No solo quieren ensuciar al Minhacienda Mauricio Cárdenas, sino a más de una veintena de funcionarios y exministros de la época del rey midas Reginaldo Bray.
Por William Calderón*, especial para Lacháchara
Por lo visto, la oposición en Colombia no duerme, ni deja dormir. El turno es ahora para el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría. El barquero fue informado por gentes que tienen porque saberlo que varios congresistas están indagando por el tema de Dragacol en el que habría participado de manera importante el hombre fuerte del gobierno del presidente Santos y virtual candidato presidencial para el 2018.
A los legisladores opositores del dispensador de la mermelada oficial se les ve consultar como roedores de biblioteca los textos que alrededor del fenomenal escándalo “dragacolero” dejaron para la historia el consagrado líder político conservador Rodrigo Marín Bernal, hoy en uso de buen retiro; el activo dirigente Plinio Olano y las memorias legislativas del ruidoso debate que hiciera el otrora gran terror de los corruptos, Javier Cáceres Leal, el temido “Chuzo”, ahora en libertad. (Después de haber chupado varios años de cárcel, porque como dicen, Dios no castiga ni con palo ni con rejo. A Javier, el exvendedor de agua de coco en las playas de Cartagena, pagó con un largo “picotazo”).
Documentos de consulta
Los interesados en rescatar estos episodios ya tienen como fuente para sus indagaciones la revista APIA que maneja con precisión de relojero suizo los que denomina «Los sutiles hilos de la corrupción y del poder», en crónica fechada el 12 Julio de 2010.
APIA se refiere en detalle a la herencia económica, social y política de Cárdenas Santamaría, documentada historia firmada por Consuelo Ahumada, directora de la revista, publicada por la editorial Áncora Editores, cedida especialmente para Nueva Gaceta.
Otro apoyo valioso
También trae la revista un estudio preparado y contratado por la Contraloría General de la Republica, ejecutado por la aguda periodista Gloria Congote durante la gestión del contralor Carlos Ossa Escobar que fue divulgado por el columnista Juan Paz, en el diario El Mundo, de Medellín, de propiedad del «negro” Guillermo Gaviria Echeverri. En venideras entregas La Barca divulgará más detalles en torno a estos sonoros episodios sobre el gran negociado del astuto contratista Reginaldo Bray, quien de nuevo está tras las rejas. Situación como para provocar el consumo de “Lomotil” en altas dosis en el entorno del ministro Cárdenas Santamaría.
¿Clarita López Obregón, Ministra?
Ante la designación de Jota Aurelio Iragorri Valencia en la cartera del agro, calificado por los voceros de los resguardos indígenas y la oposición como el ministro de los terratenientes en Colombia, se da casi como un hecho el ofrecimiento de la cartera de asuntos laborales a la excandidata presidencial Clara Lopez Obregón, la sobrina predilecta del recordado presidente Alfonso López Michelsen.
¿Se le apuntará la doña al ministerio de Trabajo? ¿Prolongará su ostracismo burocrático? ¿Preferirá continuar haciendo la política desde los llamados peladeros de la oposición? ¿Su posible llegada al gabinete santista ahondará su alejamiento del senador Jorge Enrique Robledo, del Polo Democrático? Por lo pronto nos imaginamos a su esposo Carlos Romero en bermudas y con camisetas amarillas del Polo pescando en Taganga, su tierra natal. Ese sí que es un tipazo y sabe qué es vivir la vida. ¡Amanecerá y veremos!
Samper, el hombre fuerte del régimen
Una nueva demostración de que el ex presidente Ernesto Samper Pizano es el hombre fuerte del régimen santista que inaugura el próximo jueves su segundo período se acaba de dar con la designación del ex senador cucuteño Juan Fernando Cristo como nuevo ministro del Interior.
Sobre el innegable robustecimiento político del ex mandatario bogotano, que está próximo a asumir funciones como director ejecutivo de Mercasur, nos ocuparemos a espacio en otra entrega de La Barca. (Sería bueno que el Barquero indagara si es verdad que el elefante es uno de los animales más longevos).
*Agradecemos muy sinceramente la deferencia del colega William Calderón –el popular Barquero-, al enviarnos su muy leída columna La Barca de Calderón.












