Estaba haciendo falta que jóvenes profesionales de distintas disciplinas se reunieran a hablar de la ciudad y sus problemas.
Por Rafael Sarmiento Coley
Ernesto Aguilar Medina, del Partido Liberal, sector de Álvaro Ashton, carga con el peso demoledor de ser hijo de Francisco Aguilar, uno de los mentores políticos de muchos dirigentes en Barranquilla. Unos han sido exitosos. Otros han fracasado, precisamente, por no hacerle caso a Pacho.
Ernesto Aguilar Medina es politólogo de la Universidad del Norte de Barranquilla y adelanta su maestría en el exterior. Vino con el fin de charlar con un grupo seleccionado de periodistas para discutir el rumbo de la actual ciudad y el departamento.
Una de las primeras observaciones que se hicieron es que es una ciudad en donde no hay mucho de dónde escoger. Para la Alcaldía, Alex Char. ¿Quién más? ¡No ha nacido!
Y lo mismo para la Gobernación. Está Verano afincado para siempre, (por eso no cae una gota de agua). ¿Quién le disputa a esos dos? Un par de locos o suicidas. O unos politólogos con ideas nuevas, refrescantes, propositivas, ya no con los billetes falsos de 50 mil pesos con los cuales Francisco Aguilar, padre de Ernesto, derrotó a José Name Terán.
Por los lados de la Alcaldía pueden suceder cosas. Alex todavía tiene un corto circuito. Un cable pelado. Y el Procurador Aprieta. Vargas Lleras defiende a dentelladas y trompadas porque sabe que Alex de Alcalde en Barranquilla le garantiza su Presidencia de la República.
Ernesto Aguilar Medina es un joven ‘pro’. Viene a hacer propuestas. Viene en una actitud propositiva en un momento en que “Barranquilla requiere de más sustancia que discusión, de más ideas que discursos, de más economía-política que politiquería, de más propósito de enmienda que mermelada”.
Eso, sin duda, es un gancho al hígado al Concejo. ¿Barranquilla tiene los concejales que necesita para los próximos años? No los tiene. En eso coincidieron colegas veteranos como Ricardo Díaz De la Rosa, Oswaldo Sampaoyo Covo, Juan Ruiz Ciciliano, Jorge Montaño, Javier De la Hoz y hasta la propia Lucy Florez, quien después se amangualó con Jenny Ramírez y otras cuatro colegas y dijeron que ellas no opinan lo mismo. Cosas de mujeres.
El debate está abierto. Los actuales concejales tienen todo el derecho a defenderse, aún aquellos seriamente cuestionados por la mermelada y por la venta de unas cuantas hectáreas de humedales a precio de oro. No importa. Que se abra el debate. Que la gente nueva participe. Que las redes sociales repiquen y truenen. ¿Por qué las redes sociales no le jalan a la idea de elegir sus propios concejales, todos los que más puedan, entre los nombres que se postulan? Es un excelente ejercicio, según nos comentaba Ernesto Aguilar Medina.
En todo caso Ernesto Aguilar Medina dejó el aguijón político en el cuerpo de los barranquilleros. ¿Qué hacer con ese Concejo? ¿Quieren el mismo, o prefieren otro más preparado, más pro?














