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Centro Democrático aterrizaría en el proceso de paz

Para ello planearon que el excomisionado de paz Luis Carlos Restrepo enviara una carta al uribismo en la cual aconseja a ese sector político “acompañar el proceso”. 

 Por Chachareros

 En una hábil maniobra a tres bandas, el Centro Democrático, el partido político que dirige el expresidente de la República y actual Senador Álvaro Uribe Vélez, está planeando su aterrizaje en el proceso de paz.

Lucho Restrepo

Luis Carlos Restrepo, excomisionado de paz.

La estrategia consistió en una carta que el exconsejero de paz (durante buena parte de los dos períodos de gobierno de Álvaro Uribe), Luis Carlos Restrepo autoenviara al partido político Centro Democrático, en la cual, luego de una serie de consideraciones válidas y certeras, recomienda a ese sector político “acompañar el proceso de paz”.

Por un lado, al Centro Democrático no le queda otra opción distinta a apoyar el proceso, porque ya todo el mundo está embarcado en ese bus. Quedarse fuera del bus es quedarse en una isla. En un craso error político. Por otro lado, entrar en el escenario de quienes acompañan el proceso de paz es seguir la tendencia que la comunidad colombiana e internacional apoya. Nadie puede nadar contra la corriente.

Dar ese paso reviste al Centro Democrático de una aureola de movimiento político flexible y respetuoso de las decisiones de las mayorías. Lo ubica en el mundo real, no en la estratosfera en donde viven las mentes sicorrígidas que están mandadas a recoger. Porque lo que se impone hoy y en el futuro es la capacidad de adaptarse a los nuevos movimientos, situaciones y circunstancias.

El reencauche de Restrepo

Y, si el Centro Democrático ‘acata la sugerencia’ de un miembro distinguido como el exconsejero de paz, también se acerca a la escena actual de la euforia colectiva que ha causado los acercamientos entre Estados Unidos y Cuba.

Si Barak Obama (el presidente de Estados Unidos, el país más poderoso del mundo), decide hablar con Raúl Castro (presidente de Cuba), ¿por qué no puede darse una reunión del Centro Democrático –con Álvaro Uribe a la cabeza–, con el presidente de la República Juan Manuel Santos?

 Sería absurdo que ese encuentro no se pudiera dar, en momentos en que el 90% de los colombianos están ansiosos porque se logre un acuerdo que acabe con 50 años de actividad sangrienta de las guerrillas de las Farc. El otro 10 por ciento lo conforman las bandas criminales y los ‘enemigos ocultos de la paz’. Un grupito que se enriquece con los privilegios de vivir en conflicto.

 Y, en cuanto al remitente de la carta, si se acata su sugerencia, mejora en forma considerable su imagen ante los colombianos y recauda un motivo concreto para que se vea más noble la defensa de su nombre ante la opinión pública ante un escenario como el Congreso de la República. Algo que también tendría peso para ayudar a quitarle un poco del lastre que tiene Luis Carlos Restrepo ante la justicia colombiana.

La carta de Restrepo

El siguiente es el texto de la carta cuyo texto fue publicado por la W Radio:  

Diálogos2

Los diálogos de paz de La Habana han comenzado a interesar al uribismo.

Amigos del Centro Democrático:
La puesta en marcha por parte de las Farc del cese al fuego y las hostilidades unilateral e indefinido, deja en claro la debilidad del gobierno en la mesa de diálogo. Las Farc tienen la iniciativa política y marcan la pauta en el proceso. Han dicho que sigue el armisticio y después la constituyente. Y hay que creerles. El gobierno ya concedió el armisticio, cuando habla de un acuerdo de cese al fuego y las hostilidades bilateral y definitivo al final del proceso. Y cederá en la constituyente, pues no tiene forma de levantarse de la mesa.
Con la decisión tomada, las Farc desbordan el marco de los acuerdos con el gobierno, para colocar asuntos concernientes al proceso de paz en una discusión pública de cara al país. Eso justifica que podamos entrar al debate público como interlocutores válidos. Criticar su decisión de cese unilateral como una trampa, o advertir de su intento por inmovilizar a la fuerza pública, no cambia la realidad de los hechos. El proceso con este grupo armado ilegal ha tomado una dinámica que puede desembocar en cambios profundos en la estructura política de Colombia.
Sugiero asumir frente al proceso de paz con las Farc, y el que se anuncia con el Eln, una posición activa que vaya más allá de la simple crítica. Si hemos pedido como condición básica para apoyar el diálogo con los grupos armados ilegales el cese de acciones violentas, no es sensato quedarse al margen cuando las Farc lo anuncian. Lo adecuado es participar desde el espacio ciudadano en el monitoreo y verificación de lo prometido, denunciando incumplimientos y proponiendo correctivos cuando sea necesario.
Para que los hechos políticos que se avecinan no nos desborden, debemos propiciar la discusión sobre la conveniencia o no de una eventual constituyente. El gobierno no toca el tema y prefiere mirar para otro lado, pero moverá sus mayorías en el Congreso para convocarla, si como es de esperar las Farc la exigen como requisito para una terminación exitosa del diálogo. Se nos dirá entonces que la paz del país lo amerita, exponiéndonos al peligro de una constituyente poco democrática.
En su carta a Álvaro Leyva del pasado 9 de noviembre, el expresidente Uribe abrió la puerta a la discusión, señalando que podría corresponder a un organismo de esta naturaleza aprobar, improbar o modificar los acuerdos alcanzados en la mesa de diálogo. Señaló además dos criterios para valorar la pertinencia de los cambios propuestos: que aseguren la no repetición de la violencia, y el pleno respeto a los derechos y libertades democráticas. Debemos agregar que una eventual constituyente sólo se puede convocar después del desarme, y tener un origen trasparente nacido del voto ciudadano. Cualquier intento por definir su conformación de manera desequilibrada para favorecer a las Farc o a otro grupo político o social, se puede convertir en origen de nuevas violencias.
El Centro Democrático es un partido con vocación de permanencia que tiene una agenda plural, relacionada con su organización interna, las elecciones departamentales y municipales del año próximo, y sus tareas legislativas. Sugiero conformar además un equipo permanente para intervenir en el tema de la paz, sin descartar la posibilidad de entrar en conversaciones con el gobierno sobre el tema, sin que ello implique abandonar la posición crítica. Es preferible intentar corregir el rumbo de lo que está sucediendo apoyados en una fuerza ciudadana, que lamentarnos después por haber sido incapaces de modificar el curso de los acontecimientos que se avecinan.
Cordialmente, Luis Carlos Restrepo R., Diciembre 20 de 2014

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