También entrega al servicio de la comunidad, a través de la Fiscalía, un edificio en magníficas condiciones, que estaba en abandono total.
Por Chachareros
De todo el cemento y varilla que ha dejado la alcaldesa Elsa Noguera por doquier, por lo que más se le recordará en la historia es por dotar de respiraderos a la ciudad a través de los numerosos parques de recreación y ornato, y por la recuperación plena de edificios que en sus buenos tiempos albergaron toda una frenética actividad.
Por un lado la sede de la vieja Alcaldía en la calle 38 entre carreras 45 y 46, que hizo parte de lo que en su momento sus visionarios lo calificaron como el centro administrativo nacional y local de Barranquilla. Allí estaban en Centro Cívico con los juzgados, el tribunal, correos nacionales, administración de la Aduana. Al lado estaba el moderno edificio de Telecom. Enfrente estaban la Alcaldía y la Gobernación. Todo allí juntico para facilitarles las cosas a los ciudadanos, que es el fin último de la administración pública, no la mojigatería, ni la vanidad de funcionarios que se dan aires de grandeza –a lo Napoleón Bonaparte- y construyen obras monumentales, que a la larga no le sirven de nada al pobre pueblo de chancleta y mochila.
En la segunda administración del cura Hoyos el sanedrín que medraba al pie de sus barbas le pintó pajaritos de oro para que se metiera en el negocio que le planteaba el Banco de la República de venderle ese edificio desvencijado, muy poco práctico, nada inteligente para que trasladara para allá la sede de la Alcaldía.
Era un embeleco incongruente. Porque, con menos de la mitad de lo que compraron el vetusto edificio del banco, se habría recuperado la sede propia de la alcaldía, que por lo menos es un edificio con más espacio, luz y paisaje. El del Banco en cambio es un búnquer lúgubre, más parecido a una cárcel que a una Alcaldía. Pero cuando hay plata de por medio, cuando la corrupción asomo sus fauces, no hay mente sensata que frene un esperpento.
Por fortuna ahora la alcaldesa Elsa Noguera decidió poner el viejo edificio de la Alcaldía al servicio de la Fiscalía. Y con toda seguridad, si le meten unos cuantos pesos, quedará mejor que el viejo edificio del Banco de la República, que les clavaron a los barranquilleros como sede de la Alcaldía contra viento y marea por dos motivos inocultables: un millonario negocio que dejó ricos a Hoyos y sus amigos y reafirmaba la concentración del poder de Barranquilla en la zona de mayor inversión de unos comerciantes antioqueños de nuevo cuyos. No de gente proveniente del llamado del Grupo Empresarial Antioqueño.
Otra edificación recuperada
Y este martes, se cumplió en relativa calma la diligencia de restitución del bien fiscal ubicado en la calle 53 con carrera 41, la cual se inició desde mayo de 2014.
La diligencia de recuperación estuvo a cargo de la Secretaría Distrital de Gobierno a través de la oficina de Inspección y Comisarías y su Inspección Octava de Policía y en ella hicieron presencia delegados de las secretarías General; de Control Urbano y Espacio Público, de Educación, y de la oficina Jurídica, así como la Personería Distrital; Policía Nacional; delegados de la Gobernación del Atlántico; rector encargado de la Universidad del Atlántico y de la Asociación de Exalumnos de CODEBA, entre otros.
“La diligencia se desarrolló luego de ser agotadas las instancias legales, durante las cuales se respetó el debido proceso y el derecho a la contradicción y a la defensa de los apoderados de la Universidad del Atlántico y de la Gobernación del Departamento, que, en su momento solicitó al Distrito la recuperación de este bien fiscal,”, explicó Roberto Pérez Caballero, secretario distrital de Gobierno.
El bien fiscal recuperado, de 7.300 metros cuadrados, donde funcionó el Colegio de Barranquilla durante 72 años, será entregado por la Inspección Octava de Policía de la Secretaría de Gobierno a la Secretaría General, Secretaría de Educación y oficina Jurídica de la Alcaldía, a fin de que procedan de conformidad con lo establecido en la ley.
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