Por Rafael Sarmiento Coley
Juancho Polo Valencia era un músico conocido en la Zona Bananera y en la región de El Copey y Sabanas de San Ángel. Por equivocacion tomó un bus para Santa Marta y terminó en Barranquilla tocando su vieja acordeón y masticando la letra de sus canciones con sabor a selva llena de aves canoras. En una de esas parrandas Isaac Villanueva Mendoza escuchó al juglar primitivo que jamás se quitaba su sombrero inclinado siempre hacía la izquierda para ocultar la falta de una oreja.

En aquellos tiempos Isaac Villanueva Mendoza, nacido en Piojó (Atlántico) el 26 de octubre de 1938, se desempeñaba como agente vendedor de Discos Curro, de propiedad de José María «Curro» Fuentes (hermano menor de Toño Fuentes fundador -propietario de Discos Fuentes – .
Sintió un corruentazo en el cerebro: ¡Cómo aquel campesino maltrecho para componer e interpretar aquella melodía tan nostálgica y componer versos de un puro sentimiento, con metáforas como esa: «Como Dios en la tierra no tiene amigos/como no tiene amigos anda en el aire/tanto le pido y le pido/y siempre me manda mis males» .
Villanueva Mendoza pensó: «Este hombre es un diamante en bruto».
Envió a sus jefes en Medellín un casette con varios temas, entre ellos «Alicia adorada», que de inmediato se convirtió en una canción muy exitosa. Una elegía del más puro y profundo sentimiento.
Fue el primer duro batazo de Isaac Villanueva.
Aquel acierto lo llenó de enorme entusiasmo para seguir adelante en la búsqueda de nuevos artistas para su casa musical.
Vivía entonces en Barranquilla, la ciudad por donde entró a Colombia la radio comercial y las primeras fábricas de discos.
Recorría todos los rincones de la ciudad y sus pueblos cercanos en busca de talento musical.
En una ocasión le informaron que en Galapa los hermanos Boiga tenían un taller y, además un grupo que los bailadores de barriada denominaban en forma despectiva los «Pioresná».
De tanto insistir consiguieron un contrato con un empresario incipiente conocido como «El Turco Salvador», que era su nombre de pila.
El Turco Salvador consiguió un contrato para tocar los fines de semana en un salón de Pradomar (una especie de «sucursal marina» del Hotel del Prado.
Consiguieron el contrato y como cantante buscaron a un jovencito que cantaba en los bares y cantinas d de Barranquilla.
Cuando Villanueva Mendoza fué a disfrutar con su esposa Aura Patiño de un domingo playero, al escuchar la voz de aquel muchacho y verle sus movimientos en la tarima, pensó: «Este es un diamante en bruto».
Cuando bajó de la tarima lo abordó y le preguntó»¿Cómo te llamas». Él le respondió: «Álvaro José Arroyo».
Por esos tiempos Álvaro José vivía en Galapa con los hermanos Boiga.
Como la situación estaba mala, lo que comían era sardina enlatada con galletas.
Álvaro José contaría cuando ya era un ídolo, que comió tanta sardina enlatada, «que ya me estaban saliendo escamas».
Isaac Villanueva envió el casette con la voz del pupilo y dos días después lo llamó el propio Antonio Fuentes para que cuanto antes viajara a Medellín con «ese muchachito del afro».
Lo demás es historia.

«Don Toño Fuentes» le cogió tanta confianza a Villanueva, que dejó en sus manos la organización del grupo que grabaría con Joe Arroyo.
Ahí nació el Grupo Fruco y sus Tesos. Al servicio de Estudios Fuentes estaba un baterista llamado Julio Estrada. Era gordito, con cierto parecido al muñequito de los frascos de tomate de la fábrica «Fruco». No fue nada difícil asociarlo Con Julio. Así nación Fruco y sus Tesos, que desde su nacimiento tuvo cantante de primera línea al Joe.
En su búsqueda constante de nuevos artistas, arreglistas, un día un taxista que luego fué su amigo y conpadre le tarareó algo que tenía en la cabeza: «Se murió mi mula/mí mula baya/tun tun mí mula baya».
Por aquellos tiempos la orquesta de Pacho Galán dominaba el mercado musical colombiano y proyectado con fuerza en el exterior
Villanueva lo conocía de lejos. Se llenó de coraje y le presentó lo que era su primera de las 700 canciones grabadas. El tema titulado «En el duro» en la voz de Pepe Reyes le abrió el camino para consagrarse como brillante compositor y ser galardonado con varios Discos de Oro; Diploma de la Internacional Peerless; Calendario Azteca; Torre de Oro al Mejor Compositor, entre otros.
Fundó varias agrupaciones musicales, además de Fruco y Sus Tesos, un grupo infantil denominado «Los Pico Pico» del cual hicieron parte varios de sus hijos, entre ellos Isaac José Villanueva, quien después de su exitosa carrera artística, pasó a ser el presidente general de Discos Fuentes.
Piojó está en mora de hacerle una estatua y colocarla en la plaza principal como testimonio de gratitud y aprecio a ése hijo distinguido fallecido este 26 de enero a sus 86 años de edad. Condolencias a su esposa e hijos. Paz en su tumba.











