Un movimiento de identidad está marcando una nueva hoja de ruta política dentro de las nuevas generaciones de alemanes, la ideología nazi sigue impregnada y moribunda en los cabildos de la nueva derecha del país.
Por: @gersonbrugestv
En la actualidad Alemania tiene aproximadamente 83 millones de habitantes, de ellos el 25 por ciento de la población tiene antecedentes migratorios. En un estudio presentado por el Ministerio Federal del Interior / Construcción y Comunidad, reveló que para el año 2019 la comunidad inmigrante aumentó más de un millón seiscientos mil habitantes, de los cuales el rango de edad productiva de la población inmigrante que es de 18 a 40 años es mayor frente a la edad productiva de la población origen alemana. Este dato ha sido la gota que ha vigorizado la ideología nacionalista.
Después de más de 75 años del Holocausto Nazi se podría creer que aquel episodio triste de la antigua Republica Weimar de 1919, está superada. Que las nuevas generaciones de alemanes han aprendido de su pasado y han generado un cambio significativo en la evaluación del ser humano con una connotación pluralista de construcción globalizada lejos del gen original de sus antecesores, que mancharon con sangre el nombre de toda una nación impregnada de aires de superioridad racial. Pero esta premisa no es la realidad del siglo veintiuno y la contraparte de la ideología de la hermandad estudiantil alemana.
Tamar Dreifuss es una sobreviviente del holocausto nazi, actualmente trabaja como licenciada en una escuela de la ciudad de Colonia al oeste del país. Allí se ha encargado de crear un grupo de jóvenes estudiantes que recrean bajo la teatralidad su propia historia de sobrevivencia del holocausto, “No basta con recordar, hay que actuar con conciencia, muchos jóvenes alemanes dicen que ya no quieren escuchar esa historia más que eso ya pasó, pero hay que recordar, sin memoria no hay futuro” afirma Dreifuss.

Traer las memorias de la historia sangrienta de Alemania es un hito para no repetirla, pero ese episodio no ha trascendido del todo en las más antiguas familias alemanas. Philip Stein es vocero de la Hermandad Estudiantil Alemana, un grupo que ha contribuido a un nuevo movimiento social y político que ha crecido en los últimos 10 años en Alemania y en toda Europa con el auspicio del movimiento político de la nueva derecha del parlamento.
Para Stein, el origen racial, es uno de los elementos más importantes y centrales junto al idioma y el compromiso con la nación para ser parte de la hermandad alemana. Este movimiento ha sido denominado “Movimiento Identitario de Alemania” y está fundamentado en el pensamiento nacionalista y antisemita de la década de 1920 y 1930, es un gran semillero para el fortalecimiento de la estructura política de la extrema derecha del país.
Según Mathias Quent, director del instituto para la democracia y la sociedad civil de Alemania, el comportamiento electoral de la época nazi de 1933 y la actual del partido AfD del 2020 existe una continuidad en el comportamiento electoral que se remonta a la época del nacional socialismo, esto nos demuestra que la cultura política del pensamiento de extrema derecha no es algo que haya desaparecido, aún sigue arraigado en las familias alemanas de hoy.
El movimiento identitario presenta una visión nacionalista sesgada y cerrada del mundo globalizado. Martin Sellner, es un activista y defensor del movimiento quien ha realizado distintas campañas sociales de promoción en Austria, Alemania y Europa divulgando la idea que Alemania reclama ser un pueblo homogéneo, que no debe mezclarse. Lo anterior está anclado a la ideología del gran reemplazo.
“En las próximas décadas la población étnica alemana será desplazada y reemplazada por los inmigrantes de otros lugares y otras culturas, en el siglo XXI está en juego nada más que la supervivencia de nuestro pueblo y el de toda Europa” Sellner. Las redes sociales han sido una gran plataforma de expansión y promoción de este movimiento, por estos medios se han llevado a cabo convocatorias a miles de jóvenes que se han venido sumando a las manifestaciones sociales, muchas de ellas patrocinadas por los partidos alternativos de Alemania.
Alexander Kleine, es un youtuber alemán, hace parte de la coordinación regional del movimiento identitario, en su canal llamado “laut gedacht” (pensando en voz alta), comenta y convence a los jóvenes de la idea del gran reemplazo como un tipo de propaganda de terror en contra de la población inmigrante. “El ciudadano alemán de Frankfurt, ya no constituye la mayoría de la población, no queremos que los alemanes se conviertan en una minoría en su propio país, hoy el que determina ser alemán es un proceso de papeleo con registro de antecedentes migratorios que te dice que eres ciudadano alemán, pero ¿cómo podemos definir que un papel diga que eres un alemán?”, afirma y cuestiona Kleine.
El pensamiento que está insertado en las nuevas generaciones de jóvenes alemanes se apoya en la premisa que dice: “una persona no es alemana o no es definida como alemán por su ascendencia a través de un papel de nacionalidad”. La anterior afirmación es catalogada por los sociólogos como un pensamiento racista modernizado, una persona que obtiene su ciudadanía con ascendencia alemana es nacionalmente reconocido como alemán, pero es una categoría que los partidos de derecha no quieren aceptar.
Muchos seguidores de este tipo de pensamiento pertenecientes al Movimiento Identitario de Alemania han tomado la violencia y el asesinato como una manera de visibilizar su ideología y hacerse notar a nivel mundial. Recordemos el trágico episodio del 15 de marzo de 2019, cuando Brenton Tarrant, un alemán de extrema derecha asesinó a 50 personas que estaban rezando en dos mezquitas en Christ Church / Nueva Zelanda, cuyo registro del atroz hecho quedó grabado y fue trasmitido por las redes sociales.
Martin Sellner, reconoció tiempo después que Tarrant había realizado una donación de 1500 euros al movimiento identitario demostrando que con esta acción apoyaba y simpatizaba sus hechos con la ideología nacionalista de este nuevo movimiento, que poco a poco está tomando mayores seguidores jóvenes en el país alemán, especialmente por sus líderes políticos.

“El gobierno federal quiere que trabajemos para los inmigrantes, para que ellos puedan traer hijos al mundo tranquilamente y llevar a cabo el reemplazo demográfico en nuestro país” Alexander Gauland, diputado de la AfD.
“Nuestro pueblo alemán está dividido por dentro y amenazado en sus cimientos por primera vez en su existencia por la disminución de la tasa de natalidad y la inmigración masiva”. Bjorn Hocke, presidente de AfD.
Ambas expresiones conforman la supuesta amenaza del pueblo alemán, cuyo mismo concepto propagandístico fue utilizado por los nazis en la República de Weimar en 1919. Las estadísticas actuales de inmigración del país alemán aunque no son una amenaza ni presentan algún declive de la economía del país, hoy se han querido presentar esos cambios demográficos como una amenaza global para generar tensión social y fomentar la discriminación, el racismo y el debilitamiento de la democracia actual alemana.











