Por: Francisco Figueroa Turcios
En los años 1971 y 1972 , cuando el fútbol profesional colombiano se escribía a punta de coraje, gramilla pesada y tribunas encendidas, hubo un duelo que rompía cualquier libreto: no era solo Independiente Santa Fe contra Atlético Nacional, era la sangre enfrentándose a sí misma: los hermanos Campaz Rengifo.
Teófilo Campaz Montaño y Leticia Rengifo Arroyo tuvieron 11hijos: 1) Angela ( la mayor) de profesión enfermera, 2) Olga (falleció) fue administradora fue tesorera municipal en Buenaventura, 3) Gloria Eloísa, 4) Harrison, futbolista zurdo, era el más habilidoso de todos estuvo en el Once Caldas y Pereira muy poco, luego se vínculo al magisterio como profesor de filosofía y después estudio leyes en la universidad Santiago de Cali.( falleció),.5) Guillermo, exfuncionario de puertos de Colombia ( falleció), 6) Teófilo, futbolista y actualmente pensionado de puertos, 7) Lilia, se fue a vivir a Venezuela ( falleció), 8) Josefa leticias caso en Roma Italia ( falleció), 9) Josefina Letanía se caso tiene sus hijos vive en Bogotá, 10) Víctor Cenòn, profesión futbolista, actualmente vive en Buenaventura y 11) Miguel Ángel, pensionado de la empresa Puertos de Colombia también futbolista volante de recuperación temperamental, pegaba mucho pero llegaba mucho al gol entreno con el Pereira.
Los hermanos Campaz Rengifo nacieron en el barrio más popular y humilde de Buenaventura: Sor Vásquez. El barrio Sor Vásquez se despertaba todas las madrugadas con los ruidos destemplados de los traganíquel viejos, el escándalo de las riñas callejeras y las voces de los marinos viajeros y parranderos.
De los once hermanos Campaz Rengifo, los cinco hombres jugaron el fútbol que veían este deporte como único vehículo para vencer la pobreza: Víctor y Teófilo fueron los que lograron consolidarse como futbolistas profesionales.
Víctor Campaz, delantero de instinto feroz vestido de rojo, y Teófilo Campaz, defensor elegante, inteligente y de temple del Atlético Nacional , convirtieron cada partido en un capítulo íntimo de rivalidad. Los diarios El Tiempo y El Espectador no hablaban solo del clásico: hablaban del duelo de los hermanos Campaz, donde cada balón dividido tenía el peso de la familia y cada jugada era una conversación pendiente entre dos destinos opuestos.
Víctor visto por Teófilo

Foto: Víctor Campaz
La carrera de Víctor Campaz comenzó en 1967 cuando se unió al América de Cali, donde jugó 12 partidos. Aunque no tuvo un gran impacto en el América, su habilidad para marcar goles lo llevó al Deportivo Pereira en 1969, donde brilló al anotar 16 goles. Este éxito lo catapultó al Santa Fe, con el que se coronó campeón en 1971. Fue en este equipo donde se consolidó como uno de los mejores delanteros del país.
Teófilo Campaz reconoce a los 82 años de edad, sin rodeos, que su hermano Víctor llevaba ventaja. No solo era más joven cuando jugaba en Santafé —apenas 20 años frente a sus 29—, sino que en esa diferencia de edad se escondía una energía desbordante que en el fútbol suele marcar distancia.
Víctor no solo corría más: pensaba más rápido con el balón en los pies. A esa frescura juvenil se le sumaba una habilidad natural y una picardía callejera que lo convertían en un delantero impredecible, capaz de desarmar defensas con un amague, una pausa o un gesto inesperado.
» Víctor mostró como delantero sus mejores arranques electrizantes, con asombroso dominio de pelota. Fue un jugador desequilibrante y goleador. De gran imaginación, creatividad, era difícil marcar a mi hermano» destaca Teófilo Campaz.
Teófilo visto por Víctor

Foto: Teófilo Campaz
Teófilo Campaz comenzó su carrera futbolística en Millonarios y Santafé, luego a finales de los años 60 recaló en Atlético Nacional donde jugó gran parte de su vida futbolera.
Por su parte, Víctor Campaz reconocía en su hermano Teófilo a un defensor de inteligencia superior. No necesitaba recurrir a la rudeza para imponerse; su fortaleza estaba en la lectura del juego, en anticipar la jugada antes de que el delantero siquiera la imaginara.
Era un zaguero limpio, casi quirúrgico en la marca, de esos que desarman ataques sin estridencias, con la precisión de quien entiende que el fútbol también se gana desde la cabeza.
«»Teófilo era un jugador muy técnico e inteligente . Mi hermano hizo parte de los defensas que eran difícil de vulnerar como Òscar López, Miguel Escobar, La Mosca Caicedo y Teófilo Campaz. Ellos no utilizaban la fuerza sino la inteligencia por lo que era difícil de gambetearlos. Cuando me tocó enfrentar a defensas que era fuerte como Dulio Miranda o Jorge Bermúdez eran fácil de gambetear» reseña Víctor Campaz.
Una final en la memoria de los Campaz…

El episodio que quedó grabado para siempre en la memoria de los hermanos Campaz, Víctor y Teófilo, fue la final del campeonato profesional colombiano entre Independiente Santa Fe y Atlético Nacional en la temporada del año 1971.
El primer partido se jugó en el estadio Atanasio Girardot el 30 de enero 1972 y el segundo en el Campin el 3 de Febrero 1972.. La serie, intensa y cerrada, terminó igualada a cero goles tras los dos primeros compromisos, obligando a un tercer partido de desempate que se jugó en el estadio Pascual Guerrero de Cali el 10 de febrero 1972.
En aquellos dos primeros duelos, el enfrentamiento fraternal se vivió con una tensión especial: Teófilo asumió la tarea de marcar a su propio hermano con una disciplina férrea. Fue una marca estricta, inteligente, casi asfixiante, que logró neutralizar al joven Víctor, un delantero talentoso que, pese a su habilidad y picardía, no encontró los espacios para desplegar su fútbol. Aquella final no solo enfrentó a dos equipos históricos, sino que también puso a prueba, en el terreno de juego, el orgullo, la sangre y el carácter de dos hermanos separados por la camiseta.
«Tanto en el estadio Atanasio Girardot como en el estadio Campin tuve la fortuna de ejercer una estricta marcación sobre mi hermano Víctor. El secreto fue que siempre lo anticipe, porque con el balón en los pies a Víctor era difícil marcarlo» destaca Teófilo Campaz.

En la antesala del partido definitivo en el estadio Pascual Guerrero por el título de 1971, ocurrió una escena que solo el fútbol —y la sangre— pueden explicar. Víctor Campaz, ya en Cali con Independiente Santa Fe, decidió visitar a su hermano Teófilo en la concentración de Atlético Nacional. No fue un encuentro cualquiera: entre confidencias y afectos, Teófilo le reveló su preocupación.
«Una fuerte virosis afectaba a mi hermano Teófilo , con fiebre alta y un persistente dolor de cabeza que no permitió dormir bien y amenazaba con sacarlo del partido final. Mi hermano, caracterizado por un gran pundonor deportivo, hizo todo lo humano posible y no dio le brazo a torcer con el malestar» confiesa Víctor Campaz sobre la virosis de Teófilo.
Víctor escuchó en silencio la historia de Teófilo . Hermano primero, pero delantero después. Y en ese cruce inevitable entre el cariño y la competencia, entendió que allí había una oportunidad para cobrar revancha de las dos marcaciones perfectas que le había hecho en Medellín y Bogotá .
Víctor ganó el duelo a Teófilo

Santafé campeón 1971: Manuel Ovejero, Jaime Rodríguez, Miguel Basilisco, Leónidas Aguirre, Waltinho, y Manuel Maracaná, Manjarrez . Abajo: Víctor Campaz, Alfonso Cañón, Leónidas, Luis Alberto Montaño, Pedro Álzate y Domingo `Tumaco ` González .
La noche del 10 de febrero 1972, bajo las luces del estadio Pascual Guerrero, Víctor Campaz salió con un plan claro: cobrar revancha. «Yo Les pedí a mis compañeros Alfonso Cañón, Miguel Àngel Arce y Domingo "Tumaco" González que apostaran por el pase largo, que lo buscaran al espacio, para ganarle a Teófilo en velocidad. Quería llevarlo al límite, aprovechar cualquier signo de debilidad, desquitarme de aquella marca implacable que me había anulado en los dos primeros partidos. Mi sueño era ser campeón con Santafé » recuerda Víctor Campaz sobre el duelo con su hermano Teófilo
La noche en el Pascual Guerrero terminó inclinándose a favor de Independiente Santa Fe, que superó 3-2 a Atlético Nacional en un partido vibrante, cargado de tensión y significado. Víctor Campaz fue la gran figura: marcó un gol y participó decisivamente con dos asistencias, guiando a su equipo hacia el título y firmando una actuación inolvidable.

Del otro lado, Teófilo resistió mientras pudo. Pero el cuerpo no le respondió hasta el final. A falta de 15 minutos, la virosis terminó por vencerlo, obligándolo a abandonar el campo. Ya no solo era el desgaste del partido: también pesaba la astucia y la inspiración de su propio hermano, que esa noche encontró la forma de superarlo.
» La virosis que me afectó dos día previos al partido me paso factura. No tuve los restos para controlar a mi hermano Víctor.. recuerdo que la última jugada antes de salir yo de la cancha me hizo una gambeta que me dejó relegado …caí al suelo porque la virosis no me permitía respirar bien y me quedé sin oxigeno» relata Teófilo Campaz.
Así se cerró aquella final de 1971: con Santa Fe campeón, con Víctor en la cima, y con una historia que trascendió el resultado. Porque más allá del marcador, los Campaz escribieron un capítulo único, donde la rivalidad se mezcló con la sangre, y el fútbol dejó una lección imborrable: a veces, para ganar, hay que conocer al rival… incluso cuando ese rival lleva tu mismo apellido.
Los hermanos Campaz juntos…

Para la temporada de 1973, los astros se unieron y decidieron cambiar el guion de la historia de los hermanos Campaz. Lo que antes fue duelo, marca férrea y rivalidad, se transformó en alianza. Los hermanos Víctor y Teófilo, dejaron de enfrentarse para vestirse con la misma camiseta de Atlético Nacional.
Entonces ocurrió lo inevitable: el fútbol les dio la razón a ambos. La picardía de Víctor, ese talento impredecible para desequilibrar, se complementó a la perfección con la inteligencia de Teófilo, un defensor que sabía leer cada jugada como si la estuviera escribiendo. Ya no se anulaban: se potenciaban.
Víctor Campaz siempre vio en su hermano mayor, Teófilo, mucho más que un compañero de sangre: lo asumió como una verdadera figura paterna. Quizá por eso, tras firmar una campaña brillante con Independiente Santa Fe, su mayor anhelo no era otro que vestir la camiseta de Atlético Nacional al lado de su hermano.
No se trataba solo de fútbol. Era una forma de cerrar distancias, de compartir la gloria y, sobre todo, de expresar en la cancha ese vínculo profundo que los unía desde la infancia. El propio Víctor lo confesó sin titubeos: entre sus diez hermanos, Teófilo era el que más quería.
Y así, entre gambetas y asistencias, el balón también se convirtió en un lenguaje de amor fraterno.
«Fue iniciativa mía que quería jugar con mi hermano mayor, Teófilo Campaz. Teófilo es el hermano que yo amo. Quería mostrar ese amor jugando juntos en el Atlético Nacional. Hable con los directivos del Santa Fe que había cumplido un ciclo y a su vez mi hermano hablo con los del Atlético Nacional y hubo un acuerdo económico por mi trasferencia que dicho sea de paso en su momento era la más alta en la historia del fútbol colombiano: 550 mil pesos» revela Víctor Campaz
Nacional campeón 1973

Atlético Nacional:.Roberto Vélez, Gerardo Moncada, Eduardo Julián Retat, Abel Álvarez, Oscar Calisc , y Teófilo Campas abajo: Gustavo Santa, Víctor Campaz,, Raúl Ramón Navarro, Hugo Horacio. Lôndero y. Hernando. Piñeros
Esa sociedad, nacida entre la sangre de los hermanos Víctor y Teófilo y pulida en la competencia, terminó siendo decisiva. Atlético Nacional encontró en los Campaz un equilibrio perfecto entre ataque y defensa, entre intuición y estrategia.
En 1973, Atlético Nacional encontró en la sangre compartida de los hermanos Campaz la ruta hacia la gloria. Víctor, desbordante de picardía y talento, y Teófilo, dueño de una inteligencia serena dentro del campo, tejieron juntos una temporada memorable. Bajo su liderazgo futbolístico, el equipo verdolaga no solo compitió: conquistó. Así, de la mano de los Campaz, Nacional alzó el título y escribió una página imborrable en su historia.
El aporte de los hermanos Campaz complementado por una gran nomina: Raúl Ramón Navarro, Hugo Horacio. Lôndero, Hernando Piñeros, Gustavo Santa, Eduardo Julián Retat, Abel,Álvarez,Roberto Vélez y Gerardo Moncada.

«Foto: Víctor y Teófilo Campaz
Para Teófilo Campaz fue un motivo de profundo orgullo haber compartido cancha con su hermano Víctor en Atlético Nacional. Aquel encuentro de talentos no solo cumplió un anhelo familiar, sino que vino acompañado de un valor agregado inolvidable: el título de 1973, justo en la primera temporada en la que ambos jugaron juntos. Más que una conquista deportiva, fue la confirmación de un sueño tejido entre hermanos, donde la sangre y el fútbol se unieron para escribir una misma historia de gloria.
Para mi fue un orgullo y honor haber jugado con mi hermano Víctor en el Atlético Nacional. Gracias a Dios tuvimos la fortuna de salir campeón. Una experiencia vivida en mi trayectoria como futbolista» destaca Teófilo Campaz.
Los hermanos Campaz, Víctor quien vive en Buenaventura y Teófilo radicado en Medellín de rivales a cómplices. De adversarios a campeones juntos. Una historia que el fútbol pocas veces se da el lujo de contar.











