Desde muy joven mostró su talento por el conocimiento del mundo espacial.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Guillermo Rodríguez Vidal es un icono a nivel mundial en materia fotográfica de naves espaciales, planetas, ovnis y asteroides.
La primera hazaña la obtuvo a los 19 años cuando apenas hacía sexto bachillerato en el colegio San José: Logró captar la fotografía del cometa Kohoutek, el 14 de enero de 1973, cuando todos los expertos se habían resignado a no tener el registro gráfico de este fenómeno espacial.
Guillermo Rodríguez, ahora con 60 años a cuestas, considera que los tres máximos registros en su historial fotográfico son: Cometa Kohoutek (1973), Cometa Halley (1986) y el eclipse total de Sol en la Costa Caribe (1996).
Sin duda que captar la fotografía del cometa Kohoutek, el 14 de enero de 1973, tiene un significado especial y aún Guillermo conserva vigente en su mente ese histórico momento.
“El cometa Kohoutek lo fotografié con una cámara ASAHI-Pentax de 35 mm acondicionada con un lente telefoto fija de 200 milímetros. Usé una película Tre-X 400 Asa. El diafragma estaba en F2, 4.5 (Mayor abertura) con lente enfocado al infinito. Fueron momentos de intensa emoción, sabía que la visión no duraría más de 7 u 8 minutos. Era el momento que había esperado por más de 40 días y lo aproveché al máximo. Al cometa le tomé 40 placas fotográficas».
Aprendió a tomar fotografía de la mano de su padre, quien tenía una cámara Tamron. «Cuando mi papá salía a trabajar yo tomaba la cámara, no solo aprendí a manejarla sino que la desarmaba para ver cómo funcionaba, pero cuando la iba a armar no lo sabía hacer, por lo que la ponía en la mesa como si estuviera en perfectas condiciones, pero mi papá la iba a utilizar y advertía que le había hecho una travesura», recuerda Guillermo Rodríguez sobre sus pininos en la fotografía.
Guillermo se apasionó por los temas espaciales gracias a que su padre Guillermo Rodríguez Figueroa era docente de la Universidad del Atlántico y ganó una beca para estudiar en Puerto Rico la maestría en Física Nuclear. Y él aprovechaba el material impreso (en español e inglés) que traía su padre para ponerse a estudiar los temas que le interesaban en materia espacial.
Otra persona que influyó por el amor a los temas espaciales y la radio fue el periodista Gustavo Bruges, quien con su padre escuchaban las emisoras de otros países en onda corta, especialmente la Voz de los Estados Unidos.
Si Guillermo pudiera retroceder la máquina del tiempo con el avance de las tecnologías, habría hecho magia para tomarle registro a naves espaciales, planetas, ovnis y asteroides.
«Hoy se facilita más la labor para registros fotográficos a los temas espaciales, porque las tecnologías le ponen todo a uno en las manos, solo es hacer un clic. Antes era más dispendioso porque no era fácil acceder a las herramientas digitales».
Sin duda, Guillermo Rodrguez Vidal es un líder mundial en temas espaciales, y es un orgullo para Barranquilla y Colombia.













