Por Francisco Figueroa Turcios
Andreina Velásquez Epiayú, indígena wayuu, madre del niño Pedro Sereno, se desmayó en la puerta de urgencia de la Clínica Reina Catalina. Ahora ella y su hijo están internos por presentar signos de desnutrición.
Andreína al igual que las otras madres de los niños Wayúu deben dormir en las bancas de las recepciones de las salas de urgencia de las clínicas donde están sus hijos hospitalizados y se alimentan de la caridad pública, ante la carencia del apoyo del Estado y de las EPS que según el fallo de la Corte Constitucional debe pagarle el transporte y viáticos a pacientes y sus acompañantes.
Continúan esperando Secretario de Salud de La Guajira
Para conocer la situación de primera mano y buscar los correctivos, al drama que viven las madres de los niños wayúu, la Gobernadora de La Guajira, Oneida Pinto, anunció el 27 de febrero al portal www.lachachara.co que enviaría a Barranquilla al secretario departamental de Salud, Stevenson Marulanda, quien visitaría las clínicas de la Capital del Atlántico donde están hospitalizados.
“Vamos a hacer un censo real de los niños guajiros que están actualmente hospitalizados en Barranquilla, afectados por el fenómeno de la desnutrición y otras enfermedades, para respaldarlos y obligar a las EPS que cumplan con su compromiso.de apoyar a las madres con hospedaje y alimentación”, aseveró Oneida Pinto, gobernadora de la Guajira.
Tanto Adreina Velásquez, Ageidis Guariyá, Doris González y María Ariana quienes tienen sus hijos hospitalizados en la Clínica Reina Catalina, se ilusionaron con la noticia, pero al pasar los días considera que todo es una simple promesa como ha ocurrido históricamente.
«No hay sensibilidad por parte de nuestros gobernantes guajiros con la comunidad wayúu que vivimos este drama de estar lejos de nuestras familias. Me siento sola y abandonada, no se que voy hacer ahora yo hospitalizada y mi hijo también. Mi esposo Jorge Sereno esta presetando el servicio militar para poder obtener la libreta militar y así buscar un trabajo de vigilante. Él trabajaba de mototaxista, pero solo le pagaban 10 mil pesos, que no alcanzaba para nada, por eso decidió prestar el Servicio Militar. Lleva dos meses de estar prestándolo en Albania», relata Adreina Velásquez Epieyú.
Tanto Adreina Velásquez, Ageidis Guariyá, Doris González y María Ariana esperan la mano de un Estado generoso, para no ver morir a sus hijos y ellas también.














