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El arroyito, una voz local en Chimá

Es un municipio de Colombia, situado en la parte noroccidental del departamento de Córdoba. Tiene siete corregimientos y nueve veredas, además su territorio está bañado por las aguas de la ciénaga grande del bajo Sinú.

Por: Wilfrido Manuel Mendoza Romero

Más pegada a la Ciénaga Grande, con vestigios de los indígena zenúes, pervive la huella de una imagen santificada y el paladar de una Panocha de Coco en el circuito cenagoso, se ubica la región del municipio de San Emigdio de Chimá Córdoba. Chimá, como se conoce popularmente tiene un Santo que por sus venas corría sangre indígena y canonizado por boca de los chimaleros. Hasta allá se llega por los dos únicos lugares de entrada y salida; por la vía del  municipio de Ciénaga de Oro y por el recién creado municipio de Tuchín. En éste último, se encuentra en la apartada hacia Chimá una desgastada valla con la imagen del Santo que se lee en el fondo: Bienvenidos a Chimá. Tierra de Santo Domingo Vidal. A 8 kilómetros. A la entrada perimetral de la cabecera municipal se ancla una Glorieta que indica un  giro hacia la izquierda que conduce  al corregimiento de Sitioviejo, de allí, nace una Avenida que se introduce hasta el vientre sacro de Chimá de aproximadamente 700 metros, que está rodeada de historias, narraciones y luchas.

Entre Santo y Panocha de Coco se encuentra el inmortal Arroyito. Quizás hoy patentizado por impulso natural con letra y voz de Francisco “Toño” Orozco García, con su canción “La  niñez en mi pueblo” que tipifica la cotidianidad de un escenario o cuadro vivo: //En mi carreta// //Y en mi burrito viejo// //Arriaba el agua// // Desde el Arroyito//.

El Arroyito lleno de aguas y relatos. Es un cuadro natural. Entre la Glorieta y la primera calle de la santificada Chimá. Hace parte de la actividad del chimalero. Desde la infancia, tras un mundo de creencias, sentimientos y fantasías, pero con un tono prudente y severo, los nativos Climado Manuel Madera Cordero y Luis Manuel García Ruíz, relatan que desde sus primeras  luces no hay memoria que atisbe una fecha sobre el origen del emblemático Pozo o Estanco.  Que el Arroyito, Pozo del gobierno o público, como también se le distingue se ha ganado el perpetuo honor para conservarlo. Es agua sagrada, que debió ser bendecida las veces que lo arribó el Santo nativo. Desde las casas se observa el promontorio y las diferentes especies de árboles de regular altura que lo rodean matizando la belleza del paisaje. Detrás de una construcción en mampostería que lo protege se extiende  un inmenso espejo de agua. El Arroyito termina donde empieza el pueblo.

Aquí no aplica el planteamiento de Heráclito: “Nadie se baña dos veces en el  mismo río”, porque el Arroyito no es un río ni un arroyo, es una especie de lago, que en su estructura de canoa sus aguas son lénticas o endorreica, es decir, no fluyen, pero todos viven entrelazados con el Pozo. La maravilla  de este espacio geográfico tiene una extensión de aproximadamente160 metros de largo por 40 metros de ancho. No es extraño que estas aguas  sean de fuente viva y parece ser único en toda la región. Cuentan que nació de una abertura lineal por donde corrían las aguas que brotaban, de allí que los abuelos tomaran la costumbre de llamarlo Arroyito. Los chimaleros han sido  priviligiados  por esta diversidad biogeográfica, y porque además, los terrenos les fueron donados por el filántropo señor Cleto Ibañez, quien era su propietario.https://youtu.be/AHKigfCWuXk

El Arroyito es continuo como las ofrendas a Santo Domingo Vidal. Está inmerso en una realidad. Fue creciendo a medida que aumentaba la población. Los abuelos de los abuelos iban cavando. Siguieron cavando hombro a hombro por cuadros de tierras y muchas veces con la ayuda de los jóvenes. Luego se organizaron cuadros por casas, por propiedades, hasta por corregimientos y los caseríos de Arache, Corozalito, Sitioviejo, Campobello, Tambor y Guayacanes, porque era su agua potable, y en ciertos casos aplicaban cuadros de tierras para aquellos pobladores que cometieran alguna infracción entre vecinos. Por eso antiguamente era costumbre ver en el lecho del Arroyito innumerables casimbas. Hasta donde se tiene conocimiento que durante su existencia solo  dos veces se ha secado por causa de fuertes veranos. Hace aproximadamente 50 años se le hizo la ampliación y profundidad con máquinas Caterpillar. Comentan que cuando empezó por primera vez el servicio de agua potable, muchos de los usuarios deseaban cegar el Arroyito, porque  en lo sucesivo no prestaría ninguna función.

Domingo Vidal y Rafael Orozco, nombres intemporales. Uno, milagroso y el otro, acordeonero y cantautor. Domingo Vicente Vidal Villadiego y Rafael Enrique Orozco Cordero, los ciudadanos más nacionales de Chimá. El Santo y el Artista. Hijo de Gaspar Villadiego y Rafaela Vidal (campesino y panadera) y de Ignacio Orozco y Eva Cordero (campesino y ama de casa). Del Santo se conserva la tumba en una capilla o ermita en el cementerio público y su almohada que consiste en un trozo de madera que por heredad guardó la señora Elena Noriega y que hoy reposa en la ciudad de Montería, bajo el cuidado de las señoras Soledad Rico Noriega y Elena Madera Rico, y de Rafael Orozco Cordero, se escuchan las letras de sus canciones dedicadas al paisaje, al amor, a la parranda y al existencialismo. Hay que recordar que Rafael Orozco, es un  homónimo del canto vallenato. Rafael Orozco, el chimalero, es con mucha antelación al del binomio de oro de América. Además, el 2 de marzo, fiesta de Santo Domingo Vidal, desde entones los devotos y feligreses de todos los lugares del país, no han dejado las romerías a Chimá

Un eco legendario. Recorrer las calles de Chimá es revivir el tiempo pasado. La memoria salta el olvido. Relatan que cortando la distancia se presentó un vendedor desconocido preguntando por el hogar de Manuel Antonio Lemus Cruz y Emiliana Isabel Fuentes Ramos, quien portaba para ellos un enigmático aparato que abre con asombro la imaginación colectiva por esa época: un radio transistor. Entre ciénaga y tierra firme, se ubica Chimá. Hasta este acuario del Arroyito, se instala a blanco y negro las imágenes del primer televisor en la casa del señor Blas García. En cierto momento, la luz local funcionaba con una planta que operaba a peso de combustible. Además, la memoria narra que mientras esto sucedía fueron llegando los primeros vehículos de propiedad de los señores Januario Villadiego Luna, quien se encargó de transportar los restos de Santo Domingo Vidal,  Chule Galvis Pérez, del señor Coneo y de Manuelito Vidal, también hizo entrada el maestro Nelo Ortíz, que hoy la biblioteca municipal lleva su nombre como reconocimiento a tan loable desempeño.  De igual manera, cabe recordar que en el tiempo y universo chimalero, casualmente, pasó una bola de candela. El susto que causó el meteorito a los pobladores, fue motivo de inspiración al artista vallenato Almes José Granados, quien compuso la canción “La bola de candela de Chimá”, de acuerdo al relato que le hiciera el profesor universitario Félix Hoyos Lemus.

Aquí se mueve la fe y el talento, porque de alguna manera han saboreado las aguas del Arroyito. Con sólo mirar  el sendero de las expresiones artísticas, encontramos personajes casi históricos que identifican con aires preclaros a Chimá: Los hermanos Morales Guerrero, entre ellos el pintor Germán Morales, que logró traspasar las fronteras nacionales con sus creaciones, y hoy en Chimá se encuentra el museo CasaParte en el lugar donde residió, Luis Fernando Galindo Guerrero, Agustín Luna Montoya, Onaldo Luis Támara Rivero, Enio Mogollón Montoya, Frailys Jattin, Salín Coronado Ayala, y Rafael Orozco Cordero; y otros que halan y cercan con letras la idiosincrasia de este terruño Caribe como: Mariela Bello Montaño, Alirio Durante Tulena, Félix Hoyos Lemus, Jaime Bello Fabra, Antonio José y Manuel Antonio Lemus Fuentes, Carlos y Domingo Aguilar Madera, Beduberto Llorente Anaya, Rafaela Rico, Rafael Alemán, entre otros. También, es válido reconocer  los esfuerzos  y luchas del docente Eleazar Ortíz Hoyos, conocido como el “Lacho de Chimá” que no escribió la historia, sino que la sintió y traspasó los linderos de su amado Chimá. Sus ideales se caracterizaron por su contenido social: organizó la fundación de los barrios La Granja y 17 de junio, asimismo, impulsó hacia el resguardo de San Andrés de Sotavento, una diáspora de bachilleres voluntarios que luego fueron nombrados y profesionalizados como docentes indígenas, y otro tanto a los convenios universitarios.

El pan es el maná de muchas familias. El quehacer de panadero aquí es una herencia generacional que proviene de la madre de Santo Domingo Vidal. De hecho existen cuatro hornos de barro como tributo a los cuatro puntos cardinales. La  habilidad en las manos y el punteo en el paladar destacan a Rosa María López Durango, conocida como la negra del Piro, María Montoya, Elena Noriega, Simona Durango, Carmen Palacio, Eva  Espitia Vanegas, Elvira Ramos, Elisa  Pacheco y Obe Conde, y que la línea del tiempo los ha dividido en hornos antiguos y recientes. Son cincuenta y seis años de labores y dedicación a la producción casera. El producto es de exportación. En el mes de marzo la producción es mucho mayor dada las festividades a Santo Domingo Vidal. La fe mueve los panes. Recorren los pueblos sinuanos, costeros y sabaneros. Todas las panaderas cuando salen de giras pasan por la Capilla de Santo Domingo, para pedirles su protección con frases construidas por ellas: “Ay, Santo Domingo Vidal, así como me voy, tráeme sana y salva, a mi pueblo”. Hoy se constituyen alrededor de estos hornos muchas fami-empresas como una alternativa económica. En el campo de la actividad comercial, nunca faltan las expresiones jocosas, como sucede con la licenciada Emisenia Ramos Gonzáles, manifiesta que si se hubiera radicado en Chimá, estuviera negociando con la panocha de coco (risa).

Hasta allá se va expreso. Entras por Chinú, sigues para Tuchín y más allá queda Chimá. Es un símbolo espiritual del Caribe. Chimá en legua de los zenúes, significa “Tierra bonita”. Es el centro urbano más pequeño  de la región.  El chimalero es hombres  de ciénaga y alfarero de nacimiento, entre sus dimensiones humanas. En su territorio está el mítico cerro tofeme, el que vigila la conducta de sus habitantes. Anotamos, mientras haya necesidad del líquido vital y fe, las miradas estarán hacia el sobrenatural Estanco y al Santo nativo. Aquí las tradiciones y costumbres han escrito muchas páginas de la historia. Los chimaleros pertenecen a Santo Domingo Vidal y al Arroyito, así como el artista  Fonseca le canta al suyo. //Eres el Arroyito que baña mi cabaña//.  El tiempo avanza, es martes santos y el sol golpea la piel, de repente recuerdo que tengo un escapulario del Santo, porque además soy su devoto. En fin, encontramos tantas maravillas y protagonistas en un solo lugar: Chimá.

Sobre el autor

Educadora de pre-escolar, con vocación de periodista. Barranquillera y Chacharera, con grandes metas, educando una nueva generación. Móvil 3024019715
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