Salieron de Cartagena el viernes hacia las islas del Rosario. La lancha se hundió debido a que no está habilitada para resistir los fuertes vientos alisios.
Por Chachareros
Durante todos estos meses la Armada Nacional, el Ministerio de Defensa y las autoridades regionales han alertado de los peligros de bañarse o pasear en embarcaciones sin capacidad para resistir los embates de la fuerte brisa.
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Uno de los náufragos es auxiliado por personal médico de la Armada Nacional en Cartagena.[/caption]
La gente no hace caso de esas alertas. En estos días se han presentado dos casos de grave riesgo con turistas en yates o lanchas. En uno de ellos están desaparecido 12 personas. Y en la otra, iban los siete turistas bogotanos, a quienes muchos otros turistas aconsejaron no hacer ese viaje, mucho menos en una embarcación frágil.
Por fortuna, la Armada Nacional actuó de manejar intensa y rescató este sábado a los siete turistas y los dos lancheros que naufragaron luego de que la lancha turística que abordaron este viernes en Cartagena se accidentó en mar abierto, al parecer, por el fuerte oleaje.
Los turistas, seis de ellos de Bogotá -según las primeras informaciones de las autoridades- tenían chalecos salvavidas y permanecieron por más de 24 horas flotando en las aguas del Caribe.
El capitán de Puerto Mauricio Echandía confirmó que las personas fueron rescatadas tras 12 horas de búsqueda. Las informaciones preliminares indican que una familia bogotana alquiló una lancha para trasladarse a la isla de Barú, pero cuando ya estaba anocheciendo, cuando pretendían regresar, el fuerte oleaje volcó la embarcación.
Las autoridades fueron alertadas del accidente porque dos menores de edad, uno de 17 años, ayudante del lanchero, y otro de 9 años, hijo de uno de los turistas, consiguieron nadar cerca de Playa Blanca, en donde fueron rescatados por una lancha privada, y pudieron informar sobre el suceso.
Los sobrevivientes ya fueron trasladados a la base naval de la Armada, en Cartagena, y están siendo revisados en el hospital Naval, en donde se verifican su condiciones de salud. “Todos están fuera de peligro. El niño estaba nervioso, pero se calmó cuando le dijeron que sus familiares estaban vivos y bien de salud”, dijo el capitán Echandía.
Según las primeras investigaciones de la Armada, la lancha turística no estaba autorizada para realizar viajes a Playa Blanca y las islas Vírgenes. Las autoridades investigan si contaba con todos los requisitos de seguridad y permisos correspondientes.
La institución hizo un llamado a los turistas para que sus viajes los hagan con embarcaciones que cumplan todos los requisitos de ley.
Adicionalmente, alertaron que el zarpe desde Cartagena hasta las islas debe hacerse con bastante prevención, ya que se tiene registro de olas de más de cuatro metros.
Por su parte el comandante del Cuerpo de Guardacostas, Armando Ramírez, confirmó que los siete turistas que estaban desaparecidos fueron hallados sanos y salvos a 12 kilómetros de Cartagena en alta mar. El oficial señaló que las labores de búsqueda se realizaron con cerca de ochenta hombres a bordo de dos lanchas tipo defender y un helicóptero.
La familia Jiménez, siete turistas que llegaron desde Bogotá para pasar los días de vacaciones del año nuevo en Cartagena, vivió una de las historias más dramáticas de la temporada.
El viernes pasado, a la una y media de la tarde, la lancha que maniobraba el nativo Heber Torres, de 20 años; y su ayudante Juan Carlos Pardo, de 16, se volteó por el intenso oleaje que azota al Caribe por estos días en que soplan los vientos alisios.
El fuerte oleaje hizo que el más pequeño de la familia, Julián, 9 años, se separa del grupo. El ayudante de la lancha nadó hasta donde él y lo aseguró con un chaleco más grande.
El niño y el joven ayudante fueron descubiertos por un grupo de pescadores cerca a las 6:00 a.m. de este sábado. Una vez rescatados, alertaron a las autoridades de las otras 7 personas que estaban a la deriva.
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