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Está lloviendo en la Nevada /en el Valle va a llové

Ahora los indígenas están preocupados porque los aguaceros son día y noche. 

Texto  y fotos Ángel Villafañe, chachachero

Mi padre, que es un mamo ancestral que conoce todos los secretos, o casi todos, de la madre naturaleza, advirtió a tiempo: “no hagamos más ayunos ni rogativas, ya está bueno, porque cuando se desate la lluvia, no hay quien la aguante”.

Qué hermosa piscina natural.

Allá en la Nevada arriba ya se encuentran piscinas naturales. Ya está lloviendo.

Dicho y hecho. Yo me la pasaba montado en lo más alto de un pedregal prehistórico por donde se desliza una cascada de aguas cristalinas que caen con fuerza sobre unas piedras tan lisas que parecen el fondo de una piscina de aguas transparentes. Aquí no necesitan cloro ni ningún otro producto químico. Todo es natural.

A recoger todo que viene el agua

A recoger todo que viene el agua y con fuerza.

Lo único que no es natural es un celular que compré en Barranquilla. Me sirve para ver videos, escuchar música, poner mensajes de texto, tomar y enviar fotos.

Estoy escuchando un tema de Silvestre Dangond que compuso el maestro Escalona: “Está lloviendo en la Nevada/ en el Valle va a llové/ el relámpago se ve/ como vela que se apaga”.

Pensé: “Eso es que está lloviendo del otro lado de la Sierra, del lado del Cesar”. Porque nosotros estamos en la parte de La Guajira, de Palomino bien arriba.

Por entre el ramaje la lluvia se cuela alegre.

Por entre el ramaje la lluvia se cuela alegre.

De repente el cielo empieza a ponerse blanco. Blanco como copos de nieve. Después se pone gris. Las ramas de los arboles cantan. Es la brisa que las pone a bailar, y el roce de una con otra  parece que estuvieran bailando y cantando. Las hojas más amarillentas vuelan lejos y se van.

Los ventarrones en la Sierra se llevan todo.

Los ventarrones en la Sierra se llevan todo.

Veo hacia el cielo, cuando menos lo espero, me cae una gota de agua del tamaño de una ciruela. Me ciega momentáneamente. Me quedo aturdido. Viendo todo que ha cambiado. Es hermoso. La brisa es más fría y fuerte que de costumbre. Yo no lo pienso dos veces. Me quedo semidesnudo y le pido el favor a mi hermanita que tome las fotos.

La brisa parece mansa, pero arrasa con todo.

La brisa parece mansa, pero arrasa con todo.

Mi padre se ríe socarronamente recostado en el marco de nuestro bohío. Las mujeres corren a recoger la ropa que tienen secando al sol y las niñas cantan porque llegó la lluvia, mientras yo me doy la primera zambullida mientras canto “está lloviendo en la Nevada/ en el Valle va a llové/ el relámpago se ve/ como vela que se apaga”.

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