Deja bastante avanzado un libro sobre la presencia de la colonia ‘árabe’ en Colombia, en particular en Barranquilla.
Por chachareros
En la mañana de este miércoles falleció el consagrado arquitecto, ingeniero con un doctorado en ingeniería y catedrático de la Universidad el Atlántico Carlos Bell Lemus. De padre de origen cubano y madre santandereano, él y su hermano dieron la más ejemplar muestra de disciplina en el trabajo, de honestidad y pulcritud en el manejo de los asuntos público y promanados.

Casado, deja dos hijas Estefany y Catalina. Se lo llevó esa insufrible una leucemia que lo venía minando lentamente. A los 65 años, víctima de una leucemia que lo venía minando desde hacía varios años.
Era un trabajador incansable, desarrollando distintos proyectos urbanísticos. Casi toda la estructura de diseñado y la construcción en sí de la Urbanización El Santuario, se hicieron bajo su responsabilidad”, según el exvicepresidente de la República, exembajador en Cuba, exgobernador del Atlántico y secretario del proceso de paz que se llevó a cabo en la isla caribeña durante el gobierno de Juan Manuel Santos.
Gustavo, quien fue director de El Heraldo en donde se granjeó el cariño, la admiración y el aprecio tanto los dueños como del personal del diario barranquilla.

A pesar de ser dos años mayor que Gustavo ==era dos años menor que Carlas, se trataban con cariño y afecto, como gemelo.
Su obra póstuma es un tesoro
En una ocasión, en medio de unos vinillos y una paella que preparaba el exsenador y exconcejal Eugenio Díaz Peris, Carlos Bell Lemus por primera vez habló de su gran proyecto, su ópera prima, el pez más grande que quería pescar el viejo y el mar (Hernest Hemingway): escribir la más completa biografía del profesor Alberto Assa, nacido en Turquía.
Los demás inmigrantes radicados en Barranquilla no eran turcos. Eran, libaneses, sirios, búlgaros, iraníes, armenios, y una inmensa legión de Georgia. La confusión que generó el gentilicio que ancló en Barranquilla y otras ciudades de Colombia (más en Barranquilla por ser el principal puerto de entrada a Colombia. Y aquí se quedaban y eran registrados como turcos porque todos los países de donde procedían estaban bajo el predominio del imperio otomano y, en con consecuencia, las autoridades colombianas los registraban como turcos. Como el personal colombiano encargado de recibir esa diáspora ocasionada por el despreciado imperio turco, muchos inmigrantes, al llenar el registro de su llegada al país, colocaban los apellidos más exóticos. Como Relamed, Y como el pasaporte que traían utilizaban el idioma de mayor fortaleza mundial (el ingles), cuando los funcionaos preguntaban por el nombre del inmigrante, deletreaban la palabra en la parte superior izquierda del documento: ‘Name’ que significa nombre en inglés. Po eso hay tantos ‘names en Colombia.
Algunos aprovechaban cualquier jerga que escuchaban en el muelle y lo daban como su apellido. Tal como ocurrió con ‘Zambapalo’. Hay muchos ‘Zambapalo en especial en las montañas, según lo pudo constatar en sus jornadas de depredador de la fauna costeña, Diaz Peris. Sobre decir que, como toda colonización la población fue sometida a los peores castigos: no tener derechos civiles, sociales ni políticos, ser ciudadanos de tercera categoría y, por lo tanto, no tener derecho a casa, estudios para sus hijos y mejoras salariales.
Esa es la valiosa n Carlos Bell dejó como legado de enorme valía para las presentes futuras generaciones. Lástima que Carlos se haya marchado antes de ser el protagonista en el lanzamiento de una obro que no debe falta en ninguna biblioteca colombiana. Ni mucho menos terca.











