Para nada mencionan que sus ganancias este año, en términos generales, crecieron un 42% y el sector bancario se ganó $24 billones. En esas condiciones jamás se cerrará la brecha entre ricos y pobres en Colombia.
Por Rafael Sarmiento Coley – Director
Este lunes se realizó la cuarta ronda de negociaciones entre empresarios y trabajadores, con el arbitraje del Gobierno en cabeza del Mintrabajo Luis Eduardo Garzón (exsindicalista él), pero bien agarrado por detrás de las posaderas del pantalón por el todopoderoso y mezquino Minhacienda Mauricio Cárdenas.
Ninguno de los dos bandos movió sus propuestas sobre lo que cada cual cree debe ser el incremento del mínimo para 2015. Los señores de la respetable Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, como los dos buritos, cada uno halaba para el lado opuesto. Los dueños de la plata en Colombia, representados por los bien pagados sectores gremiales (la impotable Asociación Nacional de Instituciones Financieras –Anif-, Andi, Fenalco, Fedegan, Asocolflores y demás), hicieron la ‘generosa’ propuesta del 4,2%, equivalente a $25.800, con lo cual el mínimo, que en este 2014 está en $616.00, subiría la migaja a $641800. Los sindicatos, en cambio, reclaman el 9,5%, que se convierte en $58,520, para que el mínimo de la clase salarial quede siquiera en $674,520.
El cinismo de los voceros gremiales
Lo absurdo de esta puja es la doble moral de los sacamicas que están empleados en los gremios, representando a los ganaderos, los cerealeros, los industriales, comerciantes y los multimillonarios del sector financiero. Cuando de inflar los egos se trata y lanzar hasta los espacios siderales el momento por el cual pasa el gremio que representa, anuncian que obtuvieron utilidades de casi “un 70 por ciento”. La señora de la Anif dice que este año el sector tuvo ganancias por $29 billones.
¿Y aun así son tan avaros que le niegan el aumento de siquiera un 10% a las clases trabajadoras que son las que están más jodidas en este país? Los propios empleados del sector que más utilidades tiene en este país, el financiero, gana salarios de miseria.
Lucho Garzón, Mintrabajo, exalcalde de Bogotá y exsindicalista, es un hombre de carácter ácido (genéticamente agrio, no porque de tanto levantar el codo se haya vuelto malgeniado), por lo que en algún momento sería bueno que les cantara unas cuantas verdades a quienes están en esa mesa en representación de los gremios.
Especialmente en la reunión que sostendrán este miércoles y jueves. Lucho ha dicho que “seguiremos promoviendo las reuniones privadas y bilaterales en busca de acercar a las partes y haremos todos los esfuerzos entre empresarios y sindicatos”.
Si Mauricio viviera en el 7 de Abril
¡Qué saludable y ejemplarizante! sería convencer a Mauricio Cárdenas, no como ministro, sino como un simple mortal, invitarlo a que se mude siquiera dos meses a vivir del salario mínimo en una vivienda arrendada en el barrio 7 de Abril de Barranquilla, en donde vive el Senador Laureano Acuña, claro, en una mansión, porque con un salario de $28 millones al mes fuera de la mermelada sería muy bruto si viviera en un tugurio.
Esas papadas de cerdo listo para la Navidad y Año Nuevo, de seguro que desaparecerían. Lo mismo que las grasas de las panículas adiposas (hombre, sencillamente, las nalgas), se encogerían como uvas pasas; las piernas se le volverían como una varita de caña, y los pantalones no podrían sostenerse en la cintura. Pasaría de la talla XL gringa, a la S china que le quedan estrechas hasta a un niño de 8 añitos.
Pero eso no lo hará jamás el Minhacienda. Principalmente “porque no tendré con quién ni dónde jugar golf, ala, tampoco dónde tomarme mis escoceses a la roca. Más bien a roca me levantarían a mí si me ven viviendo por ahí”. Y con toda razón y justicia.
Las opiniones
Distintas voces autorizadas como la del director del programa de Economía de la Universidad de Cartagena y director del Observatorio de Mercado Laboral de Cartagena y Bolívar, Derwin Pérez, considera que hay una acumulación de pérdida de poder de compra, históricamente, para los trabajadores colombianos. “El resultado es que el salario se queda muy por debajo de lo que cuesta, en promedio, la canasta básica de bienes, por ejemplo, para hogares de estratos bajos”, afirmó. La canasta básica de bienes, “para estratos bajos”, tiene un costo de alrededor de $1.300.000.
Pérez, dice que del lado de los sindicatos se está solicitando un incremento del 9,5%, que es un incremento que acierta más a recuperar esa pérdida de poder adquisitivo que tienen los trabajadores colombianos.
A su vez un dirigente sindical barranquillero señaló que “el aumento del salario mínimo, para que de verdad sea justo, y este es un mensaje para el Presidente Santos que sabe más economía que todos nosotros, tiene que estar por encima del nivel de inflación, para incrementar un poquito el poder adquisitivo de los trabajadores”.
La Central Única de Trabajadores (CUT) anuncia que se mantendrá en el 9,5%, en cambio la Confederación General de Trabajadores (CGT), ha señalado a través de su presidente Julio Roberto Gómez que “en un proceso de concertación hay que estar dispuestos a moverse”, lo cual estaría muy bien, si el historial del salario mínimo en Colombia no hubiese sido impuesto por decreto de manera tacaña, razón por la cual está desproporcionalmente por debajo de la alta rentabilidad del empresariado colombiano y, en especial del sector financiero.
Según analistas económicos y laboralistas consultados en la Costa Caribe, “hay que tener en cuenta que en regiones como la nuestra en el campo y en poblaciones incluso como ciudades capitales, ni siquiera se les paga el salario mínimo a los trabajadores. Por lo cual la fuerza laboral sigue en la miseria. Así jamás se logrará una economía solidaria, democrática, en donde no haya esa enorme brecha entre ricos y pobres”.
Otro de los consultados agregó que “todo eso se debe al maridaje entre la clase política y el poder legislativo. David Barguil, uno de los congresistas jóvenes de la Costa, oriundo de Montería, es hermano de la esposa de Luis Carlos Sarmiento Jr., el hombre que ahora manda en el Grupo Financiero, hotelero y constructor del país. ¿Usted cree que Barguil congresista apoyará un proyecto de ley que afecte a su cuñado? Jamás de los jamases. Por eso en Colombia estamos como estamos. Mientras que 40 millones de colombianos viven agonizando con $616 mil mensuales, magistrados de las altas cortes, congresistas, consejeros de estados y conjueces se ganan la friolera de $28 millones ¡mensuales!”.













