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Barranquilla en el corazón de China

Eva Feng Yao recibió su grado como Doctora en Educación de la Universidad del Norte.

Por Karol Lobo

Me cuenta mi tío que una vez, en un viaje de negocios a China, junto a sus socios acordaron una cita con un potencial cliente. Advertidos sobre la puntualidad de los chinos se quedaron en el mismo hotel donde se ubicaba el centro de negocios para no perder tiempo en traslados. Desayunaron y caminaron hacia el centro de negocios, que era justo cruzando el lobby.

Mientras firmaron la cuenta con cargo a la habitación y se desplazaron hacia el lugar, llegaron tres minutos tarde. Tres minutos. Ese tiempo fue suficiente para que los chinos manifestaran que no podían hacer negocios con personas impuntuales.

Tres minutos no son nada en una ciudad como Barranquilla, donde el “después de 2:00” es un limbo que podría durar toda la tarde.

El día en que quedé en reunirme con Eva Feng, traté de ser lo más puntual posible. Camine rápido entre los dos bloques que me separaban de la cafetería, evité miradas que me fueran a retrasar con preguntas abiertas y, aunque llegué puntual, ya ella estaba allí.

Ser puntual para los chinos es incluso llegar antes de lo acordado. Si hay algo que debemos de admirar e imitar a los orientales es su dedicación, disciplina y, en especial, su palabra.

Quise conocer a Eva porque hace parte de la primera cohorte de Doctoras en Educación que graduó la Universidad del Norte a través de su Instituto de Estudios en Educación, el pasado viernes 21 de septiembre, porque además su tesis doctoral recibió el reconocimiento Magna Cum Laude por la excelencia de su investigación, y porque me causaba una enorme curiosidad conocer sus motivos para atravesar medio planeta y continuar sus estudios de posgrados en América Latina.

Su nombre es Yao Feng. Pero hay la costumbre entre profesores y estudiantes de español en China de escoger un nombre latino, o al menos más occidental, con el que se sienten identificados y de esta forma facilitar su interacción con hablantes latinos y acercarse un poco más a la cultura.

Su pregrado es en Filología Hispánica y me compartió que la mayoría de sus compañeros viaja a España a perfeccionar el español pero se reúnen todos en la misma aula y allí no vería progreso en su intención de mejorar el dominio del idioma, por lo que decidió que quería estudiar en América Latina.

Gracias a un convenio interinstitucional entre la Universidad del Norte y el Instituto Jinling, de la Universidad de Nanjing, aterrizó por primera vez en Barranquilla en el año 2011 a cursar la Maestría en Educación. Eva me cuenta que a pesar de estudiar 4 años el idioma y ser docente de español en China, al principio le costó entender “porque el barranquillero habla muy rápido”. Con el tiempo fue adaptándose a la velocidad del lenguaje. Hizo su maestría de forma intensiva durante un año y regresó a su país. La Universidad del Norte ofertó por primera vez el Doctorado en Educación en el año 2014 y entonces regresó a Barranquilla a continuar con su formación.

Eva Feng Yao en clases del Doctorado en Educación.

Cuando le pregunté sobre lo que más le ha gustado de Barranquilla, me dice entre sonrisas “que se siente muy alegre, como dicen: Barranquilla es la capital de la alegría”. La comida también le ha gustado. Durante su estadía en Barranquilla vivió como pensionada y la familia anfitriona se encargó de que degustara nuestra diversa gastronomía. Afirma que le encanta la carne de res, “es de muy buena calidad, la vacas se crían en un ambiente muy natural, por eso la carne es muy sabrosa”. También disfrutó de los Carnavales y conoció las diversas expresiones culturales de nuestras fiestas.

De su experiencia como estudiante manifiesta que se va muy contenta, “le impresiona mucho lo profesional, lo eficaz y responsable de los docentes del Instituto de Estudios en Educación y el ambiente académico internacional que se vive en el campus”. Eva dice que como Filólogos la mayoría de sus compañeros se dedican a la Literatura, muy pocos a la Educación y ella por medio de los estudios realizados en la Universidad se acercó a la investigación, porque para ella “la investigación ayuda a mejorar el proceso de enseñanza y eso lo pondrá en práctica de regreso a su país”.

No sólo Eva se va con un recuerdo grato de su paso por la Universidad. Sus profesores, tutores y compañeros reconocen la huella que dejó Eva dentro del programa. Andrea Lafaurie, Coordinadora Académica del Doctorado, me comparte que como estudiante valora tres cosas de Eva: “Su organización, ella conocía muy bien cómo iba su proceso; su grado de autonomía y la autorregulación que le permitía ir comandando su proceso; y sobre todo su tranquilidad, incluso en situaciones en las que uno reconoce que podrían estar más estresado, por ejemplo finalizando la tesis, previo a la sustentación, siempre tenía una buena disposición para afrontar las situaciones”.

“Como estudiante fue absolutamente responsable y autónoma, sé que su contribución en distintos escenarios va ser provechosa, le deja mucho a la educación, mete su ser en lo que implica ser un educador” puntualizó la profesora Andrea.

Acompañé a Eva a la conferencia donde compartiría los resultados de su investigación: “Estilos de aprendizaje y estrategias de aprendizaje y sus relaciones con el rendimiento académico de los estudiantes chinos que estudian español como lengua extranjera”, y que defendió ese mismo día en horas de la mañana. Eva explicaba en su charla la manera en que ella identificaba a través de un test los estilos de aprendizaje o la manera en que sus estudiantes aprendían un nuevo idioma. El diagnóstico inicial permitía a través un cuestionario conocer con qué estilo de aprendizaje se sentía más a gusto el estudiante: activo, reflexivo, teórico y pragmático”. De igual forma explicaba que los estudiantes también tienen combinación de varios estilos. A partir de ahí se diseñaban estrategias de aprendizaje que facilitarán la comprensión del idioma y esto se vería reflejado en el rendimiento de los estudiantes.

Ver el juicio y la claridad con la que Eva explicaba su tema de investigación, escuchar los testimonios de docentes y compañeros, hablar con ella y conocer ese ser gentil y generoso, siempre dispuesto, siempre amable, siempre agradecido, ver el aprecio con el que se despide de la ciudad que fue su casa por un tiempo, me hace pensar que los afortunados fuimos nosotros en tener a Eva prestada por ese tiempo, para venir a inspirarnos con su serenidad, su disciplina y su respeto.

Eva se graduó el viernes, y el sábado viajaba a Bogotá a completar los trámites para la homologación de su título. La próxima semana regresa a su institución en China a seguir enseñando español, ahora con más estrategias que antes para facilitar el proceso de comprensión y apropiación de la lengua, sobre todo a seguir investigando e innovando en propuestas para la enseñanza del idioma, porque Eva sobre todo tiene claro, cuál es el rol del educador.

En Barranquilla nos dejó una huella que todavía sigue pisando callos en nosotros: ser puntuales.

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