No le basta cruzar el Niágara como Juan Luis Guerra, ni Puerto Velero como Carlos Vives y Shakira. Salió de Alaska y llegará a la Patagonia.
Por Jorge Sarmiento Figueroa
Un oso Grizzly lo tuvo a solo dos metros de alcance de sus zarpas cuando él apenas emprendía su viaje desde la región de Yukon, en Alaska.
El incidente ocurrió el 18 de agosto de 2015. Tres días antes había llegado a América en avión desde su natal Bergamo, Italia. Tiene 37 años. Llegó con su bicicleta, dispuesto a cruzar a pedal limpio los 25 mil kilómetros que tiene la carretera Panamericana, la más extensa del mundo. «Solo me desvío para conocer más países, pero vuelvo a retomar el rumbo», dice con la convicción de quien se ha preparado para la travesía. Pero él mismo aclara que no tiene el alistamiento de un deportista de alto rendimiento. «Dos meses antes del viaje empecé a planearlo. Me faltaron muchas cosas, no sabía por ejemplo que tenía unos guantes muy malos que no me ayudarían a soportar el frío en el norte. Y cuando otro oso me sacó la comida de un maletín, tuve que improvisar para alimentarme. Pero no importa, mi equipamiento no es mucho, solo me alisté para lo inesperado».
Por estos días se encuentra conociendo Colombia. Entró por el tapón del Darién, el único lugar en el que tuvo que tomar barco por lo inhóspito de la travesía. Así llegó a Capurganá, Chocó, luego tomó una lancha a Necoclí, Antioquia, después subió en bicicleta a Cartagena, donde descansó y trabajó por un tiempo, hasta ahora que vino a Barranquilla por un par de noches.
Aquí aprovechamos para conocer a este hombre que un día decidió dejar su trabajo de oficina y emprender de una manera distinta su camino por el mundo, solo equipado con una bicicleta y lo mínimo necesario para una travesía en la que su propósito es: «conocerme a mí mismo».












