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¿Cuál es la vaina de Bill Gates contra los mayores?

Médico alemán residente en Estados Unidos y con estudios en Suiza e Inglaterra cuenta detalles íntimos del ‘Capo’ de los medios digitales, el poder detrás de la OMS e impulsor de vacuna para reducir la población mundial. Es el origen del Covid-19.

Por Rafael Sarmiento Coley/AlexanderGlogg/BrianRose

Algo venían rondando, dándole vuelta al Mundo como un run run que nadie se atrevía a agarrar y ponerlo en el plato de la mesa de toda la comunidad aterrorizada por la pandemia del Coronavirus.

Hasta cuando periodistas alemanes, aterrorizados porque desde hace algún tiempo Bill Gate, el presunto genio de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, empezó a comprar los principales y periódicos y revistas de circulación nacional y local, para publicar noticias enfocadas hacia la crisis de la economía mundial por el agotamiento de los medios de producción debido al crecimiento exponencial de la población mundial, sin control alguno.

Uno de los periodistas de televisión alemana, Alexander Glogg, logró localizar en Londres al médico de nacionalidad alemana, Dietrich Klinghardt, inmunólogo y catedrático del departamento científico de varias universidades de Estados Unidos y Gran Bretaña.

 

 

Este científico revela en la entrevista con Alexander, en primer lugar, que todas las vacunas existentes hasta hoy en el mundo tienen un efecto secundario, unas más que otras. Algunas producen a largo plazo diversas alergias, autismo, dificultades auditivas.

Y asegura que la primera vez que algo de eso salió a flote fue hace unos 20 años, cuando el multimillonario Donald Trump, quien jamás soñaba llegar a ser presidente de Estados Unidos, acudió a un consagrado científico hijo de uno de los Kennedy, para que investigara a fondo, juntamente con otros profesionales, algún tipo de cura para el autismo, pues uno de sus hijos padecía dicho mal.

Fue allí cuando se dio la primera voz de alerta de que algunas vacunas como la de la gripa, el sarampión, la viruela, tienen sus pro y contra. Unas más graves que otra.

Nadie había llegado tan lejos

Hasta ahí, todo era, más o menos, aceptable. Lo que sucede ahora es, según Dietrich, ratificado por Brian Rose y Rashid A- Butter, otros eminentes científicos especializados en el tema, es en verdad, monstruoso.

Dietrich cuenta que vivió en Suiza a cien metros de la casa del papá de Bill Gates, por lo tanto, siendo joven y simpático, se hizo muy amigo del ama de llave de los Gates. Por lo que pudo enterarse, con pelos y señales, de todo lo que se fraguaba en el interior de aquella mansión.

El padre de Bill era un multimillonario, que convenció a varios suizos de respetables propiedades, de la necesidad crear una comunidad secreta denominada ‘Eugenics’, encaminada a realizar cuanto estudio fuera posible para frenar en seco el crecimiento descomunal de la humanidad.

Bill –dice Dietrich Klinghardt–, era un jovenzuelo de esos que en la jerga popular denominan ‘bueno para nada’. Su padre, como fundador-presidente de ‘Eugenics’- le encomendó la tarea de comprar a como diera lugar un invento recién salido del cerebro de unos genios estadounidenses. El llamado DOS, que es “una familia de sistemas operativos para computadores personales, que inicialmente fue del dominio exclusivo de la IBM. Luego, al adquirir Bill Gates un dominio del mismo invento, lo agregó a la familia Microsot como MS-DOS.

Y en adelante el padre, enloquecido por la ‘fabulosa adquisición’ de Bill, le dio vía libre a cuanto invento relacionado con el tema surgiera en cualquier parte del Planeta Tierra. “Con esto quiero decir que Bill Gates nunca inventó nada en todo lo que tiene que ver con el desarrollo informático. Siempre fue solamente el testaferro. La fachada que nunca contribuyó en nada por sí mismo, pero figurando siempre como el gran genio”, afirma Dietrich.

Ya con ese poder en la mano, el fundador de la secta ‘Eugenics’ encomendó a su hijo Bill Gates de apoderarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo cual logró con suma facilidad, a punta de soborno para todos los miembros de dicha entidad, de tal manera que el presidente que ejerce ese cargo no sigue directrices de su junta, porque es un títere de Bill Gates.

 

 

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