Trump no era el gallo para Hillay. Sus ataques son elementales y simples, con viejos clichés de la rancia oligarquía gringa que ya no tiene poder. El poder cambio de mano. Trump se quedó en la era de los dinosaurios.
Por Chachareros/AFP/AP/EFE
Sucedió hace más de medio siglo cuando el joven y elocuente John Kennedy volvió una piltrafa al gago, difuso y confuso Richard Nixon, quien estaba preparado para el discurso en plaza pública y mítines, más no para el terror que infunde esa cámara enfrente que es como el Cíclope de la mitología griega que nos sigue intimando con sus misterios, hasta el punto de que un hombre ducho, maduro, de amplia experiencia política, se lo comió vivo un joven simpático, con poco recorrido –por lo menos no como el de Nixon- en la vida política norteamericana.
Hoy las cosas son atípicas. Una Hillay Clinton veterana. Esposa de uno de los presidentes más simpáticos y demócratas que han pisado la Casa Blanca, como lo es Bill Clinton. Al margen de su penoso escándelo con la pasante Mónica Lewisky que con suma docilidad accedía a masajes falícos valiéndose de unos labios provocativamente carnosos, fue un Presidente que dejó huellas. Que hizo una tarea admirable por llegar a unos acuerdos para amainar la confrontación del mundo bipolar gracias a la entrañable amistad con el colombiano Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez.
Durante el caso de la Lewisky, la esposa de Bill, Hillary, mostró grandeza de espíritu y visión para mirar a sitiales más altos. Realmente estuvo muy por encima del simple masaje fálico. Eso quedó sumamente claro. Porque después Hillary Clinto, con un marido enfermo, con 4 infartos, dos operaciones a corazón abierto, y solo c0n el apoyo de su hija Chelsea y sus amigos demócratas, emprendieron las luchas para senado y luego ella fue llamada por Barack Obama para que fuera su brazo derecho en las relaciones del imperio con el mundo.
Hillary siempre ha sido una mujer de clase. Sencilla. Amable. Siempre de porte elegante, decente, tolerante, incluyente.
Frente a un Trump atorrante, cargado de plata y, por lo tanto creyéndose con el derecho a comprarlo todo (hasta la Presidencia de Estados Unidos), irrespetuoso con las mujeres, con los inmigrantes, con los mejicanos, con los rusos. Con medio mundo.
Vamos a respetarnos
“América ya es grande y nosotros vamos a respetarnos los unos a los otros”, declaró Hillary Clinton durante el comienzo del debate en la Universidad Washington, en San Luis, Misuri. La candidata demócrata ha retomado el modo en qué Trump se ha referido a la mujer y ha recordado los comentarios racistas y machistas que ha usado en la campaña.
Por su parte, Trump ha declarado que el esposo Hillary, Bill Clinton, también cometió abusos contra la mujer y llevó a la presunta mujer agredida al debate. Ella espera ampliar la diferencia que, según las encuestadoras alcanza los seis puntos de diferencia.
El encuentro se produce tras una semana que giró en torno al tema sexual y al maltrato hacia la mujer. El ‘Washington Post’ reveló una conversación grabada en el 2005 en la que Trump se refirió en términos muy desobligantes, de nuevo, a las mujeres, tras las cuales tuvo que salir a pedir excusas.
Tras este episodio, este sábado varios republicanos le pidieron a Trump que renunciara a la candidatura, pero el magnate dijo que “no hay chance” de abandonarla.
Así llegan los candidatos a este segundo debate












