CrónicasNacionales

El Salado, un monumento sin memoria

En el monumento habían puesto lápidas simbólicas con los nombres de cada víctima de la masacre. 
 
Por: Francisco Figueroa Turcios- Enviado especial  de La Cháchara.co

Ni la cruz se salvó de la destrucción.

El monumento a las víctimas de la masacre de El Salado constaba de una serie de lápidas de mármol donde aparecían los nombres de los campesinos fallecidos por la incursión paramilitar ocurrida en el año 2000, hace 15 años.

 
La idea de hacer el monumento fue de Lucho Torres, uno de los campesinos sobrevivientes que luego lideró el segundo retorno a El Salado, en el año 2002.
El principal objetivo militar de Mercado Pelufo ‘Cadena’ en esta masacre era asesinar a Lucho Torres. Pero un mes antes de la tragedia un amigo de Torres fue a su casa y le advirtió de los rumores de que El Salado estaba en la mira de los “paracos”.

La pesadilla para la familia Torres Redondo no terminó el día de la masacre. A la pareja de esposos (Lucho Torres y Dilia Esther Redondo) los paramilitares los seguían buscando por cielo y tierra. Y como no pudieron asesinarlos el día de la incursión, se valieron de las fuerzas del Estado que se habían corrompido, para acecharlos. El 26 de mayo de 2005, en horas de la noche, en el barrio Los Caracoles de Cartagena fue detenido un reconocido líder comunitario de la comunidad de El Salado, defensor de derechos humanos de su comunidad, señalado por la Fiscalía General de la Nación como ideólogo de la guerrilla: el capturado era Lucho Torres.

Lucho Torres se salvó de las garras paramilitares.

Después de haber sido perseguidos por los paramilitares y por el Estado colombiano, el padre Rafael Castillo Torres intercedió para que la pareja se asilara en España. Llegaron a Madrid, permanecieron allí dos meses y finalmente se radicaron en Sevilla. Cinco años habían transcurrido cuando ‘Lucho’ le dijo a esposa Dilia Esther  Redondo:  ”Me regreso a mi pueblo. Prefiero morir allá que seguir recolectando frutas en tierra ajena”.

Este hecho hace parte de la historia, porque hoy Lucho Torres y su esposa Dilia Esther Redondo viven en El Salado. La pareja ha sido cobijada por el proyecto de reparación integral de victimas que el Gobierno Nacional realiza, en nombre del mismo Estado que persiguió a los campesinos hasta convertirlos en blanco de masacres.
Lucho Torres, tendrá que ser sometido a un cateterismo en Cartagena precisamente este miércoles 18 de febrero, cuando se cumplen 15 años de la masacre de El Salado, para determinar cuantas venas tiene obstruidas, que le están afectando la circulación de la sangre al corazón  y que lo tienen al borde de la muerte.
Él no ha perdido el ánimo  y le saca un chiste de este momento difícil que lo afecta: «no me mataron  en la masacre, pero parece que el corazón me quiere  hacer una mala jugada».

Así nació el monumento

Cada cuadrante del muro tenía una lápida. Esa lápida protegía los restos hoy exhumados de los campesinos masacrados. Hoy no queda nada, ni restos ni monumento.

Cada cuadrante del muro tenía una lápida. Esa lápida protegía los restos hoy exhumados de los campesinos masacrados. Hoy no queda nada, ni restos ni monumento.

Lucho Torres recuerda al portal Web La cháchara.co cómo le nació la idea de construir el monumento: «Los campesinos de El Salado que fueron asesinados, fueron víctimas inocentes del conflicto armado y de la violencia política de nuestro país. Con este monumento se buscaba hacerle un reconocimiento a sus labores que desarrollaron en favor de nuestro pueblo, a través de sus proyectos de vida».

La idea se inició en 2003 y se logró plasmar en el 2005, gracias al apoyo  incondicional del Padre Rafael Castillo, que tomó como suyo este proyecto y lo hizo realidad. «Lo financiamos a través de la venta de estampas, con la foto de lo que sería el Monumento. Las vendimos en Colombia y a nivel internacional. Yo estaba asilado en España, y el día en que se efectuó la ceremonia de inauguración un amigo me envió fotos, y lloré de la emoción al ver hecho realidad ese sueño».
La última vez que estuvo en El Salado el padre Rafael Castillo fue el 18 de Julio de 2014, cuando fue invitado por el líder Andrés Suárez a realizar el oficio religioso  y que sería  un acto ecuménico con él, por cuanto le correspondía compartir con un pastor evangélico, ya que una de las víctimas y sus familiares son cristianos, pero al final no se efectuó nada. Esa visita al padre Rafael le sirvió para corroborar la denuncia que le había hecho el líder Andrés Suárez, sobre la destrucción del Monumento de las víctimas de la masacre de El Salado. 

Reflexiones del Padre Rafael

El Padre Rafael Castillo apadrinó la construcción del monumento cuando fue párroco de El Carmen de Bolívar.

El Portal Web La cháchara.co conoció en forma exclusiva las reflexiones que en su momento a través de un correo electrónico le hizo el padre Rafael Castillo al líder Andrés Suárez y que cobran vigencia al cumplirse 15 años de la masacre de El Salado.

«Apreciado Andrés, el pasado 17 de junio recibí este correo tuyo en el que me compartes el interés de la comunidad de El Salado para que yo acompañe las celebraciones de los días 6 y 7, a lo que te respondía afirmativamente en Barranquilla y a ellos en Sincelejo cuando tuve la oportunidad de encontrarlos. Ayer me presenté a la comunidad y curiosamente no encontré nada sobre la celebración prevista. Tampoco me llegó ninguna agenda. Sólo los días de celebración y mi confirmación para el lunes 7. Ayer cuando llegué a la comunidad lo que encontré es lo que describen las fotos en el lugar del monumento. Sobre el particular me parece oportuno hacer reflexiones sin juzgar a nadie:

 1.      ¿Qué sucedió con lo previsto de una celebración ecuménica porque había familias no católicas cuyos familiares debían ser exhumados, como me lo habías aclarado?
2.      ¿Por qué  se destruyó, como lo muestran las fotografías, lo que en su momento fue considerado como un escenario de reparación simbólica de la comunidad, precisamente cuando no había nada ni había llegado nadie y desde ese esfuerzo se empezaron a jalonar las cosas que después llegaron?
3.      ¿Se preguntó a las personas de la comunidad cuál fue el criterio que se tuvo para llegar a destruir lo simbólico, que es lo que une, por el sólo hecho tal vez, y suponiendo que esta sea la razón, de que los cadáveres habían sido ya exhumados y entonces ese sitio ya carece de sentido?
4.      Quienes acompañamos la comunidad desde el año 1989 como párrocos y en el 97 y 2000 en todos su momentos cuando han experimentado todo lo que han sufrido lo hemos hecho siempre desde el respeto y la consideración que nos merecen. Los recursos con que se realizó el monumento es bueno saber que fue producto de una ventas de tarjetas con su imagen tanto en Colombia como en el exterior, con el aporte de empresas que buscan la reconciliación, con el aporte del PNUD de Naciones Unidas y con el aporte de la Ruta de la Vida del PDP de Montes de María. Las personas de la comunidad que trabajaron en la construcción se les pagó por hacerlo como fue el acuerdo por la misma situación de precariedades en que se encontraban. Todo esto fue documentado en un folleto que se entregó el día de su inauguración y que recoge la memoria de un proceso.
5.      Te escribo intentando encontrar una explicación y con la esperanza de que no te sientas mal. Solo que no sé qué hacer ni a quién recurrir. Le escribí a un amigo Sacerdote preguntándole qué pensaba del hecho y me respondió: “Póngale la firma que fueron los mismos que cometieron la masacre, solo una gente así puede utilizar esas formas”.
6.      Como católico y hombre de fe y de servicio, si lo que se buscaba era herirnos, pues lo lograron. Nuestros referentes son muy valorados y muy respetados. Mi lectura sobre lo acaecido con el monumento es muy delicada y prefiero asumir la reflexión y el silencio. Le pediré al Dios de la vida, en quien creo y espero, que ojalá los procesos que se llevan en esa comunidad no se caigan a pedazos como se tumbó, a punta de mona, el monumento. Quiero tomar distancia de todo lo que se refiere a esta comunidad y a Montes de María. Necesito pasar mucho tiempo en silencio y oración tratando de entender en qué se equivocó el padre Rafael Castillo para que una comunidad a la que le ha entregado sus mejores esfuerzos actuara  de esa forma cuando era mucho más fácil resignificar los espacios simbólicos y animar las esperanzas.  Te anexo una columna de finales del año pasado donde compartía reflexiones sobre lo simbólico y que me parecen muy apropiadas sobre cómo leer lo que pasó en El Salado. Te deseo lo mejor en todas tus empresas y que todo cuanto emprendas lo lleves a feliz término. Excusa el malestar que te pueda causar esta lectura, solo lo hago por ser tú la persona que por escrito me extendió una invitación. Un abrazo, P. Rafael Castillo».
El padre Rafael Castillo Torres rompió el silencio que prometió en esa misiva de no tocar el tema de la destrucción del Monumento a las víctimas de la masacre de El Salado, y fue expresivo en sus declaraciones al Portal Web La cháchara. co.
«Es indignante, ofensivo, irrespetuoso, porque si no tenían la certeza de construirlo fuera en el cementerio o en la casa de la memoria, no lo hubieran destruido».
Y sobre la reflexión de los 15 años de la masacre, el padre Rafael resaltó tres aspectos importantes de la comunidad:
«1) valoro mucho el retorno de las familias
2) el acompañamiento del Estado y la empresa privada en la construcción de algunas infraestructuras, que considero que es valiosa, por ejemplo el colegio, el puesto de salud, el polideportivo, la sala de informática y  la pavimentación de la vía ( Los 16 kilómetros que comunican a El Carmen de Bolívar con El Salado, que construye la empresa Argos)  que reactivará la economía de esa comunidad.
3) el escenario de la reparación colectiva debe pasar de la infraestructura a la reconciliación. Yo entiendo el perdón como la paz en el corazón. Y se puede dar con la experiencia fuerte con Dios, nuestra filosofía es evocar a la memoria, a la remembranza y a la reconciliación sin pretender olvidar».
Lo que si es cierto es que olvidar a las víctimas de El Salado es volver a asesinarlas, y la realidad de hoy es que no existe un escenario donde se les rinda un homenaje, porque el Monumento no existe.
Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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