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El bebé que Messi bañó y el destino convirtió en su rival en la final del mundial 2026

Por: Francisco Figueroa Turcios

El 19 de julio de 2007 no había estadios repletos, ni finales mundialistas, ni millones de aficionados pendientes de un resultado.

Solo había una bañera, el fotógrafo Joan Monfort, la familia Nasraoui Ebana, pertenecientes al humilde barrio de Rocafonda y un joven Lionel Messi que empezaba a conquistar Europa con el FC Barcelona. La escena formaba parte de una campaña solidaria de UNICEF. Parecía una fotografía más entre cientos de imágenes institucionales. Sin embargo, el tiempo la convertiría en una de las postales más extraordinarias que haya regalado el deporte.

Foto: Messi y Sheila Ebana, madre de Lamine

Lionel Messi, con apenas 20 años, recibió una tarea inesperada: ayudar a bañar a un bebé elegido al azar junto a su familia para participar en la campaña. Lo sostuvo con la misma delicadeza con la que años después sostendría trofeos y Balones de Oro. Aquel niño, de apenas unos meses de vida, no podía imaginar que estaba frente al futbolista que marcaría el rumbo de toda una generación.

El fotógrafo Joan Monfort recordó  que el proyecto hacía parte de un calendario solidario en el que participaron varios integrantes del Barcelona. «Eran fotos para un calendario solidario en el cual participan todos los jugadores del Barcelona, en una de ellas participa Messi, que entonces no era ni mucho menos el jugador superconocido que es, un calendario con la participación de UNICEF» resaltó Monfort.

Foto: Messi y el fotógrafo Joan Monfort (en el circulo)

La familia de Lamine llegó hasta esa actividad después de ganar un sorteo organizado en Rocafonda, el barrio de Mataró, población cerca a Barcelona donde residían . El premio consistía en asistir al Camp Nou para realizar una fotografía junto a un futbolista del Barcelona. 

«La casualidad los unió, la foto podría haber sido con otro jugador, pero fue con Leo. Seguramente si la familia del bebé hubiera podido escoger, la foto hubiera sido con Ronaldinho, con Xavi o con Iniesta«. La sesión fotográfica no fue fácil: «Fue complicada. Messi, no sabía cómo coger a un bebé» «sentenció Joan Monfort el fotógrafo sobre el origen de una imagen que años después adquiriría otra dimensión.

El niño se llamaba Lamine Yamal…

No hubo discursos ni presentaciones solemnes. Nadie habló de herencias ni de sucesiones. Era simplemente un encuentro casual entre una estrella en ascenso y un niño anónimo. La fotografía quedó archivada durante años, mientras el mundo seguía contemplando cómo Messi escribía una de las carreras más extraordinarias de todos los tiempos.

Mientras el argentino conquistaba Champions League, Balones de Oro y finalmente la Copa del Mundo, el pequeño Lamine daba sus primeros pasos con un balón en las calles de Rocafonda. Como millones de niños, creció viendo jugar a Messi. Lo estudió, imitó sus movimientos, aprendió a conducir la pelota pegada al pie izquierdo y soñó con vestir algún día la camiseta azulgrana.

Los años pasaron y el destino comenzó a enlazar las piezas de un rompecabezas que nadie sabía que existía.

El niño de la fotografía, Lamine, ingresó a La Masía, debutó con el primer equipo del Barcelona antes de alcanzar la mayoría de edad y heredó el dorsal 10 que durante tantos años identificó Messi. Desde la misma banda derecha empezó a dibujar gambetas que inevitablemente despertaban comparaciones con el hombre que, sin saberlo, había aparecido en el primer capítulo de su historia.

Entonces ocurrió lo impensable. El fútbol, que tantas veces parece desafiar la lógica, preparó un desenlace imposible de anticipar. Diecinueve años después de aquella sesión fotográfica, los caminos de ambos volverían a cruzarse. Ya no como el joven que sostenía a un bebé entre sus brazos y el niño que apenas descubría el mundo, sino como dos figuras destinadas a disputar el mayor trofeo que existe.

Uno buscará agrandar la leyenda que construyó durante más de dos décadas. El otro intentará confirmar que ha llegado el momento de abrir una nueva era. En una mitad de la cancha estará el hombre que cambió para siempre la historia del fútbol; en la otra, quien muchos consideran el heredero natural de ese legado.

Y entonces la fotografía de Joan Monfort, publicada por el Diario deportivo Sport, de Barcelona, dejará de ser únicamente un recuerdo. Se transformará en el prólogo de una final que ningún escritor, ningún cineasta y ningún guionista habría sido capaz de imagina: Messi frente a frente con Yamal en la final del Mundial 2026.

Nadie imaginó que aquella imagen, destinada a promover una campaña solidaria, terminaría convirtiéndose en una de las fotografías más proféticas de la historia del deporte.

El niño al que Messi sostuvo en sus brazos debutó con el mismo club que convirtió al argentino en leyenda. Ocupó el mismo costado del ataque desde donde el rosarino maravilló al mundo. Heredó el emblemático dorsal 10 y creció confesando que su mayor inspiración siempre fue aquel futbolista que un día lo sostuvo sin conocer su destino.

Y ahora, el tiempo ha querido cerrar el círculo de la manera más extraordinaria. Maestro (Messi) y heredero (Lamine Yamal), ídolo y admirador, pasado y futuro, compartirán el mismo escenario en la final de la Copa del Mundo 2026. Ya no estarán unidos por una fotografía, sino separados únicamente por la línea que divide a dos selecciones en la lucha por el trofeo más codiciado del planeta. El fútbol suele premiar el talento, pero de vez en cuando también recompensa al destino.

Aquella fotografía de 2007 parecía un simple acto de solidaridad; hoy es un documento histórico. El hombre, Messi, que sostuvo a un bebé entre sus brazos buscará ahora impedir que ese mismo niño, Lamine Yamal levante la Copa del Mundo. Casi veinte años después, el balón terminó de escribir lo que la cámara había comenzado a contar: que algunas historias no nacen en una cancha, sino en un instante de casualidad que el tiempo transforma en leyenda.

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Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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