Por: Francisco Figueroa Turcios
La historia de los grandes goleadores no comienza con un número. Se inician con un sueño. Y el de Teófilo Gutiérrez empezó en las polvorientas calles del barrio La Chinita, al sur de Barranquilla, donde el balón era esperanza y cada arco improvisado era una promesa.
El 2 de septiembre de 2007 quedó tatuado en la memoria rojiblanca. Aquella tarde, en el estadio Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, un joven humilde debutaba con el Junior y, como si el destino ya hubiese escrito el libreto, marcaba su primer gol en la victoria 4-2 sobre Once Caldas.
El primer grito de gol de Teófilo Gutiérrez fue narrado por Ramiro Alfonso Jiménez, cuya voz todavía retumba en la memoria colectiva. “Los grandes futbolistas muestran su personalidad. Y Teo la mostró desde el primer toque, con desparpajo, con hambre, con esa mezcla de barrio y talento que no se aprende en ninguna academia» destaca Ramiro Alfonso Jiménez sobre las caracterizas que visualizo de Teo.
El día que nació una leyenda ..

Luis Grau fue el técnico que se atrevió a confiar cuando otros dudaban. Antes, incluso el “Zurdo” López había pasado de largo frente a ese talento irreverente. Pero Grau apostó por él, lo subió al profesionalismo y le dio la oportunidad que Teo exigía con carácter. Y Teo respondió como responden los grandes: con gol.
«El zurdo López no creyó en las condiciones de Teo, por eso cuando le sugerí el nombre del jugador de la chinita me argumento que varias veces había estado en la nomina profesional y que no quería un problema más… Cuando yo asumí la dirección técnica en propiedad en el año 2007 lo primero que hice fue subir a Teo al equipo profesional …
Recuerdo que Teo me hizo énfasis que sino le iba a dar la oportunidad de jugar era mejor que lo dejara jugando en el Torneo de la Primera B.. Yo confiaba en sus condiciones» revela Luis Grau sobre las condiciones de Teófilo Gutiérrez. .
Voz de Luis Grau contando detalles del debut de Teo
El Pibe Valderrama no necesitó estadísticas de cuantos minutos habías recorrido como jugador profesional. Le bastaron los goles que Teo con el Barranquilla le marcaba en entrenamiento al Junior..
—“Ese pelao tiene gol…”— deslizó casi en susurro.
El mensaje iba dirigido a Luis Grau, quien asumía la dirección técnica en medio de la presión por resultados. Junior urgía de goles. La tribuna comenzaba a impacientarse. El Tiburón necesitaba morder. Valderrama no ordenó. Insinuó. No impuso. Sugirió. Pero cuando habla un ídolo eterno del Junior, el eco pesa. —“Dale la oportunidad… peor que estamos, no vamos a estar.” No fue un acto administrativo. Fue un acto de fe futbolera.
A veces el destino de un club cambia en un instante silencioso. No en un estadio lleno. No en una final. Sino en una práctica cualquiera.
El día que el Pibe vio el olfato goleador de Teo lo que otros todavía no alcanzaban a notar, Junior encontró más que un delantero: encontró identidad. Porque el gol no es solo una cifra. Es esperanza. Es alivio. Es explosión colectiva.
Comesaña potencio a Teo

Cuando el descenso respiraba en la nuca al Junior y el miedo recorría las tribunas del Metropolitano, apareció un hombre de ceño fruncido y convicciones firmes: Julio Comesaña.
No llegó para prometer espectáculo. Llegó para apagar incendios. El equipo estaba herido. La tabla era una amenaza. El orgullo rojiblanco pendía de un hilo. Y en medio de esa tormenta, Comesaña tomó una decisión que parecía imprudente: confiar en un delantero joven, temperamental, pero distinto. Un muchacho del barrio La Chinita que llevaba el gol en la sangre: Teófilo Gutiérrez.
El contexto no admitía romanticismos. El objetivo era uno solo: mantener al Junior en la primera división. Pero Comesaña entendió algo que pocos comprenden en medio del caos: a veces, la salvación no está en lo seguro, sino en lo extraordinario.
Teo no era el delantero más disciplinado. No era el más moldeable. Pero tenía algo que no se enseña: carácter, barrio y gol. Comesaña vio en él no solo una solución inmediata, sino una promesa de grandeza. Y lo sostuvo. Lo alineó. Lo respaldó cuando otros dudaban. Y Teo le respondió con goles: 11 anotaciones en el segundo semestre del año 2008.
Santiago ‘Sachi’ Escobar asumió la dirección técnica de Junior para la temporada 2008. Su paso por el cuadro rojiblanco fue fugaz. Cinco derrotas consecutivas en el Torneo Apertura fueron suficientes para ser separado del cargo. En 7 partidos ganó 1, empató 1 y perdió 5. ‘Sachi’ dejó a Junior en el último lugar de la tabla de posiciones del Torneo Apertura y último en la Tabla del descenso.
El martes 11 de marzo 2008 se confirmó la presencia de Julio Avelino Comesaña en la dirección técnica de Junior. Empezó a rodar el quinto capítulo de la era de Comesaña en el cuadro ‘Tiburón’.
» Yo llegué a Junior en el año 2008 por el tema del descenso y no tenía mucha información. La situación del equipo me ponía a pensar en gente con experiencia. En los entrenamientos comencé a darme cuenta que debía incluir a Teo en el equipo como titular. Hacía cosas impensadas para un futbolista sin experiencias.
En un entrenamiento en el estadio pensé que ya tenía que tomar una decisiones y le comenté a Alfredo Araujo que estaba conmigo que era Teófilo y 10 más. Jugo y respondió muy bien. Allí se quedó con el puesto y no salió más.
Hacía diferencia con su juego y también goles. Teo hacía parte de la generación de acciones para el juego ofensivo y además llegaba al gol. Completo» describe Comesaña sobre Teo Gutiérrez en su presencia como titular.
Comesaña salvó a Junior del descenso en 2008 y guio al cuadro ‘Tiburón’ a obtener cupo a la Copa Libertadores en 2009.
Pasaron los años. Pasaron títulos, polémicas, regresos y despedidas. Pero el idilio con Junior siempre fue un círculo que volvía a cerrarse.
100 goles con la camiseta rojiblanca.

El 28 de febrero de 2026, en el estadio Estadio Jaraguay, la historia volvió a encontrar su número redondo. Siete minutos después de ingresar (Entró a los 75 minutos) al campo por decisión del técnico Alfredo Arias, en sustitución de Luis Fernando Muriel, Teófilo Gutiérrez marcó el 2-0 frente a Jaguares de Córdoba.
«Siempre lo soñé hacer historia en Junior y la meta era estar en Club de los 100 goles con el Junior, el equipo amado. Reconozco que lo venia buscando este récord. Gracias a Dios lo logré marcar el gol 100 en Montería en una plaza donde jugamos de local porque hay muchos hinchas del Junior que nos dan el aliento desde las tribunas. Un partido complicado ante Jaguares, pero logramos ganar y marcar el gol 100 , que es una bendición de Dios » revela Teófilo Gutiérrez sobre la hazaña de estar en el Club de los 100 goles de la historia de Junior.
Cien gritos. Cien celebraciones. Cien relatos que volvieron a tener la voz de Ramiro Alfonso Jiménez como testigo privilegiado. Ramiro lo resumió mejor que nadie: narrar el gol 100 fue narrar la terquedad del talento, la rebeldía del que nunca aceptó que le cerraran la puerta.
«Para mi fue muy satisfactorio narrar el gol 100 de Teófilo, que muestra la perseverancia de un delantero que a los 40 años continua escribiendo historial en el Junior» anota Ramiro Alfonso Jiménez .

Sus 100 goles se reparten así de acuerdo a las estadísticas:
- 81 en Liga colombiana
- 7 en Copa Colombia
- 6 en Copa Sudamericana
- 5 en Copa Libertadores
- 1 en Superliga
Teo marcó a 23 equipos del fútbol colombiano. Su víctima favorita fue Independiente Santa Fe (9 goles). También castigó al DIM (8), a Once Caldas (7), a Atlético Nacional y Deportivo Cali (6 cada uno).
Sin duda que la temporada del año 2009 fue la mayor producción goleadora de Teófilo Gutiérrez ,31 goles. Teo ha jugado 4 ciclos en Junior:
1 – 2007-2009
2 – 2012
3 – 2017-2021
4 – 2025-ac
Las estadísticas de Jorge García lo corroboran: de los 100 goles logrados por Teo Gutiérrez marca 88 de titular, y 12 como suplente. En el estadio Metropolitano marcó 68 goles. Así fue el registro de goles por temporada:
2007 – 1
2008 – 14
2009 – 31
2012 – 5
2017 – 10
2018 – 15
2019 – 9
2020 – 5
2021 – 4
2025 – 2
2026 – 4

En el plano internacional celebró tres veces ante Flamenco y una frente a Palmeiras , Olimpia, Caracas, Plaza Colonia, Cerro Porteño y Atlético Paranaense.
Pero más allá de las estadísticas, el gol 100 tiene un valor simbólico: fue marcado a los 40 años. Un número que habla de vigencia, de perseverancia y de amor propio. Teófilo Gutiérrez no solo suma goles. Suma capítulos a la memoria de una ciudad. Representa al muchacho de barrio que no pidió permiso para soñar en grande. Al jugador que se fue y volvió porque su historia siempre tuvo acento barranquillero.
Cien goles después, La Chinita no es solo un barrio: es un punto de origen mítico. Y cada vez que la red se infla, no celebra solo un futbolista. Celebra una ciudad que aprendió a gritar su nombre. La tarde del 27 de febrero no fue completamente roja y blanca. Fue roja, blanca… y gris.
En el estadio Estadio Jaraguay, Teófilo Gutiérrez escribió el gol 100 con la camiseta del Junior de Barranquilla, una cifra que lo instala en la eternidad del club. Pero mientras la tribuna celebraba, su corazón libraba otra batalla: ese mismo día había partido su abuelo, el hombre que seguramente lo vio patear sus primeros balones en las calles de La Chinita.
Tarde agridulce..

Cuando la pelota besó la red, Teo no corrió hacia la esquina ni buscó el abrazo multitudinario. Se arrodilló. Bajó la cabeza. Y en ese gesto cabía todo: la gloria y la herida, la cima y la ausencia de su abuelo paterno Teófilo Gutiérrez Cabana.
“¡Te amo, abuelo!”, gritó a todo pulmón.
No fue un festejo convencional. Fue una oración pública. Fue el niño del barrio hablando con el cielo. Fue el goleador convertido en nieto.
El fútbol, que tantas veces parece frívolo, se volvió profundamente humano. Porque ese gol no solo rompió la red; rompió el silencio del duelo. No solo sumó en la estadística; sanó, aunque fuera por un instante, el dolor de la despedida.
Hay tardes que consagran deportistas.
Y hay tardes que revelan hombres.
El gol 100 será recordado por la cifra redonda, por el ingreso al selecto grupo de los centenarios rojiblancos. Pero también será recordado por esa rodilla hincada sobre el césped, por ese grito desgarrado que atravesó el estadio y subió más alto que cualquier celebración.
Porque en ese instante, Barranquilla no solo aplaudió a su ídolo. Acompañó a un nieto.
Teófilo una leyenda

Teófilo Gutiérrez, con 100 goles rojiblancos, ya no pertenece solo al marcador. Pertenece a la memoria eterna del Junior y al corazón popular de Barranquilla.
Y cuando el balón besó la red en el estadio Estadio Jaraguay, no fue solo un gol más en la estadística del Junior . Fue el eco de un barrio entero celebrando que los sueños, aunque tropiecen, siempre encuentran el camino de regreso.
Los cien goles de Teófilo Gutiérrez no caben en una tabla histórica. Caben en las calles de La Chinita, en las voces roncas de los vendedores ambulantes, en los niños que patean descalzos imaginando que algún día también escucharán su nombre coreado por la multitud. Cada gol fue una lección de resistencia: caer, volver, insistir. Porque Teo no es la perfección del manual; es la rebeldía del barrio hecha talento.

Entrar al club de los centenarios, al lado de gigantes como Iván René Valenciano y Carlos Bacca, es más que un honor deportivo: es una reivindicación social. Es la prueba de que el origen no limita el destino. Que desde el sur también se escribe la historia grande.
Con su gol ante el Jaguares, Teófilo Gutiérrez llegó a 100 goles con la camiseta del Junior de Barranquilla y se mantiene en el tercer lugar de los anotadores históricos del Club
166: Iván René Valenciano.
132: Carlos Bacca.
100: Teófilo Gutiérrez.
86: Victor Ephanor.
84: Nelson Silva Pacheco.
80: Victor Danilo Pacheco.
73: Martín Arzuaga.
Y mientras la voz de Ramiro Alfonso Jiménez volvió a elevarse para cantar el gol 100, Barranquilla entendió que no estaba celebrando solo una cifra redonda. Estaba celebrando la perseverancia, la identidad, la fidelidad a unos colores.
Porque hay goles que dan puntos.
Y hay goles que dignifican historias.
El centenario de Teófilo no es solo un número: es un mensaje para Barranquilla. Que nunca deje de creer en sus muchachos. Que nunca renuncie a su alegría. Que siempre recuerde que, cuando un hijo del barrio triunfa, la victoria es colectiva. Cien goles después, el grito de Teófilo Gutiérrez no termina. Apenas comienza a volverse eterno. Teo es una leyenda viva en la historia de Junior…












De los mejores artículos que he leído, no solo cuenta una historia la hace sentir.