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Análisis.-Los desafíos y las colosales tareas de Santos

Ganó las elecciones, gracias a la Región Caribe, Pacífica, el sector de conservadores, las ciudades fronterizas, la Bogotá de Gustavo Petro y la izquierda de Clara López, que jugaron un papel claro, convenciendo al país de que era mejor la paz que la guerra.

Por Roberto Rosanía Santiago* – @TICOROSANIA

El mensaje de los voceros de la izquierda, liberales, fue claro y preciso al pueblo colombiano y eso pesó mucho en el triunfo de Santos ante Zuluaga en las urnas de la segunda vuelta. Pero, ¿el Gobierno de Santos y la cúpula de las Farc le fallarán al país a pesar de que esta bandera fue el caballito electoral para ganar al uribismo?

RosaníaSabiamente los asesores del presidente Santos supieron introducir en su publicidad el temor a la guerra que representaban Iván Zuluaga y su mentor Álvaro Uribe Vélez. Fueron muy certeros sus publicistas y estrategas en su campaña a través de los medios en la segunda vuelta explotando el temor y el miedo a la guerra en que se vería sometido el país en un gobierno bajo el imperio del odio que rodeaba a Uribe y sus amigos del Centro Democrático. Quedó planteado que Santos era la paz y Zuluaga la guerra de Uribe y sus muchachos. En muchos sectores políticos y regiones del país donde se escucha el tableteo de las ametralladoras se acercaron más a la propuesta de acompañar un proceso de paz con las Farc y no una guerra fratricida como la que encarnaban Zuluaga y su mentor Uribe. Pero… ¿hoy ese acuerdo de paz con las Farc está muy lejos o ya no es prioridad de Santos, luego de haber conseguido su credencial para los 4 años siguientes?

Clara López Obregón, del Polo Democrático, desafió con sus casi 2 millones de votos a un testarudo como el senador Robledo, que luchó a brazo partido para que esa colectividad se abstuviera o votara en blanco, pero menos por la paz de Santos. El liderazgo claro de Clara se impuso ante los tamboreros del Moir que llamaban a no seguirle los pasos a Clara. Perdió el pulso Robledo, dirigentes y militantes del Polo respaldaron la decisión de un proceso de paz y una negociación al conflicto armado con las Farc en la Habana.

¿Qué viene ahora para el presidente Santos en los próximos cuatro años?

Muchos desafíos. Primero no burlarse o frustrar al país con ese respaldo que le dieron en las urnas para sacar la paz hasta un puerto seguro. Reducir la corrupción a su mínima expresión. Menos mermelada a una clase política insaciable que está atornillada a su gobierno. Tumbar la reelección del uribismo y transformarla a un período de solo 5 años, para evitar que se utilicen los bienes del Estado para financiar campañas presidenciales hacia el futuro.

Habló de varios temas fundamentales como: darle educación superior gratis a los jóvenes y que ésta se les garantice a todos, hasta los rincones más apartados de la civilización, juró en la plaza pública y en los debates de televisión acabar con el «paseo de la muerte» y liquidar la intermediación multimillonaria de la EPS, que se quedan con todo el dinero de la salud de los colombianos, e inclusive muchas campañas al Congreso salen financiadas de esas entidades a costillas de la salud de sus afiliados.

La Región Caribe se puso y sudó la camiseta en el apoyo a Santos con más de 1.991.221 votos de los casi 8 millones del Presidente en todo el país. La región más atrasada y miserable de Colombia. Ocupa hoy el primer lugar deshonroso en crecimiento de su pobreza y de desnutrición, (así lo revela un informe reciente del Banco de la República donde se hizo evidente el problema de la crisis social que viven muchas zonas del norte del país). Tenemos cifras que nos indican según expertos que la región va en un 14% de crecimiento en problemas de hambre, el cual supera la media nacional que es del 12%, escenario que debiera disparar las alarmas de nuestros dirigentes y autoridades dormidas en sus laureles ante el deterioro vertiginoso de la vida en el norte del país.

¿Cuáles serán los remedios del presidente Santos para derrotar los males que aquejan a los costeños en su próximo cuatrienio?

El voto a favor del presidente Santos fue una combinación de varios factores: el miedo a la guerra que representaba Zuluaga y Uribe, que permitieron la continuidad con el baño de sangre en que nos encontramos desde hace 500 años. Recuerden que Colombia nunca ha tenido la oportunidad de vivir en paz; su corazón está roto por tantas guerras civiles donde aún siguen cayendo personas inocentes sin saber por qué.

También es cierto que la guerrilla de las Farc tiene que jugarle limpio al país, comprometiéndose con un cese al fuego y dejación de armas definitiva, sin poner tantas trabas y fajarse a hacer política y dar un paso firme ante los ojos de los colombianos. La revolución de las Farc tiene que ser conquistando los votos con propuestas aterrizadas para el progreso de nuestra sufrida patria, igualmente hago el llamado al ELN a comprometerse a las conversaciones de paz y hacer dejación de armas sin titubeos y condicionamientos difíciles de cumplir para continuar la guerra.

La pobreza, la descentralización administrativa, la corrupción, la transparencia en el manejo del Estado, una paz duradera y una democratización del poder político debe ser el norte del gobierno del presidente Santos. Colombia no espera otra frustración más y que se quemen estos cuatro años o cartuchos gobernando a espaldas de las colosales tareas que hoy reclaman los colombianos.

Santos puede avanzar mucho en su gobierno invitando a las fuerzas políticas que le metieron el hombre como Clara López, Gustavo Petro y su casa del Progresismo, Navarro Wolff y su partido Verde, Antanas Mockus, al que veo en un plano muy serio en educación, Luis Garzón, Gina Parody, Aida Avella, la misma Claudia López, Eduardo Verano, pueden ayudarlo a encontrar caminos interesantes midiendo bien el mensaje que dejó el pueblo colombiano en las urnas que ya se cansó de la guerra, el hambre y la corrupción entronizados en el poder público. El mensaje del 15 de junio del pueblo fue claro y tajante a Santos y él no los puede dilapidar con malabarismos ni milimetría política como fueron sus cuatro años anteriores. Fuertes vientos de cambio fue la expresión de los colombianos y ante eso Santos no puede ser inferior porque pasará sin pena ni gloria.

Hoy vemos a un presidente Santos más preocupado por maquinar una coalición política en el Congreso de la República y satisfacer esa voraz burocracia que produce esta entidad con sus peticiones colosales en las negociaciones de acuerdo a los proyectos del gobierno de turno. Por ahora veo la paz en el congelador y el país desvaneciéndose en una asfixiante sequía que devora las pocas esperanzas que todavía acompañan a los campesinos. *Exsecretario de Gestión Social y exconcejal de Barranquilla.

 

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