en el proceso de Paz. Incluso nosotros en los Montes de María la estábamos haciendo en medio del conflicto», declaró Jairo Barreto López en exclusiva al portal www.lachachara.co antes de viajar a Cuba.
Jairo es un ejemplo de superación, que ha vencido el miedo a la muerte por defender los derechos de los campesinos de los Montes de María y hoy esta de tú a tú al lado de Piedad Córdoba, Gloria Cecilia Londoño, Camilo Villa, Oscar Tulio Lizcano, Juan Manuel Hernández, Domingo Tovar Arrieta, Francia Márquez, Mauricio Armitre, Nilson Liz Marín, Isabella Verdeza y Magda Correa en los Diálogos de Paz.












