Jamás pasó por su mente que el siguiente turno para estar en la galería sería el suyo. Era el dibujante de las barra de ‘Los Kuervos’, hinchas apasionados del Junior de Barranquilla.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Cuando aprendió el arte de pintar murales con el aerógrafo, que le enseñó su maestro Samuel Pacheco, se le ocurrió la idea de hacer la galería celestial, para hacerle un homenaje póstumo a integrantes de la barra «Los Kuervos» que habían fallecido dando su vida por una pasión llamada Junior.
En esa galería celestial aparecen Vanesa Rodríguez, Hanser David, Nanquicett Viveros y Jonathan Salvat Cepeda. Edwardson Villa pasó a hacer parte de ella, al morir la noche del domingo cuando el bus que transportaba hinchas del Junior que habían viajado a Bucaramanga, para el partido contra Alianza Petrolera, cayó a un abismo en Santander, ocasionando la muerte de él y otro aficionados.
Edwardson Villa, de 31 años de edad, era reconocido entre los barristas como ‘el Pale’, tenía la facilidad y talento para dibujar y lo ejercía con lo que más le gustaba: los trapos para animar a Junior. Logró pintar más de 150 trapos y a los jugadores insignes del onceno «Tiburón».
El hecho se registró a la 1:30 de la madrugada de este lunes en el sitio Límites, en El Playón (Santander), en el kilómetro 70 de la vía que de la capital santandereana conduce a la Costa Caribe.
Samuel Pacheco, el maestro que le enseñó pintar a Edwardson Villa le tocó cumplir el pacto que se hicieron: hacerse un retrato el uno al otro, promesa al estilo de Jaime Molina con Rafael Escalona.
Una pasión mortal
Los integrantes de las barras en Colombia y otros países desafían el peligro y ponen en riesgo sus vidas cuando deciden acompañar al club de sus amores.
En el caso especifico del Junior no es la primera vez que ocurre una tragedia de los integrantes de las barras. El Frente Rojiblanco y Los Cuervos son ejemplos de esto, en donde los hinchan exponen sus vidas en cada jornada en la que que viajan acompañando al Junior.
El 23 de octubre de 2011, el inmenso amor que le profesaba Jonathan Salvat Cepeda al Junior terminó acabando con su vida, luego de que sufriera un fatal accidente de tránsito cuando se dirigía a Neiva para ver el partido que sostendrían el cuadro «Tiburón» y el Atlético Huila.
El martes en la noche el joven Jonathan Salvat Cepeda, de 16 años, perteneciente a la barra «Los Kuervos», salió de su casa en compañía de dos amigos sin pedirle permiso a su tía Ingrid Cepeda con quien vivía en la carrera 4C con calle 19, barrio Simón Bolívar. Los tres hinchas junioristas se subieron en la parte trasera de una tractomula, sin que el conductor se percatara. El jueves a las 10 de la noche al llegar al municipio de San Sebastián de Mariquita, Tolima, los dos amigos del furibundo hincha se tiraron, más atrás lo hizo Jonathan, quien perdió el equilibrio y quedó tendido en la vía. Otra tractomula que venía a pocos metros lo arrolló ocasionándole la muerte de manera instantánea.
El 2 de Mayo de 2004, Miguel Herrera Redondo, de 17 años, miembro del Frente Rojiblanco, resultó muerto en los enfrentamiento entre barras. Luego del triunfo del Junior 3-1 sobre el Huila, que le permitió clasificarse en forma anticipada a las semifinales, hubo disturbios entre barras del mismo equipo cerca del estadio, en la Avenida Murillo con la carrera 9 Sur, frente al estadero La Sede Ñera. Una papa explosiva golpeó la cabeza de Herrera, causando su deceso.
Cabe recordar que en el segundo piso de la Tribuna Sur, en la celebración de un gol de Junior anotado por Emerson Acuña ante Tuluá en el año 2012, fallecieron los hinchas rojiblancos Vanessa Rodríguez y Hansel David Poveda.















