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El camino dejará de ser salado para olvidar la masacre

En 2000 El Salado sufrió una de las peores masacres paramilitares, que dejó por lo menos 60 muertos y desplazó a todo el pueblo. 

Por Chachareros con apoyo de Semana

En 2000 El Salado sufrió una de las peores masacres paramilitares, que dejó por lo menos 60 muertos y desplazó a todo el pueblo. Desde hace cinco años una gran alianza facilitada por la Fundación Semana y la Fundación Argos, que reúnen a más de 50 empresas, entidades de los gobiernos nacional, regional y local, y organismos multilaterales, se unieron para reconstruir El Salado y su tejido social y convertirlo en un símbolo de la reconciliación.

José Alberto Vélez3

José Alberto Vélez, presidente del Grupo cementero Argos.

La empresa Argos, dirigida por José Alberto Vélez, dio la nueva noticia en ese gran desafío al decidir invertir 7.120 millones de pesos en la pavimentación de una carretera de 14 kilómetros que conectará El Salado y su municipio cabecera, Carmen de Bolívar. El proyecto, que estará listo en junio de 2015, cambiará la vida de los habitantes, que tardaban en invierno hasta ocho horas en un trayecto que ahora solo les tomará 40 minutos. El compromiso de esta cementera es un ejemplo del papel que debe jugar el sector privado colombiano en el posconflicto: entender el país, hacer presencia en el territorio y meterse la mano al dril.

La triste historia de un pueblo sano, pero salado

 Lo ocurrido en El Salado (o El Salao) fue una masacre cometida dicha la población colombiana entre el 16 y el 21 de febrero del año 2000. El asesinato masivo fue cometido por el sanguinario Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que comandaba el bipolar Rodrígo Tovar Pupo (alias ‘Jorge 40’), y con la complicidad de miembros de las [[Fuerzas Armadas de Colombia] pertenecientes al Batallón de Infantería número 35, con sede en la cercana población de Corozal, entonces al mando de Fredy Padilla De León, quien fue Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas durante el segundo Gobierno de Álvaro Uribe.

La acción criminal consistió en torturas, degollamientos y decapitaciones de un número aún sin determinar de campesinos indefensos, entre ellos una niña de seis años y una mujer de 65; en un principio se habló de entre 30 y 60 personas asesinadas, pero en junio de 2008 la Fiscalía determinó que fueron más de 100, asegurando que podía haber sido la matanza más grande de los paramilitares en toda su historia.

La matanza fue perpetrada por al menos 450 hombres pertenecientes al grupo paramilitar que además destrozaron las casas y el comercio de la población.5 Es considerada una de las acciones conocidas más sanguinarias de las AUC.

14 de los cadáveres fueron hallados en cuatro fosas comunes en un lote del municipio de El Salado después de ser torturados y degollados en la iglesia del pueblo, otros fueron masacrados en una mesa ubicada en la cancha de fútbol del lugar.

Según testigos los paramilitares desmembraban y torturaban a los pobladores con motosierras, destornilladores, piedras y maderos mientras bebían licor saqueado de las tiendas, violaban mujeres, jugaban fútbol con las cabezas de los decapitados, ahorcaban jóvenes, apaleaban ancianos y mujeres embarazadas mientras escuchaban música a alto volumen. La masacre provocó el desplazamiento de al menos 280 personas entre hombres, mujeres y niños.

La masacre fue comandada por Jhon Jairo Esquivel Cuadrado alias ‘el Tigre’ y Uber Enrique Bánquez Martínez alias ‘Juancho Dique’. Fue ordenada por Jorge 40, quien durante el proceso de Justicia y Paz dijo que fueron órdenes de Carlos Castaño, máximo comandante de las AUC, y respaldada por Salvatore Mancuso, jefe del Bloque Catatumbo, y de Rodrigo Mercado Pelufo alias «Cadena», jefe del Bloque Héroes de los Montes de María. En los últimos años  organismos humanitarios internacionales han centrado su atención en una de las peores masacres cometidas por los paramilitares en la costa Caribe, en donde estas fuerzas ilegales realizaron otras matanzas similares, algunas veces por meras sospechas de que las víctimas eran guerrilleros de las Farc o por motivos infame como la masacre que cometieron porque a la detenida empresaria del chance Enilce López alias ‘La Gata’ le robaron unas cuantas vacas.

De la masacre también se acusa al entonces capitán de corbeta de la Armada Héctor Martín Pita Vásquez quien fue llamado a juicio por la Fiscalía en febrero de 2008.

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