Merecido lo de Cartagena, pero han debido llevar un puñado de los huesos del hijo más importante que ha dado el pueblo bananero, a la tierra que lo vio nacer.
Por El Búho
Fotos cortesía El Heraldo y El Tiempo

Mercedes deposita las cenizas de su esposo Gabriel García Márquez, rodeada de dos de sus hijos, su nieto Mateo, demás familiares y amigos.
Es respetable el dolor, el querer y la decisión de la viuda Mercedes Barcha y demás deudos de depositar en Cartagena las cenizas del genial hombre del Caribe colombiano, Gabriel García Márquez, único Premio Nobel que tiene Colombia. Por eso es de innegable acogida que se hayan depositado las cenizas en el claustro La Merced, en la bóveda especial, frente al busto que fue desvelado este domingo con la presencia de Mercedes, sus dos hijos, Rodrigo y Gonzalo y uno de sus nietos, Mateo. Al acto también asistieron unas 150 personas entre familiares, amigos y autoridades nacionales y locales como la ministra de Cultura Mariana Garcés, el gobernador de Bolívar, Dumek Turbay; el alcalde de Cartagena, Manuel Vicente Duque; y el rector de la Universidad de Cartagena, Edgar Parra, entidad que administra el claustro de La Merced.
Sin duda, el acto tiene un motivo sentimental, y hasta moral. Si fue un querer del genio de Aracataca, se respeta porque su amor por Cartagena no es gratuito. Fue allí a donde regresó a la Costa Caribe, su amada Costa Caribe, después de haber aguantado frío y hambre en Zipaquirá y en Bogotá.
Y allí dio sus primeros pasos como reportero en El Universal, historia que ya todos conocemos. Allí se refugió toda la familia García Márquez cuando se vino derrotada de Sucre, Sucre, y Gabo tuvo que prestar dinero en El Heraldo y al maestro Alfonso Fuenmayor para pagar el camión que trajo los enseres domésticos desde el lejano pueblo ribereño.
Después de muchos ires y venires, fue en Cartagena en donde doña Luisa Santiaga le dijo a su hijo prodigioso: “Gabito, yo quiero irme a vivir a Cartagena”. Y su hijo amado la complació. Más tarde le compraría una muy cómoda casa y tiempo después él se hizo a la suya en el aristocrático sector amurallado, en una casa restaurada a su gusto y medida.
Hasta ahí, todo eso justifica su deseo de que sus cenizas quedaran en Cartagena. A lo cual se agrega ahora la voluntad expresada en vida de Mercedes Barcha viuda de García Márquez, de que sus cenizas también sean depositadas al ladito de Gabo. Y le pidió a arquitectos y restauradores que le abrieran cupo para ella al lado de su difunto esposo.
Eso está muy bien. Sin embargo, han debido de apartar un puñado de las cenizas de Gabito para depositarlo en un pedestal especial en la casa museo en donde nació Gabriel García Márquez. No era nada del otro mundo. Era lo más sencillo. Y se hacía justicia con el pueblo donde nació y vivió su primera infancia y vio lo primero que apreciaron sus ojos asombrados de niño, esas piedras que parecen huevos de aves prehistóricas. Todo lo cual está en la obra que lo lanzó al mundo y que sirvió para ponerle nombre a un movimiento de una presencia generacional literaria que se denominó ¡El boom de la nueva literatura! Porque, sin duda, fue el genio de Aracataca el que con ‘Cien años de soledad’ le dio el revolcón mundial a la literatura latinoamericana para justificar la nominación de ¡El Boom literario mundial!
¡Cuidado con esas pastillitas!
Quienes tienen hijos sobrinos, nietos, en escuelas, es bueno que sepan que un nuevo peligro se cierne sobre nuestra niñez. Pandillas de desalmados han acudido al diabólico mercado de unas pastillitas que en apariencia son unas hermosas pepitas de bonitos colores (violeta, naranja, rosadas, verdes, azul marino), y distintas formas. Las hay larguitas, redondas, cuadradas.
Estas bandas criminales que se dedican ahora a tratar de conquistar el inocente mercado infantil, son de verdad unos malvados que no tienen miramiento alguno en convertir a un niño o una niña en esclavos tempranos de la maldita adicción a los alucinógenos. Es el narcotráfico al menudeo, ya en la más baja degradación a la que han llegado, frente al cada vez más difícil camino para ‘coronar’ con un cargamento en Europa o Estados Unidos.
Por eso lanzamos desde aquí una voz de alerta frente a lo que llaman ingenuamente ‘dulcecitos’. Es bueno que mamá, papá, abuelos estemos alerta y siempre demos una revisadita a sus mochilas, maletines y carteritas, así fue que un papá descubrió la droga que estaba consumiendo su niño, primero les regalan unos 5 y luego se las venden.
Rojano estaba perdido como Miguel Canales
A pesar de que poco faltó a sus obligaciones con el Concejo, la verdad es que el inquieto y brioso concejal Carlos Rojano Llinás desapareció del panorama de sus amigos. Se perdió en la montaña, como el ‘Miguel Canales’ de Escalona. Claro que no estaba perdido propiamente en una montaña, sino en Dubai, invitado por un jeque árabe, pasando su luna de miel con su esposa la agraciada joven Mayling Vergara.
Carlitos es un hombre afortunado para sacar votos en las elecciones y para el romance. Ya anteriormente vivió dos felices uniones libres, y ahora este tercer flechazo de Cupido fue tan certero, que por primera vez lo llevaron al altar y se arrodilló ante Cristo para jurarle a Mayling amor eterno y prometerle que estará a su lado hasta que la muerte los separe.
A propósito de fidelidad eterna, en el Concejo se comenta que Carlitos tiene cada día el corazón más cerca de Alex y más lejos de su mentor y protector don Julio Gerleín Echeverría. Y dicen que es tal la simpatía y el encanto de Alex, que ya Juan Carlos Ospino, definitivamente, no ha vuelto a la oficina del ingeniero David Name Terán, su padre putativo en la política. Nadie ha podido descubrir cuál es el pega-pega que tiene Alex, pero lo cierto es que no tiene un solo concejal en su contra. Todos están con él. Y muchos lo han hecho desafiando la disciplina de sus respectivos partidos. Dejando las casas políticas que durante años fueron su acogedor aposento que les dio cuantiosos estipendios para conseguir votos hasta debajo de las piedras para gritar a los cuatro vientos su altísima votación. ¡Qué vainas tan atípicas las que se ven en la política!














