Crónicas

Álvaro Ortega: un boxeador frustrado

Si Álvaro Ortega Madero hubiera encontrado las condiciones para practicar boxeo en su tierra natal, El Roble, Bolívar, Colombia habría tenido otro Campeón Mundial en su historial.(Serie:La noche en que el fútbol murió)

Por: Francisco Figueroa Turcios 

Álvaro Ortega Madero

Una semana antes del asesinato del árbitro Álvaro Ortega, publicamos en el suplemento Deportivo ‘Jornada’, del desaparecido Diario del Caribe, dentro de la serie de reportajes titulados ‘Los hombres de negro’, donde destacaba la labor de los árbitros de la región Caribe.

El título del reportaje fue: Álvaro Ortega, un boxeador frustrado. 24 años después reproducimos apartes de ese valioso documento periodístico, para conocer la parte humana de un joven árbitro que fue víctima de la barbarie del narcotráfico en Colombia, que comenzaba a brillar con luz propia en el concierto  nacional.

Tiene más vocación para ejercer la profesión de boxeador que de economista, carrera que estudió en la Universidad  Simón Bolívar. A lo mejor decidió meterse al arbitraje como un modo de trabajar lo que desde niño anheló: ser  boxeador.

¿Cómo así ejercer la profesión de boxeador en el fútbol? Sí, así es. Porque en las polvorientas canchas de fútbol de Barranquilla donde Álvaro tuvo sus inicios, se necesitaba que los árbitros tuvieran nociones de boxeo, para poderse defender de los jugadores, cuerpo técnico y aficionados, al tomar cualquier decisión. En las canchas no hay protección policial y, lo peor, en la mayoría de los casos, la lucha le toca solo porque no hay el servicio de jueces de línea, es decir, es una batalla desigual, desde todo punto de vista.

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Álvaro Ortega Madero

Álvaro Ortega recuerda esos pasajes como si fuera hoy, cuando le tocó ejercer la profesión que más anheló en su vida: el boxeo, para poderse proteger. En una jugada en la que anuló un gol en la cancha del barrio Cevillar, tuvo que noquear a un jugador del equipo Salinas, para evitar que el futbolista lo agrediera. Ya parecía que estuviera endemoniado: eso ocurrió el 15 de octubre de 1987.

Al ser interrogado sobre ese incidente, respondió de forma tajante: «Antes que me peguen, yo pego».

Y en una forma vehemente recalca: «Son etapas que uno va quemando. Estar dirigiendo partidos en canchas abiertas me ha servido de mucho, y hoy cuando estoy pitando  un partido profesional las cosas las veo más simples, porque uno encuentra colaboración de parte de los jugadores, contrario al fútbol aficionado».

A raíz de que Álvaro Ortega noqueó a un futbolista ahora le colocaron el apodo de ‘El Campeón’, ¡vaya, caballero! Y gracias a ese fulminante gancho de izquierda se quitó de encima, de una vez y para siempre, el remoquete de ‘corroncho’ que le colocaron sus compañeros del Colegio de árbitros del Atlántico, obviamente por cariño. Él recuerda que su sobrenombre era llevadero, porque a otro compañero de Soplaviento le decían ‘Cabeza e´ñame’. “Y ese sí que se emputaba, porque, entre otras cosas, era verdad que tenía la testa como el delicioso tubérculo sabanero.

Si Álvaro se hubiera dedicado a la práctica del boxeo, Colombia hubiera tenido un Campeón Mundial, al estilo de Antonio Cervantes, el inolvidable Kid Pambelé, por su fuerte pegada. Todo rival hubiera besado la lona.

A lo mejor en su tierra natal, El Roble, corregimiento del Guamo, Bolívar, no hubo las condiciones para que practicara este deporte. Cuando su familia decidió trasladarse a Cartagena, Álvaro tomó la decisión de seguir hasta Barranquilla, en busca de mejores vientos y a fe que le ha ido bien: economista y arbitro, considerado la revelación del arbitraje colombiano en el balompié profesional.

Ese temperamento de boxeador, Ortega lo ha moderando poco a poco, gracias a los consejo de su amigo Jesús Díaz.

Árbitro revelación

Álvaro Ortega, árbitro revelación

El año 1989 ha sido fructífero para Álvaro Ortega. Es considerado como el árbitro revelación del fútbol profesional colombiano. Ha pitado 13 partidos profesionales este año y 19 veces ha actuado como juez de línea: un promedio de 7.8 en las calificaciones, que indican su excelente momento.

Tiene la satisfacción de ser el árbitro que más partido ha pitado en los cuadrangulares semifinales del fútbol colombiano, superando a su maestro Jesús Díaz, pero, para Álvaro Ortega eso no cuenta, sino lo que viene. «Uno no puede estar viviendo del pasado. Cada partido es un nuevo reto, si a uno le va bien, debe tratar de hacerlo mejor y, si tiene un error, echar para adelante, porque el mundo a uno no se le puede venir encima. Ahora, uno no puede echar las campanas al viento porque lo consideran como el árbitro revelación, la lucha apenas comienza, la meta es llegar a ser árbitro Fifa, no es nada fácil, pero no imposible».(Eran las vivencias de Álvaro Ortega, el árbitro asesinado por los matones de la macabra nómina de Pablo Escobar).

Próxima entrega:El drama de la viuda e hija del arbitro  Alvaro Ortega

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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